Claves para equilibrar nuestra alimentación después del verano

Francisco María García · 24 junio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante el 11 febrero, 2019
Para equilibrar la nutrición es conveniente sumar una ración de fruta y verdura al día, realizar una actividad física y beber al menos 1,5 litros de agua diariamente.

La alimentación no debe permanecer invariable. De hecho, se aconseja que cambie con las estaciones, en función de los alimentos de temporada y otros aspectos, como una mayor necesidad de líquidos. Especialmente en verano, debemos equilibrar la alimentación con unos ligeros cambios.

Así pues, durante el verano, resulta mucho más común consumir alimentos con un alto contenido de agua, principalmente porque resultan más frescos y las necesidades de hidratación son mayores por el aumento de las temperaturas.

Ahora bien, los cambios que se realicen en la dieta según la estación no deben hacerse forma brusca ni drástica, ya que esto podría resultar contraproducente. De hecho, mientras más sutil, mejor. Veamos algunos consejos a continuación.

Equilibrar la alimentación gradualmente

Para comenzar a equilibrar la alimentación es conveniente sumar una ración de fruta y verdura al día, y comenzar a reducir las cantidades del resto de las comidas. Por ejemplo, si se está acostumbrado a consumir alimentos ricos en grasas, estos deben reducirse poco a poco de la dieta.

También se pueden escoger sustitutos, como las almendras y las nueces. La cuestión está en no privar al cuerpo de alimento, sino de elegir mejor los alimentos, cuidar las cantidades y no exagerar.

Otras consideraciones:

  • Se deben realizar mínimo tres comidas: desayuno, almuerzo, y cena. Opcionalmente se pueden hacer dos meriendas a lo largo del día.
  • Saltarse las comidas, paradójicamente, conlleva a un aumento de peso, ya que el cuerpo tiende a acumular grasas por si no puede obtener alimento próximamente.

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La selección de nutrientes que tomamos

A la hora de hacer la compra, si elegimos alimentos saludables y evitamos adquirir productos como bollería, frituras y afines, ya nos facilitamos la labor de combinar y preparar recetas más saludables.

El siguiente paso es cuidar la forma en que se preparan los alimentos para no convertirlos en un despropósito. Es decir, de poco sirve que elijamos verduras y hortalizas, si luego vamos a freírlas y cargarlas de aceite y sal, por ejemplo.

Ahora, no solo basta con adquirir alimentos saludables, sino conformar porciones adecuadas de cada cosa para equilibrar la alimentación. De esta manera, el plato debe quedar bien surtido de diferentes grupos de alimentos y no solo por uno o dos.

Además de elegir alimentos sanos, es importante elaborar un menú con antelación para poder llevar una mejor planificación. Organizar las ideas en el momento de elegir lo que comemos es una excelente forma de prevenir excesos. 

A tener en cuenta para equilibrar la alimentación

Según la ficha publicada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (España), cada gramo de carbohidratos o proteínas contiene 4 calorías y cada gramo de grasa, 9 calorías. Pero, estos nutrientes se distinguen por la velocidad con la que se consume la energía: los hidratos son los más rápidos y las grasas los más lentos.

El índice glucémico nos indica cuánto aumenta el azúcar en sangre después de ingerir un alimento que contiene hidratos de carbono. Las cocciones que combinan grasas y proteínas hacen más lento el vaciado del estómago y el azúcar se va absorbiendo lentamente. Por ello, los niveles de azúcar de la preparación son menores.

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Frutas, verduras y líquidos

Frutas para equilibrar la alimentación

En lugar de comer chucherías, frituras y demás alimentos de escaso valor nutricional, es preferible comer mayor cantidad de frutas y verduras a diario, en las distintas comidas. Hay que recordar que los alimentos de origen vegetal generalmente no contienen grasas y son muy nutritivos.

Es conveniente ingerir las frutas con todo y su piel, porque allí se encuentran muchos nutrientes y fibra; la cual se digiere lentamente y ayuda a saciar el apetito. Por supuesto, todo depende de la fruta. La manzana se puede comer con todo y piel, al natural, pero la piña debe aprovecharse de otras formas, pelándola y quitando las partes más duras.

También es fundamental beber mucho líquido. La estimación popular es que las personas adultas necesitan beber al menos 1,5 litros de agua al día, sin embargo esta necesidad puede variar según algunos factores. Por ejemplo, si se realiza deporte, es conveniente tomar mayor cantidad de líquido antes, durante y después de la actividad.

¿Qué más?

La alimentación es un pilar básico del bienestar, aunque debe acompañarse con otros hábitos saludables para que pueda brindar los beneficios que se desean. De lo contrario, nuestro estilo de vida no estará bien sustentado.

En este sentido, realizar actividad física a diario nunca estará de más a la hora de mantener una buena salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar 150 minutos semanales de actividad física diaria como mínimo. A partir de ahí, aumentar los minutos totales será positivo para la salud del que la practique.

Así pues, comer adecuadamente y equilibrar la alimentación debe ser parte fundamental de nuestras vidas. Además, se aconseja consultar con un médico o nutricionista estas cuestiones para obtener un plan de alimentación personalizado, puesto que no debe ser igual para una persona diabética o hipertensa.