Claves para conseguir una relación afectiva saludable

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 23 noviembre, 2014
Tener pareja no está reñido con tener amistades u otras aficiones. Tampoco se deben descuidar el trabajo o la familia. Hay que saber buscar el equilibrio.

¿Cuáles son los pilares que sustentan una buena relación afectiva? Son muchas las parejas que han aprendido a llevar su vida juntos de manera armónica y positiva.

A continuación te contamos los hábitos más saludables que practican las parejas que viven en sintonía y que miran al futuro juntos y con esperanza.

¡Merece la pena que los conozcas!

Parejas con una relación afectiva feliz: ¿Cuál es su secreto?

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Las parejas felices, intuitivamente o por haberlo aprendido, desarrollan ciertos comportamientos y estrategias positivas que refuerzan a diario su vínculo afectivo.

Puede que tú misma formes parte de una relación afectiva estable, satisfactoria y feliz. Si es así conocerás cuáles son los pilares que os sustentan. Por supuesto, hablamos de esos esfuerzos cotidianos. Estos son el mecanismo mediante el cual encontramos la ilusión cotidiana que sostiene nuestro vínculo afectivo.

Además, sabemos que para que una relación se mantenga y sea satisfactoria deben cumplirse dos principios: encontrar a la persona idónea y saber mantener una convivencia exitosa y feliz.

Como sabes, en ocasiones no basta con querernos, a veces el amor no es suficiente. Influyen también las siguientes dimensiones:

1. Escuchar, respetar, comunicar

Puede que a simple vista parezca algo evidente. ¿Quién no se comunica con su pareja? Bien, hemos de hacer una pequeña aclaración: no es lo mismo dialogar que comunicar. Una actitud positiva sería: “Yo hablo contigo sobre mis necesidades, mis pensamientos, mis problemas. Por lo tanto, espero que tú, no solo me escuches de forma abierta. También espero que me entiendas y que puedas ponerte en mi lugar”.

Si no hay una comunicación abierta, si no podemos expresar en voz alta nuestros pensamientos y necesidades, nos sentiremos frustradas y aisladas. Comunícate y atiende también a la otra persona. Ponte en su lugar, del mismo modo que tú deseas que entiendan tu punto de vista y tus necesidades.

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2. Mantener la ilusión todos los días

Puede que pienses que, una vez convivas con tu pareja, ya está todo conseguido. Hay personas que piensan que el amor es algo estable y que se mantiene porque sí sin esfuerzo alguno.

Amar es esforzase cada día, es conquistar y crecer en pareja cada día y a cada momento. No descuides el atenderos mutuamente, mantener el lenguaje de las caricias, de los abrazos, esas miradas cómplices, esas cenas románticas, esas escapadas de fin de semana. Debemos demostrar a la persona que amamos que es lo mejor de nuestra vida. Demostrarle que es importante para nosotros y que no vamos a descuidarla.

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El enamoramiento inicial termina y puedes sentir que tu relación afectiva ya no es como antes. Por ello, trabaja a diario por mantenerla viva y sana.

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3. El respeto, la libertad, el crecer en pareja y también como persona

Tener pareja no debe significar cortar las alas de nuestro crecimiento como personas. Por lo tanto, no renuncies a tus amistades, a tu familia, no renuncies a mantener tu profesión.
Todo ello te hará feliz, y la felicidad repercute en la pareja. Si yo estoy orgullosa de mi misma, si mantengo una buena autoestima y un buen autoconcepto, aportaré esta estabilidad emocional a la persona que quiero.
Al mismo tiempo, yo respeto también a mi pareja, le doy libertad para que tenga sus aficiones, para que cultive sus aspiraciones. Así, juntos formamos dos universos en un mismo planeta íntimo y familiar.

El madurar juntos y dejar que los años pasen con armonía aprendiendo el uno del otro es esencial para una relación afectiva.

4. Valorar a la otra persona, evitar egoísmos

¡Cuidado! muchas personas caen en el error de pensar y actuar siempre poniendo el “Yo” por delante. Yo quiero, yo necesito, yo creo, yo espero… Es un riesgo elevado, que al final acaba hiriendo gravemente la relación de pareja. Este tipo de egoísmos son habituales en esas relaciones tóxicas, donde a menudo quedamos apartadas a un rincón reducido y enfermas emocionalmente.

Valora siempre a la otra persona, escucha su voz, sus opiniones y establece pactos, acuerdos entre los dos.
Si empezamos a pensar únicamente en primera persona, al final nuestra relación afectiva acabará deshilachándose como un fino tejido incapaz de sostener más peso.

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En una pareja equilibrada, la ayuda mutua, el diálogo y los esfuerzos por mantener el amor forman una base sólida que resiste inalterable el paso del tiempo.

Recuerda, todos tenemos derecho a ser felices. El amor es algo que siempre merece la pena y por lo que debemos luchar.