Las carencias emocionales: la falta de alimento para tu alma

Valeria Sabater · 6 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 6 abril, 2019
Por mucho que nos intentemos acostumbrar a ellas, las carencias emocionales no son naturales, ya que el ser humano es un ser social que necesita del contacto físico y sentirse amado.

Las carencias emocionales constituyen el origen de muchas de nuestras dolencias. Y es que las caricias curan, los abrazos nos hacen sentirnos seguros y amados y una mirada llena de afecto es una forma de alegrar el alma.

Es posible que a más de uno le sorprenda. Pero, ¿puede una persona llegar a enfermar por no recibir de forma habitual este tipo de refuerzos positivos transmitidos a través de las palabras, actos y caricias llenas de sentimiento?

La respuesta es sí, ya que el ser humano es un ser social y emocional, que necesita de sus lazos afectivos para sobrevivir y para validarse como persona en un núcleo determinado.

Si en el día a día nuestras interacciones se basan en el egoísmo, la frialdad, el engaño o la desconfianza, nuestra autoestima quedará afectada.

Así, poco a poco, caeremos en una espiral de lenta destrucción. Esta puede provocar que acabemos dudando de nosotros mismos y preguntándonos: «¿Soy quizá una persona que no merece ser amada?».

Este tipo de esquemas de pensamiento sumen a la persona en un estado de indefensión en el que pueden llegar a caer sus defensas, debilitarse sistema inmunitario e incluso aparecer la temible sombra de la depresión.

Si quieres profundizar en el tema de la afectividad humana, tan relevante como interesante, no dudes en leer este artículo. 

Las carencias emocionales, vacíos en nuestra identidad

Niña con preocupación.

A lo largo de nuestra vida, y más en la infancia y la adolescencia, nos enseñan a ser fuertes. No obstante, hay familias que entienden de forma errónea el concepto de fortaleza emocional.

Nadie conseguirá que un niño sea fuerte si se le priva de los abrazos, de los besos o de esa forma de afecto basada en la sensibilidad que algunos traducen como de «debilidad».

A su vez, un adolescente no llegará a ser un adulto fuerte si se le enseña a reprimir sus emociones. Tampoco lo será si se le recrimina que llore «porque eso es cosa de niños» o si se le dice que ser mayor implica resolver las cosas por uno mismo sin pedir ayuda de nadie.

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Consecuencias de las carencias emocionales

Este tipo de enfoque educacional es dañino y peligroso. Esto es así porque el niño puede crecer sin la cercanía emocional de sus seres queridos y entender que el mundo es un lugar hostil del cual defenderse. De ahí que, tarde o temprano, desarrolle rabia u hostilidad.

Asimismo, si nuestros jóvenes no reciben nuestra comprensión y cercanía, acabarán desconectándose del mundo para encerrarse en sus propios universos. Y este es un espacio peligroso, donde pueden aparecer problemas (desórdenes alimenticios, contacto con las drogas, malas amistades…)

Por otro lado, las carencias emocionales no están presentes solo en estas edades tempranas. Hay momentos en nuestro ciclo vital en los que nuestra aparente fortaleza se viene al suelo cuando las personas importantes para nosotros aplican lo que en psicología se conoce como «caricias negativas». A continuación, te hablamos de ellas.

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Las carencias emocionales trasmitidas a través del lenguaje

Hoja con forma de corazón.

En ocasiones, una palabra tiene más fuerza que un golpe, que un impacto directo en nuestro cuerpo. El lenguaje es un transmisor poderoso de las emociones. De esa interacción es de donde podemos construir vínculos sanos, dignos, felices.

Si nuestros seres queridos nos hablan entre gritos o hacen uso de la ironía continua, experimentaremos ese tipo de dolor emocional donde quedan secuelas.

Además de las palabras respetuosas, positivas y significativas, es necesario que nos sintamos escuchados y comprendidos.

La comunicación se basa no solo en la emisión de un mensaje. Por tanto, es necesario que los interlocutores practiquen una escucha activa, empática y constructiva.

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Una relación sin muestras de afecto no es auténtica

Personas abrazándose.

Un amor que no practica las caricias cotidianas o esas pequeñas muestras de afecto elementales pero poderosas, se apaga poco a poco o no termina de ser una relación plena y satisfactoria.

Una relación de pareja no se traduce solo en una convivencia en común, en compartir espacios, responsabilidades o una cama. Así pues, para construir un vínculo auténtico es necesario poner atención a los aspectos más elementales, a las pequeñas cosas.

Una mirada de admiración, un caricia inesperada, un abrazo por la espalda o buscar la cercanía mutua cuando estamos con más personas son signos que nos hacen sentirnos felices, seguros.

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Los vacíos emocionales que te quitan la salud

Mujer oliendo una flor.

Puede parecer extraño, pero hay momentos en nuestra vida en que nos acostumbramos a no ser abrazados, a no ser besados, acariciados o a no recibir refuerzos positivos.

Nos decimos a nosotros mismos que estamos bien, que nuestra relación de pareja ha pasado a otra etapa. De hecho, puede que te digas a ti mismo que tus hijos son ya muy mayores para ciertas cosas.

Sin embargo, esta última es una idea errónea. Y lo es porque acostumbrarnos a una vida de vacío emocional no es vida. 

Además, al poco, puede aparecer una depresión de origen desconocido, ya que nos sentimos vacíos, agotados, solos y poco valorados.

Ten siempre en cuenta que, para vivir en plenitud, necesitamos quedar nutridos de afectos, de caricias emocionales, de palabras positivas…

Si pones en práctica esto, tal vez puedas mejorar tus problemas de carencias emocionales. Si esto no sucede, siempre es recomendable visitar a un psicólogo.

  • Garnefski, N., Kraaij, V., & Spinhoven, P. (2001). Negative life events, cognitive emotion regulation and emotional problems. Personality and Individual Differences. https://doi.org/10.1016/S0191-8869(00)00113-6
  • Hamilton, M. (1960). A rating scale for depression. Journal of Neurology, Neurosurgery, and Psychiatry. https://doi.org/10.1136/jnnp.23.1.56