Causas y síntomas de la presión alta y baja

Yamila Papa 4 octubre, 2014
En ocasiones, tener la tensión por encima o por debajo de lo normal puede conducir a enfermedades más graves. Por ese motivo, es importante un diagnóstico profesional a tiempo.

La hipertensión y la hipotensión son dos trastornos relativos a la presión de la sangre en las arterias, por ello es preciso estar atentos a sus consecuencias. Para poder determinar cuándo se produce cada una de ellas y poder tratarlas como corresponde, en el siguiente artículo presentamos las causas y los síntomas de la presión alta y baja.

Causas de la hipotensión

La presión baja se puede heredar y es más frecuente que la alta, sobre todo en las mujeres delgadas y jóvenes. Si la madre la ha padecido, es más probable que la hija también lo haga. Como no siempre produce síntomas notorios, la gente no se suele tratar.

La presión arterial baja puede causar problemas como hipotiroidismo, enfermedad de Addison, insuficiencia en el lóbulo anterior de la hipófisis, insuficiencia cardíaca, pericarditis, trastornos del ritmo cardíaco y otras dolencias cardiovasculares, así como déficit de líquidos o falta de sal.

Los fármacos también pueden causar hipotensión. Algunos de ellos son los psicotrópicos (para el insomnio, la angustia o la depresión), los que tratan arritmias cardíacas, los antihipertensores (para la presión alta), los diuréticos, los fármacos coronarios (para la angina de pecho, por ejemplo) y los vasodilatadores.

Causas de la hipertensión o presión alta

La presión arterial alta se puede desarrollar en cualquier momento de la vida, sin distinción de sexo. Produce, básicamente, un aumento en el bombeo de sangre al corazón y una contracción de los vasos sanguíneos.

Es considerada una enfermedad del sistema cardiovascular y puede derivar en ataques cardíacos. El problema reside en que el 95 % de los casos de presión alta no presenta causas orgánicas manifiestas.

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Una persona puede sufrir presión arterial alta como consecuencia de la obesidad o el sobrepeso, la falta de actividad física y el sedentarismo, el consumo excesivo de sal, grasas o alcohol, el estrés o el tabaco.

Cuando la presión es alta de forma permanente, afecta a los órganos vitales, tales como el cerebro, el corazón, los riñones y los ojos. Por esta razón, puede ocasionar desde insuficiencia cardíaca hasta pérdida de visión, pasando por un infarto de miocardio o ictus.

La hipertensión puede estar causada por herencia y hay más predisposición en los hombres, sobre todo después de los 40 años. Asimismo, el sobrepeso y el colesterol son causas directas de esta enfermedad.

La presión arterial alta se puede desarrollar en cualquier momento de la vida.

Síntomas de la hipotensión

En caso de presión arterial baja, la persona puede padecer uno, alguno o varios de estos síntomas:

  • Cansancio
  • Necesidad de dormir más horas
  • Disminución de la forma física
  • Problemas para concentrarse
  • Respuestas emocionales depresivas
  • Apatía
  • Trastornos del sueño

También puede aparecer astenia, mayor sensibilidad al frío (sobre todo en los pies y las manos), necesidad de muchas horas para despertarse completamente por las mañanas, rápida aparición de fatiga y palidez cutánea (mayormente en el rostro).

Los síntomas circulatorios de la presión arterial baja aparecen cuando hay un déficit en el aporte de sangre en el cerebro. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en días de calor o por estar bajo el sol al mediodía. La fatiga y la astenia son muy frecuentes y pueden aparecer después de comer, cuando la sangre se acumula en la zona del estómago.

El mareo es también muy común en la hipotensión. Del mismo modo lo son las cefaleas, el desvanecimiento, las pérdidas cortas de conciencia, el parpadeo ocular y los trastornos visuales. Esto ocurre como una clara señal de que algo malo está ocurriendo.

Entonces, el corazón puede comenzar a latir más rápido (taquicardias), los vasos sanguíneos se contraen (por eso hay palidez o manos y pies fríos), sudoración fría excesiva e incluso desmayos, porque el cerebro no recibe cantidad suficiente de oxígeno y no se tiene control sobre los músculos.

Síntomas de la hipertensión

Por su parte, la presión arterial alta también tiene sus síntomas. Es necesario prestar atención a las señales que nos brinda el cuerpo. Sin embargo, los primeros signos de hipertensión no son palpables por las personas, pues pueden ser poco específicas y se van desarrollando de forma gradual.

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Algunos síntomas frecuentes son:

  • Dificultad para conciliar el sueño por las noches
  • Ligera irritabilidad
  • Sueño inquieto y pesadillas recurrentes
  • Despertarse varias veces a la madrugada
  • Problemas auditivos como el acúfeno y zumbidos o ruidos en los oídos

Las intensas cefaleas o mareos pueden indicar que estamos frente a un caso de hipertensión, sobre todo cuando aparecen después de un episodio de mucho estrés, nervios o ansiedad.

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En las mujeres de más de 50 años, muchos de los síntomas de la presión alta son similares a los de la menopausia: hay fluctuaciones en el estado de ánimo, sofocos, dolores de cabeza y mareos. Por eso, muchas no se tratan como corresponde.

Por su parte, en el caso de los hombres de mediana edad, se pueden manifestar como problemas asociados a la disfunción eréctil.

En todos los casos, el dolor torácico, la disnea, la arritmia, la opresión en el pecho o la sensación de ahogo son motivo suficiente para ir al médico. Como se decía anteriormente, la presión arterial alta conlleva problemas cardíacos.

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