¿Qué es la cardiopatía isquémica?

13 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
La cardiopatía isquémica es una enfermedad que consiste en la falta de llegada adecuada de sangre al corazón. Es una patología silenciosa y grave que produce infartos. En este artículo te contamos cuáles son sus formas de presentación.

Se conoce como cardiopatía isquémica a la misma patología que se llama enfermedad isquémica coronaria. Como su nombre lo indica, el proceso de fondo que origina el problema es la isquemia, o sea, la falta de llegada de sangre al corazón.

Por lejos, la causa más común es la arteriosclerosis. Cuando se forman placas de grasa, pequeñas y grandes, en las paredes de las arterias que irrigan el corazón, entonces disminuye el flujo hacia él. En consecuencia, al corazón le falta oxígeno para trabajar.

En la cardiopatía isquémica las arterias que se tapan o disminuyen su flujo son las arterias coronarias. Estos vasos son pequeños conductos que llevan sangre al músculo cardíaco, conocido como miocardio.

La arteriosclerosis no sucede de un día para el otro. Al contrario, se trata de un proceso lento que lleva años de formación. Poco a poco se van acumulando en las paredes de las arterias restos de grasa, colesterol, colágeno y algunas células de la inflamación como los linfocitos.

En los países desarrollados la cardiopatía isquémica es la primera causa de muerte. Se calcula que de cada diez personas con esta patología presente, en cinco por lo menos se presentan episodios graves como la angina de pecho o el infarto agudo de miocardio.

Factores de riesgo de la cardiopatía isquémica

Si bien la causa por excelencia de cardiopatía isquémica es la arteriosclerosis, se sabe que hay factores que predisponen a padecerla. Ciertas condiciones naturales o hábitos de vida hacen más posible la enfermedad. Entre los factores de riesgo tenemos:

  • Edad: a mayor edad se hace más frecuente la cardiopatía isquémica.
  • Ser varón: entre los hombres es más frecuente la enfermedad que entre las mujeres. Sin embargo, estas últimas ven incrementado su riesgo al ingresar a la menopausia.
  • Colesterol elevado: si una persona presenta cifras elevadas y constantes de colesterol estará en riesgo, ya que justamente la grasa es el componente principal de las placas de la arteriosclerosis.
  • Tabaco: los fumadores tienen mucho más riesgo de padecer cardiopatía isquémica que los no fumadores. Desde hace muchos años se conoce la asociación entre este hábito y los problemas cardíacos.
  • Enfermedades crónicas: hay dos patologías que tienen como complicación grave al infarto de miocardio, y estas son la diabetes mellitus y la hipertensión arterial. Los pacientes con estas enfermedades deben seguir un control estricto médico para no culminar en un episodio que pueda ser mortal.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física está detrás de múltiples condiciones insalubres para el ser humano. En las sociedades más desarrolladas es más notoria la falta de movimiento en forma de ejercicio, y por ello son más frecuentes los síntomas asociados a una isquemia cardíaca.
  • Obesidad: de la mano de muchos otros factores de riesgo, y también en relación a las sociedades desarrolladas, la obesidad es un factor de riesgo grave. El peso elevado genera hipertensión arterial, diabetes, disfunciones metabólicas que alteran el colesterol y, por supuesto, la arteriosclerosis.
cardiopatía isquémica
La arteriosclerosis es la principal causa de cardiopatía isquémica.

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Tipos de cardiopatía isquémica

La cardiopatía isquémica es silenciosa y se desarrolla de forma lenta y progresiva hasta que se manifiesta al exterior. Dicha manifestación puede ser básicamente de las tres maneras que te detallamos ahora:

1. Angina de pecho estable

Se trata de un dolor en la zona cardíaca que se hace recurrente, es decir, que se repite con intensidades parecidas. El episodio de dolor no dura mucho tiempo, diez minutos en promedio, aunque para el paciente parece una eternidad. Es un dolor opresivo en el tórax, como si otro le apretara el pecho con mucha fuerza.

2. Angor pectoris inestable

Esta es la angina de pecho que ha evolucionado y se ha vuelto impredecible. Ya no es un dolor torácico siempre igual y repetitivo, sino que aparece en cualquier momento, aún con la persona en reposo.

El dolor es más intenso y se irradia desde el pecho al brazo izquierdo y al cuello. Es el signo que advierte sobre la posibilidad de un infarto en el corto plazo. Puede que los médicos, al intentar diagnosticarla, no encuentren signos en el electrocardiograma.

3. Infarto agudo de miocardio

Finalmente, el episodio grave y que puede ser mortal en el contexto de la cardiopatía isquémica es el infarto agudo de miocardio. El dolor es intenso en el pecho, al punto de resultar insoportable.

Se prolonga su duración y no cede, a veces hasta veinte minutos o media hora. Otros síntomas lo acompañan, como falta de aire, sudor, vómitos y ansiedad. Requiere atención médica inmediata.

Dolor de pecho por cardiopatía isquémica
El dolor en el pecho es el síntoma característico del infarto agudo de miocardio.

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Tratamiento

El tratamiento de la cardiopatía isquémica tiene tres alternativas. Las mismas dependerán del cuadro clínico, de cuán avanzada esté la obstrucción de las arterias coronarias y de la urgencia. Estas alternativas son:

  • Medicamentos: el médico le indica a una persona con obstrucción de las arterias coronarias el uso de diversos fármacos, incluidos los antiagregantes plaquetarios.
  • Angioplastia: es un procedimiento para pacientes relativamente estables que consiste en ingresar al sistema circulatorio de la persona, a través de un cateterismo, y reparar las obstrucciones que se encuentren en las arterias coronarias.
  • Cirugía: en los infartos, si no funcionan los medicamentos administrados en  primera instancia, se procede al tratamiento quirúrgico. Diversas técnicas quirúrgicas existen para devolver al músculo cardíaco el flujo de sangre, entre ellas el bypass.

Lo fundamental será siempre la consulta con el médico para realizar los estudios correspondientes ante los primeros síntomas de dolor en el pecho. Se pueden evitar grandes complicaciones con una detección precoz de la enfermedad.

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