Cistitis y relaciones sexuales

La cistitis es la inflamación urinaria causada por una infección. Son varios los factores que pueden originarla. Entre ellos figura la influencia de las relaciones sexuales. Te presentamos algunas medidas de prevención.

Una gran cantidad de mujeres sufren de cistitis después de tener relaciones sexuales con sus parejas. No es un problema grave, ni le ocurre a todas, pero su aparición produce cierto sentimiento de preocupación.

Esta enfermedad, que también se produce por otros factores, ocurre cuando la vejiga se inflama debido al crecimiento excesivo de bacterias en sus paredes.

El contacto sexual, al facilitar la entrada de gérmenes hacia la vejiga, se ha convertido en una causa principal de aquellos casos recurrentes de la infección.

¿Qué es la cistitis?

cistitis

Cistitis es el término médico con que se hace referencia a la inflamación de la vejiga urinaria. Es una condición que puede ocurrir por un ataque bacteriano o por la reacción del organismo a ciertos irritantes.

Aunque ataca tanto a hombres como a mujeres, las féminas son las más afectadas debido a su uretra corta. Desde allí, los microorganismos consiguen transportarse con más facilidad hacia el  interior y ocasionan una infección.

Ver también: Tipos de infecciones vaginales y sus causas

Síntomas de cistitis

Los síntomas de la cistitis pueden variar en cada paciente, depende de la severidad con que se presenten. En general, sus manifestaciones clínicas incluyen:

  • Necesidad urgente de orinar.
  • Dolor o ardor al expulsar la orina.
  • Orinar frecuentemente en pequeñas cantidades.
  • Orina turbia con olor fuerte.
  • Molestias en la región pélvica.
  • Fiebre moderada.
  • Sangre en la orina (hematuria).

Razones por las que el sexo puede provocar cistitis

Un gran número de mujeres sufre “cistitis postcoital” de manera recurrente. Las características propias del aparato reproductor femenino son el motivo por los que suele desarrollarse este tipo de infección

La cercanía del orificio vaginal y el ano, y la uretra corta, permite que muchas bacterias pasen hacia las partes internas del sistema urinario.

El coito facilita el desarrollo de las infecciones

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Las relaciones sexuales con penetración vaginal pueden acabar en casos de cistitis. El pene facilita el paso de bacterias como la Escherichia coli hacia la vejiga, las cuales, al proliferarse generan la infección.

De hecho, puede darse un caso de contaminación fecal en la zona íntima y urinaria, debido al contacto del miembro masculino con la zona rectal de la mujer.

Puede causar un traumatismo en la vagina

El acto sexual puede causar un traumatismo físico sobre la uretra y las paredes vaginales. Cuando el coito es repetido e intenso, se puede generar una inflamación de la mucosa, haciendo susceptibles estas áreas al ataque de bacterias.

Uso de anticonceptivos

Los anticonceptivos, tanto de barrera como orales, pueden producir una alteración sobre la flora vaginal y uretral, favoreciendo el ataque de los microorganismos infecciosos que consiguen ingresar a la zona.

Las hormonas que contienen las pastillas anticonceptivas femeninas modifican el ciclo menstrual, debilitando la mucosa vesical que protege contra las infecciones de orina.

Una mala higiene íntima

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No tener buenos hábitos de higiene íntima puede influir en la aparición de las infecciones. La flora vaginal sufre una alteración en su pH que, al dejar el área desprotegida, permite el ataque de los gérmenes.

Aguantar las ganas de orinar

Las mujeres que aguantan las ganas de orinar antes o después del coito tienen un alto riesgo de cistitis. Retener la orina contribuye al crecimiento de las bacterias que se alojan en la vejiga.

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¿Cómo prevenir la cistitis al tener relaciones sexuales?

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Para no tener que sufrir los molestos síntomas de la cistitis después de un encuentro íntimo con la pareja, existen algunas medidas preventivas que disminuyen significativamente el riesgo.

  • Incrementar el consumo de agua, no menos de 6 vasos al día.
  • Orinar antes y después del coito.
  • Lavar la zona íntima antes de tener sexo vaginal si antes se practicó sexo anal.
  • Evitar las duchas vaginales.
  • Utilizar jabón neutro para lavar la zona genital después de la relación sexual.
  • Limpiar la zona íntima de adelante hacia atrás para evitar el paso de bacterias desde el ano hasta el orificio vaginal.
  • Evitar el uso de lubricantes con base aceitosa, ya que pueden convertirse en foco de bacterias.
  • Utilizar ropa interior de algodón de la talla adecuada.
  • Consumir frutas y vegetales en mayor cantidad.
  • Tener cuidado al utilizar juguetes sexuales. Verificar sus materiales y seguir las indicaciones de limpieza.

Sufrir esta infección después del sexo puede ser una razón para dejar de disfrutarlo con plenitud. Si el problema es recurrente, es primordial solicitar una revisión ginecológica para determinar cuál es el tratamiento más apropiado.