Clasificación de los soplos cardíacos

Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
· 3 febrero, 2019
Los soplos cardíacos se pueden clasificar según su intensidad, su tono o su localización. En cualquier caso, suelen ser inofensivos, aunque conviene vigilarlos.

Los soplos cardíacos se originan por vibraciones causadas por turbulencias en el flujo sanguíneo al pasar por el corazón y los grandes vasos. En otras palabras, son sonidos que aparecen durante el ciclo de latidos del corazón que produce el flujo de sangre turbulento en el corazón o cerca del mismo. Esos sonidos de los soplos cardíacos se pueden escuchar con un estetoscopio.

Además, esta alteración puede darse en el nacimiento o a lo largo de la vida. En el caso en el que se desarrollen en el nacimiento, se denominan soplos cardíacos congénitos. Hay que tener claro que los soplos no son ninguna enfermedad, pero hay que controlarlos porque pueden favorecer la aparición de un problema cardíaco no diagnosticado.

Características de los soplos cardíacos

Representación de un corazón con estetoscopio.
Existen varias clasificaciones para los soplos cardiacos.

Las características de los soplos se deben precisar teniendo en cuenta su intensidad, frecuencia sonora, área de localización en el tórax y localización en el ciclo cardíaco, es decir, si se producen durante la sístole o la diástole.

Además, el grado de intensidad del soplo está determinado por el volumen de sangre responsable de la turbulencia en el flujo sanguíneo o del gradiente tensional que causa dicha turbulencia. Es importante saber que el grado del soplo no se relaciona necesariamente con la gravedad de la lesión cardíaca.

¿Cómo se clasifican los soplos cardíacos?

La clasificación más utilizada fue introducida por Levine en el año 1933. Este profesional se basó en la intensidad, término explicado anteriormente, para poder clasificar esta alteración cardíaca. Según Levine, existen 6 grados de soplos cardíacos según sean más o menos intensos:

  • Grado 1: se trata de los soplos suaves, difíciles de oír. Para poder escucharlos se requiere auscultar varios ciclos cardíacos del paciente.
  • Grado 2: son soplos suaves, fáciles de auscultar.
  • Grado 3: son moderados, no acompañados de frémito, es decir, de vibraciones palpables en la pared torácica procedentes del paso de la sangre.
  • Grado 4: son soplos intensos que sí van acompañados por frémito.
  • Grado 5: se trata de soplos muy intensos. Se pueden escuchar solamente con el contacto del borde del estetoscopio sobre el tórax.
  • Grado 6: son soplos tan intensos que pueden oírse sin ni siquiera apoyar el fonendo sobre la pared torácica.

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Otra clasificación de los soplos cardíacos

Corazón con estetoscopio
En los soplos, también influye si se producen durante la sístole o la diástole.

A parte de la clasificación según el grado de intensidad, también se pueden agrupar basándose en las otras características que presentan los soplos cardíacos. Si tenemos en cuenta la duración del mismo, lo clasificaremos en diastólico o sistólico.

Basándonos en la forma, pueden ser contantes, crecientes, decrecientes o una mezcla de estos dos últimos. En cuanto a su localización, hace referencia al lugar donde el soplo tiene su mayor intensidad. Por tanto, existen 6 puntos de auscultación en la cara anterior del tórax para identificar un soplo:

  • En el segundo espacio intercostal derecho.
  • Del segundo al quinto espacio intercostal izquierdo.
  • En el quinto espacio intercostal en línea medio-clavicular izquierdo.

También se pueden clasificar los soplos basándose en su irradiación. Esta característica hace referencia hacia donde el soplo se irradia. Normalmente suele dirigirse en dirección al flujo de la sangre. Por último, según su tono, puede ser bajo o alto. Y en cuanto a la calidad, es una característica especial que puede tener cada soplo, es decir que sea musical, soplante o en rodad, entre otras.

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Tratamiento

Medicamentos en la mano.
EL tratamiento dependerá de la causa subyacente al soplo.

Normalmente los soplos cardíacos son inocuos, por ello, no suelen necesitar tratamiento. Algunas veces se requieren unas pruebas de seguimiento para asegurarse de que no sean una causa de un trastorno cardíaco grave no diagnosticado.

En el caso de necesidad, el tratamiento estará orientado a tratar la causa del soplo. Por ejemplo, si los soplos funcionales están producidos por una enfermedad como la fiebre o el hipertiroidismo, estos desaparecerán una vez se trate la afección.

Algunas veces las causas de los soplos cardíacos no se pueden tratar solo con medicamentos y hay que recurrir a la cirugía. Según la afección, el médico puede recomendar una de estas opciones para tratar una válvula dañada o perforada:

  • Valvuloplastia con globo.
  • Anuloplastia.
  • Reparación del soporte estructural.
  • Cirugía a corazón abierto.
  • Reparación de las valvas de una válvula.

En cualquier caso, y ante la sospecha de tener soplos cardíacos, lo más aconsejable es acudir al médico de inmediato. Él valorará el problema y determinara cómo tratarlo.

  • Tamariz-Martel Moreno, R. (2008). Los soplos cardíacos en la infancia. Pediatria Integral.
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