Castigo físico al bebé y sus efectos

Thady Carabaño · 22 julio, 2018
Para los padres que fueron criados con medidas disciplinarias que incluyeron el castigo corporal es un desafío tener un estilo de crianza distinto para sus hijos. El castigo corporal daña física y emocionalmente al bebé.

Las consecuencias del castigo físico al bebé son muy negativas. Si este es aplicado a menores de dos años las secuelas serán más severas. El castigo físico a un bebé esta catalogado como maltrato infantil.

Sin embargo, no faltarán padres y madres, incluso supuestos especialistas en crianza, que considerarán que es normal dar algunas nalgadas o aplicar algún castigo físico al pequeño. Aseguran que es lo mejor para que aprenda en edad temprana lo que debe o no debe hacer.

¿El castigo físico es maltrato?

Sin lugar a dudas es así, el castigo físico es maltrato, así sea una sola nalgada donde se tomen supuestamente todas las precauciones para  no lastimar al bebé. La Convención de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas establece que los niños y adolescentes tienen derecho a ser protegidos contra cualquier forma de castigo corporal.

No importa donde sean cuidados los niños: en el hogar, en centros de cuidado o en centros educativos, los niños no deben ser sometidos a ningún tipo de maltrato. Eso incluso aplica para los sistemas penales donde cumplen condena adolescentes que han transgredido las leyes de su país.

Sin embargo, aunque la mayoría de los países del mundo han suscrito la Convención de los Derechos del Niño, solo 45 países han desarrollado leyes que prohíben el castigo corporal a niños y adolescentes. El mundo sigue en deuda con los menores de edad.

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¿Porqué hay padres que avalan el castigo físico?

Bebé llorando antes de dormir.

El castigo físico es avalado o considerado necesario por aquellos padres que argumentan que así fueron criados. Aseguran que esa tipo de violencia no generó traumas ni les impidió ser adultos exitosos o lograr las metas que se propusieron. Hasta agradecen haber tenido ese tipo de crianza.

Sin embargo, habría que preguntarles porqué no se atreven a cuestionar el estilo de crianza de sus padres. La capacidad de maltratar a los propios progenitores expone a cualquiera a revivir o recordar el miedo que no ha sido sanado. Todo ha cambiado, al igual que las costumbres, este tipo de conductas hoy en día se consideran deplorables.

La violencia intrafamiliar es común en muchas familias disfuncionales. Quizá muchos padres se sientan mal por aplicar el castigo físico a su bebé o su niño, pero no se atreven a hacer el trabajo necesario para olvidar y modificar el aprendizaje obtenido, repiten el mismo patrón de violencia que aprendieron mientras fueron niños.

¿Qué enseña el castigo físico al bebé?

Un bebé que llora puede ser desesperante. Los días posteriores al parto son agotadores: las noches sin dormir, los cuidados diarios y suplir todas las necesidades del bebé pueden llevar a cualquier persona a impacientarse

Pero, te animamos reflexionar. ¿De verdad crees que una nalgada puede lograr que el bebé deje de llorar? Unas palmadas en cualquier parte del frágil cuerpo del bebé difícilmente pueden aliviar las necesidades físicas o de contacto que demanda el bebé.

Si se recurre a cualquier forma de agresión física, el aprendizaje al que se está sometiendo a ese bebé es negativo, mucho más negativo de lo que muchos padres que fueron golpeados en su niñez, seguramente, recuerdan y reconocen.

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El castigo físico al bebé le enseña:

  • Que no debe llora si siente hambre, sed o sueño. A cambio no recibirá lo que espera, por el contrario solo será agredido.
  • Que debe reprimir sus necesidades, incluida las afectivas. Ya que no quiere volver a sentir el dolor de ser golpeado
  • Que se debe acostumbrar al dolor y al estrés. Esa situación debilita las naturales motivaciones del bebé por descubrir el mundo que lo rodea.
  • Que debe desconfiar de si mismo. Ya que sus impulsos naturales al parecer no son buenos

¿Qué daños puede causar el castigo físico?

Madre primeriza con su bebé riéndose.

El castigo físico al bebé al ser excesivo  puede tener consecuencias graves. El cuerpo en desarrollo del bebé es delicado. Puede sufrir serios daños a nivel fisiológico y neurológico. Esto se suma a los traumas emocionales que ya hemos descrito.

Una nalgada puede parecer leve para un adulto, pero no es igual para un bebé. Un golpe en las nalgas puede causar un traumatismo en el nervio ciático. La inflamación del nervio puede afectar la movilidad del bebé temporal o definitivamente. Una rotura interna de los vasos sanguíneos puede ser una consecuencia peor de esta conducta.

Las palmadas en las manos del bebé pueden causar dislocaciones en los huesos, músculos y tendones. Las sacudidas también son muy peligrosas ya que los músculos del cuello del bebé no están preparados aún para sujetar su cabeza. Esto puede afectar las vértebras y generar daño cerebral, ceguera y hasta la muerte del bebé.

¿Y si se espera a que el bebé crezca para aplicar el castigo físico?

El castigo físico al bebé no corrige conductas. Los niños agredidos físicamente pueden cumplir las normas por miedo a los padres. Sin embargo, no lo hacen porque hayan tomado conciencia de la importancia de las normas, lo más probable, es que en lo que el padre agresor no esté presente, el niño trasgreda la norma.

Pero las consecuencias pueden ser incluso mayores. El niño aprende que la violencia es la mejor estrategia para:

  • Hacer valer su punto de vista.
  • Resolver sus problemas.
  • No reprimir sus frustraciones.
  • Obtener lo que desea.
  • Hacerse respetar.
  • Tener autoridad.

El niño aprende que la violencia está justificada. Si está en una posición de poder usará la violencia frente a alguien más débil o indefenso. Cuando se ven las alarmantes noticias de violencia de género o de violencia intrafamiliar, debemos preguntarnos si es lo que queremos para nuestros hijos.

Si se quiere modelar adultos inseguros, miedosos, violentos, vengativos, recurra al castigo físico de su hijo desde que es bebé. Si prefiere que sus hijos sean niños y luego adultos felices, es perentorio eliminar la violencia de la crianza y educación de nuestros hijos.