La ciática en las piernas

El término ciática alude a la irritación del nervio ciático en algún punto de su extensión. Actualmente, se ha descubierto que la irritación del nervio ciático es originada por la compresión del mismo. Al igual que los otros tipos de nervios, tiene su origen en la médula espinal.

Por norma general, el término ciática alude a la irritación del nervio ciático en algún punto de su extensión. Actualmente, se ha descubierto que la irritación del nervio ciático es originada por la compresión del mismo.

Al igual que los otros tipos de nervios, tiene su origen en la médula espinal. Así, las pequeñas raíces que salen de esta estructura se unen formando el nervio más grande del cuerpo.

Más tarde, se extiende por los glúteos y las piernas para llegar hasta el borde externo de los pies. De esta manera, inerva todos los músculos de las extremidades inferiores. Sus terminaciones también ocupan la piel, proporcionándole sensibilidad.

¿Cuáles son los síntomas de la ciática?

Normalmente, los pacientes desarrollan una serie de señales que pueden ser asociadas a esta alteración médica. Por ejemplo, entre los síntomas más frecuentes podemos encontrar:

  • Dolor que puede variar en cuanto intensidad, localización, etc.

El dolor se trata del síntoma más característico del ataque de ciática. Existen casos clínicos en los que el paciente siente un dolor continuado durante varios días. Sin embargo, puede aparecer de manera espontánea y con una intensidad mayor.

Generalmente el dolor aparece desde las nalgas hasta la rodilla pudiendo llegar incluso a los pies. En otras ocasiones el dolor también puede aparecer en la parte baja de espalda (lumbociatalgia). Siempre se desarrolla en una sola pierna y se puede intensificar en ciertas ocasiones. Por ejemplo al toser. Pero nunca llega a alterar el sueño del sujeto.

  • Sensación de entumecimiento, hormigueo o tirantez en la piel. Por norma general se presenta en las mismas zonas donde se sienten las molestias.
  • Debilidad muscular. Por otra parte, este problema afecta a la calidad de vida e independencia de los pacientes. Así, la reducción de movimiento hace que el paciente cojee, tenga dificultades para levantarse y sentarse, etc.

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¿Cuáles son las causas de la ciática?

La compresión del nervio ciático puede producirse debido a diferentes trastornos médicos:

  • Síndrome piriforme. Ocurre cuando el nervio ciático atraviesa el músculo piriforme en lugar de rodearlo. Así, cuando se generan contracturas, estas presionan al nervio ciático.
  • Durante esta condición el útero presiona estructuras pélvicas que podrían generar contracturas.
  • Hernia de disco vertebral. Se trata de uno de los desencadenantes más frecuentes. Por norma general los discos vertebrales se sitúan entre las vértebras. De esta manera, las protege y el confiere flexibilidad a la columna vertebral. Sin embargo, los discos pueden desplazarse de forma anómala y comprimir las raíces del nervio ciático.
  • Es poco frecuente, pero puede aparecer en forma de condrosarcoma. También puede comprimirse el nervio si existe una metástasis en la región.
  • Estenosis del canal lumbar. Generalmente se desarrolla en personas ancianas y como consecuencia de artrosis de la columna.
  • Fracturas óseas
  • Otras enfermedades. Podemos incluir, por ejemplo, la enfermedad de Paget.

¿Cuál es el diagnóstico de la ciática?

Por otra parte, el equipo médico suele comprobar el historial del paciente, su estilo de vida y los síntomas que está sufriendo el sujeto. Así, entre las pruebas más comunes para identificar este trastorno son:

  • Exploración física general. Normalmente el experto compara el lado afectado con el normal. Se comprueba la sensibilidad y la respuesta muscular de las piernas.
  • Maniobra de Lasègue y maniobra de Bragard.
  • Otros exámenes médicos rutinarios como el análisis de sangre y de orina para descartar otras alteraciones.

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¿Cuál es el tratamiento de la ciática?

Asimismo, los especialistas le recomendarán al paciente una serie de pautas para aliviar las molestias. Por norma general, en la mayoría de los casos clínicos el trastorno desaparece a los pocos días. Sin embargo, suele reaparecer en el futuro.  Entre los tratamientos más frecuentes podemos destacar:

  • Uso de medicamentos. Suelen incluir analgésicos (para calmar el dolor) y antiinflamatorios. También se pueden administrar corticoides en otras ocasiones.
  • Reposo relativo.
  • Aplicar frío o calor según lo recomiende el médico. Esto depende del momento de instauración, el estado de evolución de la compresión sobre el nervio, la causa, etc. En general el calor es más efectivo que el frío.
  • Masajes llevados a cabo por expertos, en los peores casos es necesario realizar un tratamiento rehabilitador con la ayuda de fisioterapeutas en combinación con el tratamiento farmacológico.
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