Causas, prevención y tratamientos de la cirrosis - Mejor con Salud

Causas, prevención y tratamientos de la cirrosis

Es muy importante tratar la cirrosis a tiempo para que no cause daños mayores o haya que recurrir al trasplante de hígado. Evita el alcohol y la sal y sigue una dieta saludable

La cirrosis es una grave enfermedad del hígado, la cual puede ser provocada por el consumo excesivo de alcohol, también se puede producir por algunas enfermedades, medicamentos o virus. La cirrosis aparece cuando el hígado sufre daños continuos e irreversibles que afectan las células de una manera muy agresiva.

¿Cuáles pueden ser las causas de la cirrosis ?

Esta enfermedad del hígado no es contagiosa, no se adquiere tras el contacto con una persona infectada, por esta razón es importante buscar su origen en el organismo y encontrar el problema que lo ha causado para poder iniciar un tratamiento realmente efectivo. Algunas de sus principales causas son:

  • El consumo exagerado de alcohol
  • Hepatitis
  • La enfermedad de Wilson
  • La fibrosis quística
  • La hemocromatosis
  • La inflamación constante de los conductos biliares
  • La cirrosis biliar.
  • Las infecciones provocadas por una invasión de parásitos.
  • Trastornos que impidan la correcta asimilación de los azúcares por parte del hígado.
  • Reacciones alérgicas provocadas por medicamentos recetados o no
  • Inhalación de algunas sustancias tóxicas

¿Que síntomas se presentan cuando se padece una cirrosis?

Desafortunadamente para los pacientes con esta enfermedad, cuando ésta apenas está comenzando no presenta ningún tipo de síntoma que pueda alertar sobre este delicado problema de salud, ya que en sus inicios simplemente se observan algunas cicatrices que en realidad no afectan el correcto funcionamiento del hígado. Cuando la enfermedad se encuentra en un estado mucho más avanzado se pueden presentar las siguientes señales de alarma:

  • Fatiga, debilidad  y cansancio inexplicables.
  • Perdida significativa del apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Náuseas, especialmente cuando se consumen alimentos grasos.
  • Se presenta alternadamente tanto estreñimiento como diarrea.
  • Se experimenta una exagerada y desagradable producción de gases.
  • Edemas en las piernas y se hincha o inflama el vientre.
  • Se experimentan algunos temblores en los dedos y en la lengua.
  • El vaso se crece y el hígado se deforma.
  • Se presenta una grave insuficiencia renal y cardíaca.

Cuando la causa de la cirrosis no se trata a tiempo, esta grave enfermedad puede seguir avanzando y causar daños irreversibles tanto en el hígado como en otros órganos importantes del cuerpo.

Síntomas para detectar una cirrosis avanzada

  • Moretones que se presentan con gran facilidad.
  • Comezón en cualquier parte del cuerpo, abundantes hemorragias nasales.
  • Insuficiencia hepática
  • Varices esofágicas
  • Hemorragias nasales o gástricas.
  • Acumulación de líquidos en el abdomen acompañado de hinchazón.
  • Vómitos de sangre o sangrado rectal.
  • Delirio, confusión, desmayos, alucinaciones, entre otros.
  • Hinchazón en las piernas
  • Temblores musculares
  • Dificultad para mantenerse en pie
  • Dificultad para respirar
  • Color amarillento tanto en la piel como en los ojos.

¿Cómo se puede tratar esta enfermedad?

Como primera medida se recomienda un cambio total de hábitos alimenticios, si la enfermedad se produjo por el consumo de licor, indudablemente este debe ser eliminado por completo. Se debe evitar al máximo el consumo de sal, además se debe tratar a parte cada una de las complicaciones que se han presentado por causa de la cirrosis.

En los casos extremadamente graves, como por ejemplo si la cirrosis ha llegado a un nivel de enfermedad terminal, se recomienda el trasplante de hígado, ya que esta es la única manera de salvar a la persona de una muerte inminente. La cirrosis es incurable, pero siguiendo un tratamiento adecuado y teniendo presentes las recomendaciones que aconsejen los médicos tratantes, sin duda se puede llevar una vida normal y sin llegar a tener las complicaciones antes descritas.

Remedios naturales para tratar la cirrosis

El aloe vera o sábila

Aloe-interno

La sábila es un excelente remedio natural para sanar el hígado, ya que esta planta tiene propiedades regenerativas. Se puede tomar licuando una o dos cucharadas de sus cristales o pulpa con cualquier jugo, resulta un excelente remedio para el tratamiento de la cirrosis.

Las semillas de apio

Algunas investigaciones realizadas al respecto han dado como resultado que estas semillas tienen la propiedad de sanar en el hígado los daños provocados por el excesivo consumo de medicamentos que lo hayan podido afectar.

La cúrcuma

Curcuma

Según estudios realizados recientemente se ha podido demostrar que la cúrcuma tiene la propiedad de eliminar las toxinas del organismo que le puedan provocar daños al hígado.

El cardo Mariano

Esta es una excelente hierba que tiene la propiedad de ayudar a facilitar el drenaje del hígado, limpiándolo de las toxinas que le causan daño. Los efectos más importantes se ven cuando apenas los síntomas de la enfermedad están iniciando.

El limón

LIMON

Tomar en ayunas el jugo de un limón disuelto en un vaso de agua tibia, es un remedio muy efectivo para limpiar el hígado.

Las semillas de la papaya

Estas semillas han dado excelentes resultados en el tratamiento de la cirrosis, especialmente cuando esta apenas está comenzando a manifestarse.

¿Cómo se puede prevenir la cirrosis?

La manera más efectiva de prevenir la cirrosis es llevando una alimentación sana y evitando el consumo de alcohol, de esta manera se evita el daño en las células del hígado.

Nunca se deben mezclar los medicamentos con el alcohol, además evitar el consumo de medicinas sin autorización médica.

Cuando se deben manipular algunos productos químicos es esencial utilizar la debida protección, ya que la inhalación o el contacto físico de cualquier producto químico es perjudicial para la salud en general y repercute en el hígado, ya que estas sustancias viajan a través de la sangre.

¡Sí es posible convivir con la cirrosis!

Las personas que padecen cirrosis pueden convivir por muchos años con esta enfermedad, aún cuando se presenten las complicaciones que esta provoca ya que hay en la actualidad muchos tratamientos que pueden ser bastante efectivos. Hay evidencias de un gran número de personas que han padecido la enfermedad y a las cuales se les ha realizado el trasplante de hígado con resultados bastante satisfactorios, siguiendo con su vida totalmente normal y llenas de salud.