6 características de un gran amigo

Brunilda Zuñiga 16 noviembre, 2016
Aunque podamos estar años sin tener contacto físico, un gran amigo es aquel que, cuando vuelve a vernos, parece que no haya pasado el tiempo

¿Consideras que te rodeas de buenas compañías? ¿Crees que eres un gran amigo? Es innegable que todos necesitamos a esas personas que nos acompañen en el camino incluso si no están a nuestro lado físicamente.

También nos motivan a ser mejores personas y nos escuchan cuando lo necesitamos.

Quizás, por todo lo que representa un gran amigo en nuestra vida siempre estamos a la espera de que uno más se sume.

En esta ocasión te queremos hablar de sus características.

De esta forma podrás analizar si tú lo eres, si realmente estás dando lo que estás pidiendo y si los amigos que tienes también lo son.

Un gran amigo escucha sin juzgar

un gran amigo escucha

Las personas tienen tendencia a ayudar a los otros compartiendo sus sentimientos y opiniones, muchas veces en exceso. A veces nos pasamos un poco de la cuenta con las críticas.

El ego mal administrado nos lleva a juzgar negativamente a nuestros amigos, familiares y compañeros.

Un gran amigo sabe que estas críticas malintencionadas lastiman a la persona que busca apoyo y comprensión. Ellos saben que escuchar al otro es un acto de generosidad y, aunque en ocasiones den algún consejo, no esperan ser la influencia final en la vida de quien acude a ellos.

Un verdadero amigo ayuda y apoya sin esperar nada a cambio. Recuerda que escuchar significa entender y comprender el contexto completo.

Ver también: Hermanos, los mejores amigos que no elegimos

No da mucha importancia a las discusiones

Los amigos discuten. No pienses ni por un momento que un gran amigo es aquel que se queda contento con tus actitudes siempre. Tampoco es aquel que te va a felicitar aunque hayas tenido alguna actitud negativa.

Todo lo contrario. Un buen amigo va a dar su opinión sincera. Si cree que el otro ha hecho algo mal lo va a decir de frente y probablemente esto los haga discutir un poco.

Tan solo recuerda no caer en el error de juzgar una crítica constructiva, una idea o una opinión diferente a la tuya como ofensiva.

Discutir no es pelear. La verdad es que es un comportamiento saludable y, muchas veces, necesario en nuestras relaciones personales.

Ya seas tú quien le esté diciendo a un ser querido que está mal o el que está recibiendo la crítica, recuerda que esta no es personal. Como amigo, lo mínimo que puedes hacer es ser tan sincero como te sea posible.

Se preocupa por el otro

En algún momento de tu vida ya te hiciste la siguiente pregunta: ¿será que mis amigos solo aparecen cuando necesitan de mí? Cuando empiezas a pensar de esta forma respecto a alguno de tus amigos, la confianza acaba y la relación queda comprometida.

Por desgracia, te encontrarás con personas que no son tus amigos de verdad y que solo estarán para ir de fiesta o para obtener algo de ti. Es una realidad que no necesariamente te va a gustar, pero que debes entender.

Por fortuna, también está el otro lado. Es decir, encontrarás algún que otro gran amigo que estará para ti siempre.

Nos referimos a esos amigos que siempre te van a apoyar y se van a alegrar de verte crecer. Tal vez no los verás durante varios meses o años, pero el día que coincidáis será como si nunca hubiese habido distancia.

Está siempre presente

Ni las diferencias personales ni las discusiones ni el tiempo ni la distancia alejan a un gran amigo. Todo lo contrario, él trabaja para que las situaciones negativas no terminen con la relación.

¿Mantuvisteis una discusión muy fuerte? Él tratará de buscarte y hablar contigo para solucionar todo.

¿Te fuiste a estudiar o a trabajar a otro país? No elimines toda comunicación con tus seres queridos.

La amistad debe nutrirse, necesita que la cuidemos para mantenerse fuerte. Por eso es necesario estar presente y participar en los momentos importantes en la vida del otro.

Celebra cada victoria de tus amigos sin sentir envidia ni celos, sufre junto a él sus derrotas y ofrece tu hombro en los momentos difíciles.

A veces, la presencia física se hace imposible, sin embargo un gran amigo encuentra una forma de estar en la vida del otro.

Confía en el otro

un gran amigo confia

Los chismes y comentarios malintencionados por parte de terceros pueden afectar cualquier amistad.

La diferencia entre un gran amigo y un amigo temporal es que el primero sabe confiar. Él entiende que hay personas malintencionadas que pueden tergiversar algunas ideas y no se deja llevar por esos comentarios.

Si deseas mantener el vínculo, debes aprender a escuchar a tus amigos. Si tienes una duda, pregunta directamente y sin rodeos.

No te hagas ideas ni caigas en secretos, chismes o comentarios negativos. Tampoco te alejes al primer comentario que otro haga.

Se abierto sobre lo que está pasando en tu vida e intenta no tener secretos con tus amigos.

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Es fiel y sincero

Un gran amigo es fiel en cualquier circunstancia, no habla mal para otras personas y no permite que hablen mal de ti.

Te defiende cuando lo considera necesario, pero también te da el espacio para que tú mismo soluciones tus problemas.

Tampoco tendrá reparos para decirte que te estás equivocando y te expondrá cada motivo de forma clara.

Eso sí, va a dejar que tomes tus propias decisiones y que te equivoques. En ese caso, estará ahí para hacerte compañía y ayudarte a enfrentar tus circunstancias de la mejor manera, sin intentar resolver tu vida.

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