Cáncer de endometrio: 5 aspectos que se deben tener en cuenta

Valeria Sabater · 18 abril, 2016
El cáncer de endometrio es más frecuente tras la menopausia, aunque en ocasiones puede darse en mujeres menores de 40 años. Si tenemos antecedentes de cánceres ginecológicos conviene establecer revisiones periódicas.

Según datos estadísticos, el cáncer de endometrio suele a afectar a 1 de cada 100 mujeres, siendo más frecuente a edades postmenopáusicas. Estamos ante un tipo de cáncer ginecológico bastante común, pero a pesar de ello no es el que más mortalidad presenta.

Como siempre ocurre en estos casos, el simple hecho de detectarse en fases más tempranas aumenta, sin duda, la esperanza de vida.

A pesar de que a día de hoy se desconoce con seguridad cuáles pueden ser las causas que originan esta enfermedad, se sospecha que los cambios constantes en nuestros niveles de estrógenos pueden propiciar el crecimiento anormal de células malignas en el revestimiento del útero.

Aspectos importantes del cáncer de endometrio

Para entender un poco mejor cómo se inicia y avanza esta enfermedad, hemos de situarnos en primer lugar en el útero y entender cómo es su morfología.

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1. El útero y sus cambios a lo largo del ciclo menstrual

El útero, esa parte del aparato reproductor femenino donde se desarrolla el feto en caso de embarazo, consta de dos partes: el cuello uterino (la parte inferior que se extiende a la vagina) y el corpus o cuerpo, la parte superior.

A su vez, el cuerpo del útero tiene dos capas: la interior consta de un revestimiento que se conoce como endometrio. El exterior es el miometrio. A lo largo de nuestros ciclos menstruales las hormonas hacen que el endometrio experimente ligeros cambios.

Cancer de endometrio

Durante la ovulación, por ejemplo, se liberan estrógenos, los cuales provocan que el endometrio se haga un poco más grueso con el fin de alimentar a un embrión en caso de un posible embarazo. Cuando termina la ovulación este revestimiento alojado en el endometrio se desprende y origina la menstruación.

Esto va ocurriendo a lo largo de nuestra vida fértil hasta la llegada de la menopausia. Es entre los 50 y los 60 años cuando, llegada ya la menopausia, pueden empezar a formarse carcinomas o sarcomas. Es decir, existe un riesgo mayor de que crezcan determinadas células que se adhieren al revestimiento interno del útero.

2. Obesidad y tensión alta: dos factores importantes

Tal y como hemos señalado al inicio, en la actualidad no se puede determinar con exactitud qué produce esta alteración en el tejido del endometrio para que empiecen a formarse células malignas invasivas en el interior del útero.

A pesar de ello, los expertos nos señalan que hay factores de riesgo que pueden propiciar estos cambios, siendo la obesidad y la presión arterial elevada dos aspectos importantes.

El tejido graso que se acumula en el cuerpo debido a la obesidad aumenta las posibilidades de sufrir un aumento del colesterol, el cual genera un tipo de metabolismo donde se acaban generando picos elevados de estrógenos.

Todo ello afecta a todo el tejido conectivo de las glándulas mamarias, el endometrio uterino y la vagina, produciendo alteraciones y el riesgo de que exista la posibilidad de desarrollar un cáncer. Señalar que no hay una relación directa al 100% entre la obesidad y el cáncer, hay una probabilidad más elevada que podemos evitar, siempre y cuando cuidemos de nuestro peso en el día a día.

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3. Tamoxifeno: medicamento contra el cáncer de mama

Otro riesgo que se debe tener en cuenta afecta a todas aquellas mujeres que hayan pasado por un cáncer de mama y que en la actualidad estén tomando tamoxifenoEste fármaco puede producir una alteración a nivel hormonal que cursaría entonces con posibles cambios estructurales en el útero.

A pesar de este peligro, los médicos advierten de que basta con someterse a un examen pélvico de forma regular y notificar cualquier síntoma, como pérdidas de sangre vaginal.

4. Síntomas que debemos conocer

  • Sangrar fuera del periodo menstrual o cuando ya no deberíamos hacerlo, puesto que hemos llegado a la menopausia.
  • Dolor abdominal intenso y constante.
  • Presión y punzadas en la zona de la pelvis o la parte baja de la espalda.
  • Dolor intenso durante las relaciones sexuales.
  • Dolor al orinar.

5. Prevención y revisiones periódicas

Hay un detalle que debemos tener muy en cuenta: puesto que el cáncer de endometrio se inicia en el interior del útero, en ocasiones, sobre todo en las fases muy tempranas, puede dar negativo en una prueba común de Papanicolau.

La elección del ginecólogo

Por ello, siempre será adecuado realizar una biopsia del propio tejido del endometrio recogiendo una pequeña muestra para, de este modo, realizar un análisis más minucioso bajo el microscopio. Asimismo, puede completarse con ecografías transvaginales para estar más seguros.

Si tenemos antecedentes familiares de cáncer ginecológico, consultaremos también con nuestro médico para establecer revisiones más frecuentes y seguir determinadas medidas preventivas que puedan ayudarnos. No dudes en cuidar de tus hábitos de vida y establecer revisiones periódicas con tu ginecólogo. Vale la pena.