Claves para equilibrar nuestra alimentación después del verano

Francisco María García 21 agosto, 2018
Para equilibrar la nutrición es conveniente sumar una ración de fruta y verdura al día, realizar una actividad física y beber al menos 1,5 litros de agua diariamente.

El consumo de determinados grupos de alimentos varía según la estación del año. El verano es el ciclo en que las personas ingieren mayor cantidad de alimentos frescos como frutas y verduras. Pero, durante el período de receso laboral, la interrupción de la rutina trae aparejada una suspensión de los hábitos alimentarios.

El resultado suele ser un repentino aumento de peso que ronda de los tres a los cinco kilos. A esto hay que sumarle que durante el otoño y el invierno nuestra alimentación está basada en el consumo alimentos compuestos por un mayor número de calorías.

A continuación, veremos algunos consejos para una dieta cotidiana saludable y equilibrada después del verano.

Retomar hábitos saludables para equilibrar nuestra alimentación gradualmente

Para comenzar a equilibrar la nutrición es conveniente sumar una ración de fruta y verdura al día. Se trata de no realizar transformaciones bruscas que sean contraproducentes.

Si se está acostumbrado a consumir alimentos ricos en grasas, éstos no deben eliminarse, sino que deben ser ingeridos en menores cantidades. También se pueden escoger sustitutos que contengan una más baja proporción grasas saturadas, como las almendras y las nueces.

La mejor forma de volver a los hábitos alimentarios después del verano es retomar el reparto de comidas diarias. Se deben realizar seis comidas: desayuno, almuerzo, merienda, cena y dos tentempiés.

Esto facilita el metabolismo de grasas y activa el metabolismo en general. Saltarse las comidas, paradójicamente, conlleva a un aumento de peso, ya que el cuerpo no dispone de los azúcares esenciales para funcionar.

Una de las características del año laboral es la falta de tiempo. Planificar semanalmente y llevar a cabo un programa detallado de las compras para un lapso determinado, tiene como resultado una disminución en la improvisación a la hora de las comidas. La organización del menú diario ayuda a mantener la regularidad en el consumo de alimentos saludables.

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La selección de nutrientes que tomamos

Si se efectúa una buena selección de alimentos es posible llevar una vida sana y a su vez disfrutar de las comidas, sin incurrir en excesos. Es fundamental comer de forma moderada. El elemento más importante para llevar a cabo una dieta equilibrada es la variedad en el menú a partir de la combinación diferentes tipos de nutrientes. A destacar, como siempre, la importancia de las frutas.

Los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas proporcionan el 90% del peso seco de nuestra alimentación. También el total de su energía, medida en calorías. Cada gramo de carbohidratos o proteínas contiene 4 calorías y cada gramo de grasa, 9 calorías. Pero, estos nutrientes se distinguen por la velocidad con la que se consume la energía: los hidratos son los más rápidos y las grasas los más lentos.

El índice glucémico nos indica cuánto aumenta el azúcar en sangre después de ingerir un alimento que contiene hidratos de carbono. Las cocciones que combinan grasas y/o proteínas hacen más lento el vaciado del estómago y el azúcar se va absorbiendo lentamente. Por ello, los niveles de azúcar de la preparación son menores.

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Frutas, verduras y líquido

Frutas cítricas.

Hay que consumir frutas y verduras en cantidad: los alimentos de origen vegetal no contienen colesterol. Es conveniente ingerir las frutas con cáscara porque allí se encuentra el mayor contenido de fibra. Esta fibra se digiere lentamente y aporta muy pocas calorías. Además, tiene el beneficio de dar saciedad y ayudar a reducir el colesterol.

Realizar actividad física favorecerá a llevar un estilo de vida saludable y acompañará los cambios en nuestra alimentación. La acumulación de actividades sedentarias, además de ser nocivo para la salud por ocasionar el aumento de grasas en sangre, produce nerviosismo y ansiedad.

Es fundamental beber mucho líquido. Las personas adultas necesitan beber al menos 1.5 litros de líquidos al día, y se requiere más cantidad si se realizan deportes. Durante el verano se toman abundantes refrescos y bebidas alcohólicas. Por ello, es recomendable que al llegar el otoño se consuma más agua. El agua es un nutriente esencial para nuestro organismo.

El agua constituye casi el 70% de nuestro peso corporal.  Entre sus funciones, están las de mantener el volumen sanguíneo, transportar nutrientes y oxígeno. Además, regulan la temperatura del cuerpo y reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Consumir la menor cantidad de grasas saturadas y de bollería industrial, es un buen comienzo para retomar una dieta equilibrada. Elaborar un plan integral que incluya un programa de alimentación y actividad física es la base de una nutrición adecuada y un estilo de vida sano.

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