La ciática en el embarazo ¿Por qué aparece?

Se estima que alrededor de un 50% de las mujeres embarazadas sufren ciática. Descubre cómo prevenirla o aliviarla.

La ciática es un trastorno que suele darse en la segunda mitad del embarazo y ocasiona fuertes dolores en la parte baja de la espalda y los glúteos.

¿Qué es la ciática?

El nervio ciático, también llamado nervio isquiático es el nervio más grueso del cuerpo. Dicho nervio va desde la parte baja de la espalda (zona lumbar) hasta la parte posterior de cada pierna.

Los síntomas de la ciática se deben a la irritación de dicho nervio, en el caso de la ciática durante el embarazo, el dolor suele proceder de la opresión de uno o más nervios de la zona baja de la columna vertebral.

Cuando el nervio ciático se ve dañado u oprimido se siente una especie de corriente eléctrica que genera un dolor punzante en la zona baja de la espalda, los glúteos o incluso las piernas. Así mismo, en los casos más graves, la ciática puede impedir la realización de ciertos movimientos y ocasionar una gradual pérdida de fuerza muscular.

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La ciática en el embarazo

La aparición de la ciática en el embarazo suele darse hacia la segunda mitad del periodo de gestación. El cambio hormonal que se produce en las mujeres embarazadas trae como consecuencia la relajación de los músculos y ligamentos de la espalda, los cuales se debilitan.

Este debilitamiento de la musculatura de la espalda se acompaña de un gradual aumento de peso que hace que las mujeres embarazadas adopten malas posturas, impulsando la pelvis hacia delante, que pueden forzar la curvatura natural de la espalda.

Así mismo, este aumento de peso durante el embarazo hace que las vértebras se compriman, favoreciendo el atrapamiento de los nervios de la parte baja de la espalda. En general, se estima que en torno al 50% de las mujeres embarazadas sufren ciática durante el embarazo. La afección aparece con mayor frecuencia en el caso de mujeres jóvenes y en aquellas que hayan sufrido previamente dolores lumbares o sufren de otros trastornos en la espalda, como escoliosis.

Analgésicos durante el embarazo.

Síntomas de la ciática

Los síntomas de la ciática pueden variar de una persona a otra. De esta forma, pueden ir desde una sensación de hormigueo o un dolor leve hasta fuertes punzadas de dolor que pueden incluso impedir el movimiento de la persona afectada.

Al tratarse de un nervio que pasa por los glúteos y las piernas, estas zonas se ven muy afectadas. Algunos de los posibles síntomas son:

  • Dolor constante en una nalga o una pierna. Normalmente la ciática afecta a la pierna dominante, aunque en ocasiones puede afectar a ambas.
  • Dolor que se agudiza al sentarse y al coger peso.
  • Sensación de quemazón u hormigueo bajando por la pierna.
  • Debilidad muscular.
  • Adormecimiento o dificultad para mover la pierna o el pie.
  • Dolor constante en una nalga.

Cómo prevenir la ciática durante el embarazo

La recomendación básica que puede ayudar a paliar o prevenir los síntomas de la ciática durante el embarazo es la realización de ejercicios destinados a fortalecer la espalda. Es especialmente importante trabajar la zona inferior del tronco y la pelvis. Algunas de las recomendaciones para evitar esta afección son:

  • Evitar pasar muchas horas sentada o con una misma postura
  • Caminar sin ladearse, manteniendo la espalda recta
  • Evitar coger pesos
  • Utilizar calzado adecuado, evitando los zapatos de tacón
  • Sentarse con las piernas en alto y en asientos con respaldo
  • Dormir de lado con una almohada entre las piernas
  • Practicar actividad física suave, como natación o yoga

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Recuperar la figura tras el embarazo.

Cómo aliviar los síntomas de la ciática

Entre los tratamientos que puede recomendar el médico están los fármacos analgésicos o las pomadas antinflamatorias. En la mayoría de los casos se recomendará mantener reposo, sobre todo en las etapas avanzadas del embarazo. Otro tipo de recomendaciones son:

  • Baños de agua templada (no se recomienda que este demasiado caliente).
  • Aplicar calor seco en la zona, mediante mantas eléctricas o paños calientes.
  • Aplicar masajes suaves en la zona, especialmente efectivos cuando se combinan con ejercicios de relajación.

Por último, el factor de la alimentación también resulta importante en estos casos. Se recomienda una dieta rica en alimentos que contengan vitamina D, que ayuda a prevenir la debilidad muscular, y vitamina B1, que fortalece los nervios.

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