El cáncer de pulmón es mucho más mortal en las mujeres

Hoy en día el número de mujeres fumadoras es mayor que el de hombres y más del 80% de los diagnósticos de cáncer de pulmón son por culpa del tabaco.

El cáncer de pulmón es uno de los tipos de cánceres más habituales entre la población femenina y, de hecho, está comprobado que es más mortal que el de mama o el de útero. Las mujeres están cada vez más expuestas a sustancias tóxicas en el ambiente y, por desgracia, el índice de fumadoras ha incrementado de forma considerable.

Las estadísticas muestran que aquellas que llevan más de 10 años fumando tienen más del 50% de riesgo de contraer la enfermedad. Además, sus pulmones se deterioran de forma prematura y están expuestas a graves enfermedades del sistema respiratorio.

Y es que, aunque muchas personas no lo saben, el cáncer de pulmón es la causa de muerte por enfermedad más común en hombres y mujeres. El desconocimiento de la patología y la constante exposición a los factores que permiten su desarrollo son determinantes en las consecuencias trágicas.

El cáncer pulmonar en la población femenina

Un informe de la Sociedad Americana del Cáncer y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) reveló que el cáncer pulmonar es el más mortal en las mujeres en países desarrollados. Los autores consideran que el incremento del hábito del tabaquismo es el principal responsable de que los datos arrojen estos resultados.

Cáncer de pulmón

“La epidemia del tabaco”, como prefieren llamarla los profesionales en el tema, se ha esparcido de forma significativa entre las consumidoras y en algunas regiones el número de fumadoras supera al número de fumadores.

Se estima que más del 80% de los diagnósticos positivos en las mujeres se deben al tabaco, mientras que el resto deriva de otras afecciones pulmonares, la exposición a tóxicos y cuestiones genéticas.

¿Cómo se desarrolla el cáncer de pulmón?

Los pulmones son los órganos del sistema respiratorio que se encargan de suministrar el oxígeno al cuerpo y expulsar el dióxido de carbono. El cáncer se desarrolla cuando las células se dividen sin control, dando lugar a tumores.

Cuando estas células adquieren la capacidad de incorporarse al torrente sanguíneo, pueden dar lugar al proceso conocido como metástasis.

¿Cuáles son los síntomas de cáncer de pulmón?

Una de las razones por las que este tipo de cáncer es tan mortal es porque, casi siempre, sus síntomas iniciales no son fáciles de identificar. En un principio se puede desarrollar como una afección respiratoria común y, habitualmente, los pacientes suelen disfrazarlo con los remedios que se recetan para esta.

Aunque las señales son más evidentes cuando la patología se ha complicado, algunos pacientes presentan síntomas sutiles que llegan a ser malinterpretados hasta por los médicos.

Lo más preocupante es que, cuanto más se demore su detección, más probabilidades tiene de desarrollarse y volverse una afección incurable. Por lo tanto, es primordial conocer cuáles son sus síntomas:

  • Sensación de fatiga o cansancio
  • Tos e irritación en la garganta
  • Pérdida repentina de peso
  • Dificultades para tragar y respirar
  • Silbidos y dolor en el pecho
  • Flemas y secreciones. Tos con sangre
  • Dolor en los huesos
  • Obstrucción de la vena cava superior
  • Continuos episodios de fiebre y predisposición a la neumonía

La sintomatología de este tipo de cáncer puede variar en cada paciente. De hecho, algunas personas no presentan síntoma alguno y llegan a recibir el diagnóstico a través de una radiografía pulmonar realizada por otros motivos.

¿Cómo prevenir el cáncer de pulmón?

Si bien el cáncer es una enfermedad que no siempre se puede prevenir, existen algunos hábitos saludables que disminuyen el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer. Los consumidores de tabaco son conscientes de los peligros que conlleva y, por lo tanto, en sus manos está reducir esa alta probabilidad de desarrollarlo en años posteriores.

No Fumar

La mejor forma de prevenir esta condición es dejando de fumar y evitando ser fumadores pasivos. El riesgo de cáncer de pulmón de una persona que deja el cigarrillo llega a ser igual al de un no fumador cuando trascurren entre 10 y 15 años.

Una alimentación rica en antioxidantes, vitaminas y minerales, así como la realización de actividad física, son otras buenas prácticas para evitarlo.