¿Cesárea o parto natural?

Daniela Colmenares · 24 septiembre, 2018
Traer un bebé al mundo es una experiencia maravillosa que buena parte de las mujeres desea experimentar. Algunas prefieren la cesárea para evitar el dolor, mientras que otras quieren ser conscientes de todo lo que ocurre.

Escoger entre la cesárea o parto natural es una duda común entre las mujeres durante la gestación. Algunas se van por el método clásico y desean tener a sus bebés por el convencional parto natural. Otras prefieren tener la mayor cantidad de variables controladas y deciden programar una cesárea.

El parto es un proceso totalmente natural y hermoso, pero la mayoría de las mujeres lo evitan por miedo a sentir mucho dolor o a daños irreversibles en la vagina. Desde el ámbito funcional, la cesárea es increíble, ya que por razones médicas, puede llegar a proteger la vida de la madre y del bebé.

¿Es mejor cesárea o parto natural?

La forma en la cual el bebé llega el mundo, cesárea o parto natural, es decisión de los futuros padres, pero se debe contar con asesoría médica. Generalmente, el especialista que monitorea el embarazo y estará presente durante el parto es el responsable de determinar el método ideal según las características de la madre, del bebé y de cada situación en particular.

Además, esta decisión puede variar una vez llegue el momento de dar a luz. Normalmente, sucede cuando en primer lugar se había programado un parto vaginal, y por razones de riesgo, el médico decide practicar una cesárea.

Diferencias entre cesárea y parto natural

La gran diferencia entre el parto natural y la cesárea es que esta última es una intervención quirúrgica que dura entre 20 y 30 minutos.Si se programa, no debe realizarse antes de las 39 semanas de gestación, a menos que el médico indique lo contrario por alguna situación de riesgo.

A nivel físico

“¿Qué es menos doloroso, la cesárea o el parto natural?”. Es una duda muy común entre las madres primerizas a la hora de dar a luz. Con la operación quirúrgica, a diferencia del parto vaginal, la dilatación no se produce. Por lo tanto, en la cesárea el dolor no está presente.

En general, esta intervención se efectúa con anestesia epidural que produce un bloqueo sensorial y motor de la zona inferior del cuerpo, desde 10 cm por encima del ombligo a las extremidades inferiores, pero al mismo tiempo, la mujer se mantiene despierta. Su efecto dura entre una hora  y una hora y media. Durante las 24 y 48 horas posteriores, el dolor se controla con analgésicos y antiinflamatorios por vía endovenosa.

Lee este artículo: Diferencias entre la anestesia epidural y la anestesia raquídea

A nivel inmunitario

Antes de nacer, los bebés son prácticamente estériles. Es decir, no tienen ninguna bacteria en su cuerpo. Sin embargo, algunas bacterias son necesarias para el correcto funcionamiento de los órganos. Cuando el niño nace por parto natural, se llena de esas bacterias por parte de la madre.

Ahora bien, si se realiza una cesárea, el bebé  no recibe esa carga de microbiota materna. Por lo general, absorbe las bacterias del ambiente en el que nace y de las personas a su alrededor, además de su madre. Siendo entonces, muchas de ellas, desconocidas para su sistema inmunitario, y esto es peor.

Un estudio realizado por la Universidad de Copenhague llegó a la conclusión que los partos por cesárea producen un déficit a largo plazo de factores claves en la prevención de enfermedades inmunitarias.

La flora intestinal de los niños nacidos por parto natural es diferente a la de aquellos que nacen por cesárea. Los segundos tienen menor cantidad de células relacionadas con factores inmunitarios; así, aumenta el riesgo de padecer enfermedades como diabetes tipo 1, enfermedad de Crohn o alergias severas.

A nivel de cuidados

Después de una cesárea o parto natural, la mujer requiere de mucho descanso para que su cuerpo sane. Esto significa poco o ningún trabajo de casa. Además, si tiene otros hijos pequeños, no debe estar corriendo detrás de ellos.

El período de posparto puede ser uno de los momentos más difíciles para las madres y las familias. Esta etapa puede ser aún más compleja para las mujeres que tuvieron una cesárea.

