El cerebro escoge qué nutrientes necesita

Al igual que nuestro cerebro nos pide azúcar cuando estamos tristes para generar serotonina, cuando necesitamos algún otro nutriente nos despierta esa necesidad de consumirlo

Cuando tenemos ansiedad comemos cualquier cosa que aparezca ante nuestros ojos o quizás optamos por alimentos salados.

Si estamos deprimidos, es probable que elijamos postres y dulces. Pero, ¿sabías que el cerebro escoge qué nutrientes necesita? ¡Y no se basa en las emociones!

En este artículo te contamos más.

Un mecanismo del cerebro para elegir nutrientes

Sin dudas, la mente es fascinante y nos asombra día a día y descubrimiento tras descubrimiento.

En este caso tenemos que hablar de un mecanismo por el cual el cerebro nos lleva a alimentarnos según nuestras necesidades nutricionales. Nada de patatas fritas o helados, sino aquello que precisa el organismo para subsistir.

Según un estudio publicado en la revista Current Biology, los organismos vivos se alimentan según sus circuitos cerebrales.

Para la investigación se empleó la conocida “mosca de la fruta” (Drosophila melanogaster) a cuyos ejemplares analizaron durante varias semanas.

Se descubrió que este insecto elige comer entre diferentes frutas en función de sus necesidades nutricionales, así como también el estado de apareamiento y el sexo.

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Las moléculas que actúan en el cerebro de la mosca detectan que, por ejemplo, hay una falta de proteínas y, por ende, la lleva a elegir ciertos tipos de alimentos que la contienen.

Este mecanismo tan particular, que funciona como si fuese un sensor, nos sirve para comprender la toma de decisiones de otros animales al momento de escoger sus alimentos.

Los investigadores encargados de este experimento indican, a su vez, que se está trabajando en el análisis de los mosquitos que transmiten la malaria a los humanos.

La teoría indica que estos insectos pueden “oler” las proteínas e hidratos de carbono del cuerpo y lanzarse a extraerlos a través de la sangre.

¿Qué sucede con el cerebro de las personas?

Qué sucede con el cerebro de las personas

Cuando leemos sobre estudios en los que se emplean animales creemos que no se puede comparar lo que sucede en un mosquito o un ratón con los humanos.

Si bien es cierto que el cerebro de un insecto puede actuar diferente al nuestro en ciertas cuestiones, también hay otros puntos en los cuáles coincidimos.

El canal National Geographic emitió hace unos años una seria llamada “Brain Games” (Juegos de la mente).

En su tercera temporada, un episodio denominado “Alimento para el cerebro” se dedicaba específicamente a demostrar cómo este actúa para elegir lo que comemos.

Para demostrarlo se emplean algunos juegos o experimentos. Según este programa “aquello que metes en el estómago no tiene que ver con la boca sino con el cerebro”.

Durante el episodio se puede ver, por ejemplo, de qué manera las publicidades nos influyen y que muchas veces elegimos un producto alimentario por los colores de su empaque, por un cartel que vimos en la calle o por la pegadiza canción que se usó para promocionarlo.

Esto también nos hace comer cuando no tenemos apetito y ser de las únicas especies animales que ingiere a diario mucho más de lo que necesita.

El cerebro humano es engañado continuamente para elegir la comida a través de varias estrategias como, por ejemplo:

1. Platos pequeños

Platos pequeños

Ante dos platos con la misma cantidad de alimentos, pero recipientes más pequeños, la mente se inclinará por aquel que parezca ofrecer más comida.

Esto, por ejemplo, se recomienda en las personas que hacen dieta para crear la impresión de que están ingiriendo más.

2. Envases llamativos

Los colores y dibujos de los paquetes en el mercado están pensados para atraer la atención del cerebro.

Los dos tonos que más predominan en los escaparates son el rojo y el amarillo (que además activan la señal de hambre en la mente). El verde se relaciona con cosas bajas calorías o más naturales.

Otra cuestión que debemos tener en cuenta es el uso de ciertas tipografías:

  • si se asemeja a la letra escrita a mano, pensaremos que se trata de un alimento casero.
  • En cuanto a las imágenes, si hay un campo, un sol o una familia feliz, asociaremos el producto a natural, nutritivo o beneficioso.

3. Colorantes

Colorantes

El impacto visual es muy importante al momento de elegir la comida. Esta es una de las razones por las cuales los fabricantes añaden colorantes a sus productos.

Su objetivo es que parezcan lo más atractivos y reales posibles al cerebro del consumidor. Por ejemplo, los yogures usan un colorante según la fruta que supuestamente poseen.

Visita este artículo: Los posibles riesgos en la salud de los colorantes artificiales

4. Aspecto

En el documental se hacía un juego donde se ofrecía a la gente unos brownies que tenían forma de excremento de perro. Por supuesto, nadie quiso aceptar el presente.

Esto se debe a que el cerebro evita consumir aquello que considera negativo o puede hacernos sentir mal.

5. Recompensa

Recompensa

Por último, debemos hablar sobre cómo nos sentimos luego de consumir ciertos alimentos. Por ejemplo, si estamos tristes y comemos un dulce, probablemente experimentemos una sensación acogedora.

La mente tiene un mecanismo hormonal (mediante la dopamina y la serotonina) que se activa al consumir grasas o azúcares y que nos aporta tanto placer y goce como cualquier otra actividad estimulante.

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