Claves para equilibrar nuestra alimentación después del verano

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 11 febrero, 2019
Francisco María García · 21 agosto, 2018
Para equilibrar la nutrición es conveniente sumar una ración de fruta y verdura al día, realizar una actividad física y beber al menos 1,5 litros de agua diariamente.

Nuestra alimentación no debe permanecer invariable. De hecho, debe cambiar con las estaciones, en función de los alimentos de temporada y otros aspectos.

Por ejemplo, durante el verano, resulta mucho más común consumir alimentos con un alto contenido de agua, principalmente porque resultan más frescos y apetecibles. En cambio, durante el otoño y el invierno, por lo general, se suele comer mayor cantidad de alimentos ricos en calorías.

Ahora bien los cambios que se realicen en la dieta, según la estación, no deben hacerse forma brusca ni drástica, ya que esto podría resultar contraproducente. De hecho, mientras más sutil, mejor. Veamos algunos consejos a continuación.

Equilibrar nuestra alimentación gradualmente

Para comenzar a equilibrar la nutrición es conveniente sumar una ración de fruta y verdura al día, y comenzar a reducir las cantidades del resto de las comidas. Por ejemplo, si se está acostumbrado a consumir alimentos ricos en grasas, estos no deben eliminarse de una sola vez, sino que deben reducirse, poco a poco de la dieta.

También se pueden escoger sustitutos, como las almendras y las nueces. La cuestión está en no privar al cuerpo de alimento, sino de elegir mejor los alimentos, cuidar las cantidades y no exagerar.

Otras consideraciones:

  •  Se deben realizar seis comidas: desayuno, almuerzo, merienda, cena y dos tentempiés.
  • Saltarse las comidas, paradójicamente, conlleva a un aumento de peso, ya que el cuerpo no dispone de los azúcares esenciales para funcionar.

Descubre: La teoría y la práctica de los hábitos saludables

La selección de nutrientes que tomamos

A la hora de hacer la compra, si elegimos alimentos saludables y evitamos adquirir productos como bollería, frituras y afines, ya nos facilitamos la labor de combinar y preparar recetas más saludables.

El siguiente paso es cuidar la forma en que se preparan los alimentos para no convertirlos en un despropósito. Es decir, de poco sirve que elijamos verduras y hortalizas, si luego vamos a freírlas y cargarlas de aceite y sal, por ejemplo.

Ahora, no solo basta con adquirir alimentos saludables, sino conformar porciones adecuadas de cada cosa. De esta manera, el plato debe quedar bien surtido de diferentes grupos de alimentos y no solo por uno o dos.

Además de elegir alimentos sanos, es importante elaborar un menú con antelación para poder llevar una mejor planificación. Organizar nuestras ideas al momento de elegir lo que comemos, es una excelente forma de prevenir excesos. 

A tener en cuenta

Los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas proporcionan el 90% del peso seco de nuestra alimentación. También el total de su energía, medida en calorías. Cada gramo de carbohidratos o proteínas contiene 4 calorías y cada gramo de grasa, 9 calorías. Pero, estos nutrientes se distinguen por la velocidad con la que se consume la energía: los hidratos son los más rápidos y las grasas los más lentos.

El índice glucémico nos indica cuánto aumenta el azúcar en sangre después de ingerir un alimento que contiene hidratos de carbono. Las cocciones que combinan grasas y proteínas hacen más lento el vaciado del estómago y el azúcar se va absorbiendo lentamente. Por ello, los niveles de azúcar de la preparación son menores.

Descubre: Dieta del índice glucémico: lo que debes saber

Frutas, verduras y líquido

Frutas cítricas.

En lugar de comer chucherías, frituras y demás alimentos de escaso valor nutricional, es preferible comer mayor cantidad de frutas y verduras a diario, en las distintas comidas. Hay que recordar que los alimentos de origen vegetal no contienen grasas y son muy nutritivos. 

Es conveniente ingerir las frutas con todo y su piel, porque allí se encuentran muchos nutrientes y fibra; la cual se digiere lentamente, sacia el apetito y ayudar a reducir el colesterol. Por supuesto, todo depende de la fruta. La manzana se puede comer con todo y piel, al natural, pero la piña debe aprovecharse de otras formas.

También es fundamental beber mucho líquido. Las personas adultas necesitan beber al menos 1.5 litros de agua al día. Y si se realiza deporte, es conveniente tomar suficiente líquido antes, durante y después de la actividad, para mantenerse bien hidratado.

¿Qué más?

Nuestra alimentación es un pilar básico, pero debe acompañarse por otros hábitos saludables para que pueda brindar los beneficios que se desean. De lo contrario, nuestro estilo de vida no estará bien sustentado.

Adicionalmente, realizar actividad física a diario nunca estará de más a la hora de mantener una buena salud. La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar entre 30 y 40 minutos de ejercicio diariamente.

  • Hábitos alimentarios saludables. (2008). El derecho a la información. Ministerio de Sanidad y Consumo. Instituto Nacional de Consumo. España. [En línea] Disponible en: http://www.fuci.es/wp-content/uploads/2012/11/habitos-alimentos-saludables-20081.pdf
  • Promoción del consumo de frutas y verduras. Ministerio de Salud. República de Colombia. [En línea] Disponible en: https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/ENT/abece-frutas-y-verduras.pdf