En ambos casos, la nueva madre debe descansar lo suficiente y evitar levantar peso. Cuando se trata de un parto natural, el dolor es momentáneo mientras que con la cesárea, tardará más días e incluso semanas en disminuir. Para realizar la cesárea, se debe realizar una intervención quirúrgica y la mujer tendrá una cicatriz externa, en la epidermis, y una interna, en el útero.

Descubre: ¿Cómo funciona el sistema sanitario español?

A nivel económico

Por tratarse de una operación, la cesárea tiene un costo mayor. Además del obstetra y pediatra que recibirán al bebé, este proceso requiere de un equipo de médicos, especialistas y enfermeros capacitados para atender cualquier eventualidad que pueda presentarse.

Asimismo, la cesárea se realiza en un quirófano equipado para la intervención. Por su parte, el parto natural se realiza en una habitación acondicionada para traer al bebé al mundo. Además de la epidural, el parto natural no requiere de anestesia. A menos que la madre presente alguna complicación, no necesita de antibióticos o medicamentos por vía intravenosa.

¿Por qué y cuándo elegir cesárea o parto natural?

Muchas se debaten entre escoger una cesárea o parto natural para traer al mundo a su bebé. Aunque un parto natural suele ser más seguro para la mamá y para el bebé, en algunos casos es necesario practicar una cesárea.

Ventajas y desventajas de la cesárea

Ventajas

  • Debido a que se aplica una inyección epidural en la parte abdominal se pierde la sensibilidad de la cintura a los pies. Es decir, la cesárea es un parto libre de dolor.
  • Se puede programar la fecha de nacimiento del niño.
  • La operación dura de tres a cuatro horas, incluyendo el tiempo de preparación y la recuperación.

Desventajas

  • Es una cirugía con anestesia, y cualquier intervención quirúrgica conlleva riesgos de infección y daño a otros órganos.
  • El tiempo de recuperación tarda de uno a dos meses, como mínimo.
  • A la madre le cuesta levantarse y caminar durante los primeros días. Requiere de mucho apoyo físico.
  • Los efectos adversos de la anestesia puede provocar náuseas, mareos y vómitos durante los días posteriores a la cesárea.

Ventajas y desventajas del parto natural

Ventajas

  • Los riesgos colaterales del parto natural como pérdida excesiva de sangre, daño a los riñones y posibilidades de contraer infecciones son menores que en la cesárea.
  • La presión arterial se mantiene más estable.
  • El aporte de oxígeno a la placenta y al bebé es mejor que durante la cesárea.
  • El bebé nace más alerta, porque pasar por el canal de parto estimula sus sentidos.
  • El cuerpo de la mamá libera oxitocina, lo que favorece la producción de leche y el vínculo afectivo entre la mamá y el bebé.

Desventajas

  • Riesgo de padecer incontinencia urinaria posparto.
  • El parto natural no se puede programar, como la cesárea.
  • Riesgo de desgarro vaginal.
  • Existe la posibilidad de que el doctor opte por realizar una episiotomía.

La importancia de consultar a un especialista

Bebé nacido por cesárea

Si aún no te decides por cesárea o parto natural, siempre puedes acudir a tu médico tratante. Recuerda que él tiene tu historial clínico y conoce cómo se ha desarrollado tu bebé en el útero. En algunos casos, se recomienda la cesárea si el bebé viene de pie o no se ha colocado en la posición correcta para salir del útero.

Por ejemplo, las mujeres mayores de 35 años son más propensas a sufrir complicaciones durante el parto natural, por lo que se les recomienda programar una cesárea. Así tendrán un equipo de médicos especializados para atender cualquier tipo de eventualidad.

Conclusiones

Las madres que optan por el parto natural son más conscientes de lo que sucede a su alrededor y desean tener una experiencia completa de la llegada al mundo de su bebé. Incluso pueden ver y tener a su pequeño en los brazos al momento de nacer.

No obstante, son muchas las razones por la cual una mujer requiere de una cesárea. Todo depende del caso. Es importante tomar en cuenta que cada embaraza tiene necesidades y situaciones distintas a otras parturientas. Por lo tanto, la decisión final debe llevarse a cabo con plena conciencia y luego de consultar con un especialista.