Cirrosis: causas, prevención y remedios naturales

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganelli el 28 noviembre, 2018
Es muy importante tratar la cirrosis a tiempo para que no cause daños mayores o haya que recurrir al trasplante de hígado. Evita el alcohol y la sal y sigue una dieta saludable.

La cirrosis es una grave enfermedad del hígado. Esta puede ser provocada por el consumo excesivo de alcohol. También se puede producir por otras enfermedades, medicamentos o virus. La cirrosis aparece por tanto cuando el hígado sufre daños continuos e irreversibles que afectan las células de una manera muy agresiva.

¿Cuáles son las causas de la cirrosis ?

Esta enfermedad del hígado no es contagiosa, por lo que no se adquiere tras el contacto con una persona infectada. Por esta razón es importante buscar su origen en el organismo y encontrar el problema que lo ha causado. Así, podremos iniciar un tratamiento realmente efectivo. Algunas de sus principales causas son:

  • El consumo exagerado de alcohol.
  • Hepatitis viral crónica (B y C).
  • Hepatitis autoinmunitaria.
  • Enfermedad del hígado graso no alcohólico (relacionada con el sobrepeso y diabetes).
  • La enfermedad de Wilson (acumulación de cobre).
  • La fibrosis quística.
  • La hemocromatosis (acumulación de hierro).
  • La inflamación constante de los conductos biliares y malformación (atresia).
  • La cirrosis biliar.
  • Las infecciones provocadas por una invasión de parásitos.
  • Trastornos hereditarios de asimilación de los azúcares (galactosemia).
  • Trastorno genético digestivo (síndrome de Alagille).
  • Reacciones alérgicas provocadas por medicamentos recetados o no.
  • Sustancias tóxicas.
La cirrosis es irreversible.

¿Que síntomas se presentan cuando se padece cirrosis?

Desafortunadamente para los pacientes con esta enfermedad, cuando esta apenas está comenzando no presenta ningún tipo de síntoma que pueda alertar sobre este delicado problema de salud. En sus inicios simplemente se observan algunas cicatrices que en realidad no afectan el correcto funcionamiento del hígado. Cuando la enfermedad se encuentra en un estado mucho más avanzado se pueden presentar algunas de las siguientes señales de alarma:

  • Fatiga, debilidad  y cansancio inexplicables.
  • Perdida significativa del apetito.
  • Pérdida de peso.
  • Náuseas, especialmente cuando se consumen alimentos grasos.
  • Se presenta alternadamente tanto estreñimiento como diarrea.
  • Se experimenta una exagerada y desagradable producción de gases.
  • Edemas en las piernas y se hincha o inflama el vientre.
  • El hígado se deforma.
  • Se presenta una grave insuficiencia renal y cardíaca.

Cuando la causa de la cirrosis no se trata a tiempo, esta grave enfermedad puede seguir avanzando y causar daños irreversibles tanto en el hígado como en otros órganos importantes del cuerpo.

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Síntomas para detectar una cirrosis avanzada

  • Moretones que se presentan con gran facilidad.
  • Comezón en cualquier parte del cuerpo, abundantes hemorragias nasales.
  • Insuficiencia hepática.
  • Varices esofágicas.
  • Hemorragias nasales o gástricas.
  • Acumulación de líquidos en el abdomen acompañado de hinchazón.
  • Vómitos de sangre o sangrado rectal.
  • Delirio, confusión, desmayos, alucinaciones, entre otros.
  • Hinchazón en las piernas.
  • Temblores musculares.
  • Dificultad para mantenerse en pie.
  • Dificultad para respirar.
  • Color amarillento tanto en la piel como en los ojos (ictericia).

¿Cómo se puede tratar esta enfermedad?

Como primera medida se recomienda un cambio total de hábitos alimenticios. Si la enfermedad se produjo por el consumo de licor, indudablemente este debe ser eliminado por completo. Se debe evitar al máximo el consumo de sal. Además se debe tratar aparte cada una de las complicaciones que se han presentado por causa de la cirrosis.

En los casos extremadamente graves, como por ejemplo si la cirrosis ha llegado a un nivel de enfermedad terminal, se recomienda el trasplante de hígado. Ya que esta es la única manera de salvar a la persona de una muerte inminente. La cirrosis es incurable, pero siguiendo un tratamiento adecuado y las recomendaciones médicas,  se puede llevar una vida normal y sin llegar a tener las complicaciones antes descritas.

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Remedios naturales para tratar la cirrosis

Recuerda que los remedios naturales son un complemento y que en ningún caso deben sustituir al tratamiento médico. Por tanto, consulta siempre con tu médico el uso de estos remedios y sus interacciones con tu enfermedad y medicación.

El apio

Algunas investigaciones realizadas al respecto han dado como resultado que el extracto de semillas de apio tiene la propiedad de proteger el hígado de los daños provocados por el excesivo consumo de medicamentos o exposición a químicos.

La cúrcuma

La cúrcuma reduce la inflamación y ayuda a eliminar toxinas.

Según estudios realizados recientemente se ha podido demostrar que la cúrcuma tiene la propiedad de eliminar las toxinas del organismo y por tanto evitar daños al hígado.

El cardo Mariano

El cardo mariano es una gran ayuda para el hígado.

Esta es una excelente hierba que tiene la propiedad de ayudar a facilitar el drenaje del hígado, limpiándolo de las toxinas que le causan daño. Los efectos más importantes se ven cuando apenas los síntomas de la enfermedad están iniciando.

Las semillas de la papaya

Estas semillas han dado excelentes resultados en el tratamiento de la cirrosis, especialmente cuando esta apenas está comenzando a manifestarse.

¿Cómo se puede prevenir la cirrosis?

La manera más efectiva de prevenir la cirrosis es llevando una alimentación sana y evitando el consumo de alcohol, de esta manera se evita el daño en las células del hígado.

Nunca se deben mezclar los medicamentos con el alcohol, además se debe evitar el consumo de medicinas sin autorización médica.

¡Sí es posible convivir con la cirrosis!

Las personas que padecen cirrosis pueden convivir por muchos años con esta enfermedad, aún cuando se presenten complicaciones. Existen en la actualidad muchos tratamientos que pueden ser bastante efectivos. Además, existe un gran número de personas que han padecido la enfermedad y a las cuales se les ha realizado el trasplante de hígado con resultados bastante satisfactorios. Estos pueden seguir con su vida normalmente y con salud.

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