El cerebro escoge qué nutrientes necesita

Qué nos apetece comer en cada momento depende de ciertas redes neuronales. Descubre todo al respecto.

Cuando tenemos ansiedad comemos cualquier cosa. Si estamos deprimidos, es probable que elijamos postres y dulces. Pero, ¿sabías que el cerebro escoge qué nutrientes necesita? ¡Y no se basa en las emociones!

Un mecanismo del cerebro para elegir nutrientes

Sin duda, la mente es fascinante y nos asombra día a día. En este caso tenemos que hablar de un mecanismo por el cual el cerebro nos lleva a alimentarnos según nuestras necesidades nutricionales.

Según un estudio publicado en la revista Current Biology, los organismos vivos se alimentan según sus circuitos cerebrales. Para la investigación se empleó la conocida mosca de la fruta (Drosophila melanogaster).

Se descubrió que este insecto elige comer entre diferentes frutas en función de sus necesidades nutricionales, de su sexo y de su madurez sexual.

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Las moléculas que actúan en el cerebro de la mosca detectan que, por ejemplo, hay una falta de proteínas y, por ende, la lleva a elegir ciertos tipos de alimentos ricos en proteínas.

Este mecanismo tan particular, que funciona como si fuese un sensor, nos sirve para comprender la toma de decisiones de otros animales al momento de escoger sus alimentos.

Los investigadores encargados de este experimento indican, a su vez, que se está trabajando en el análisis de los mosquitos que transmiten la malaria a los humanos.

La teoría indica que estos insectos pueden “oler” las proteínas e hidratos de carbono del cuerpo y lanzarse a extraerlos a través de la sangre.

¿Qué sucede con el cerebro de las personas?

Qué sucede con el cerebro de las personas

Cuando leemos sobre estudios en los que se emplean animales creemos que no se puede comparar lo que sucede en un mosquito o un ratón con los humanos.

Si bien es cierto que el cerebro de un insecto puede actuar diferente al nuestro en ciertas cuestiones, también hay otros puntos en los cuáles coincidimos.

El canal National Geographic emitió hace unos años una serie llamada Brain Games. En su tercera temporada, un episodio llamado “Alimento para el cerebro” se dedicaba específicamente a demostrar cómo este elige lo que comemos.

Para demostrarlo se emplean algunos juegos o experimentos. Según este programa “aquello que metes en el estómago no tiene que ver con la boca sino con el cerebro”.

Durante el episodio se puede ver, por ejemplo, de qué manera la publicidad nos influye y que muchas veces elegimos un producto por sus colores, por un cartel que vimos en la calle o por la pegadiza canción que se usó para promocionarlo.

Esto también nos hace comer cuando no tenemos apetito y ser de las únicas especies animales que ingiere a diario mucho más de lo que necesita. El cerebro humano es engañado continuamente para elegir la comida a través de varias estrategias.

1. Platos pequeños

Platos pequeños

Ante dos platos con la misma cantidad de alimentos, pero recipientes más pequeños, la mente se inclinará por aquel que parezca ofrecer un plato más colmado, que será el más pequeño. Esto, por ejemplo, se recomienda en las personas que hacen dieta para crear la impresión de que están ingiriendo más.

2. Envases llamativos

Los colores y dibujos de los paquetes en el mercado están pensados para llamar la atención.

Los dos tonos que más predominan en los escaparates son el rojo y el amarillo (que además activan la señal de hambre en la mente). El verde se relaciona con cosas bajas calorías o productos naturales. Otra cuestión que debemos tener en cuenta es el uso de ciertas tipografías:

  • Si se asemeja a la letra escrita a mano, pensaremos que se trata de un alimento casero.
  • En cuanto a las imágenes, si hay un campo, un sol o una familia feliz, asociaremos el producto con natural, nutritivo o beneficioso.

3. Colorantes

Colorantes

El impacto visual es muy importante al momento de elegir la comida. Esta es una de las razones por las cuales los fabricantes añaden colorantes a sus productos.

Su objetivo es que parezcan lo más atractivos y reales posibles al cerebro del consumidor. Por ejemplo, los yogures usan un colorante según la fruta de la que supuestamente están hechos.

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4. Aspecto

En el documental se hacía un juego donde se ofrecía a la gente unos brownies que tenían forma de excremento de perro. Por supuesto, nadie quiso aceptar el presente. Esto se debe a que el cerebro evita consumir aquello que considera negativo o puede hacernos sentir mal.

5. Recompensa

Recompensa

Por último, debemos hablar sobre cómo nos sentimos tras consumir ciertos alimentos. Por ejemplo, si estamos tristes y comemos un dulce, probablemente experimentemos una sensación acogedora.

La mente tiene un mecanismo hormonal (mediante la dopamina y la serotonina) que se activa al consumir grasas o azúcares y que nos aporta tanto placer y goce como cualquier otra actividad estimulante.