3 claves para educar en inteligencia emocional

Valeria Sabater · 7 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 7 abril, 2019
Gracias a la inteligencia emocional podemos enseñar a los más pequeños a ser más felices y a entender mejor el mundo que les rodea. Eso sí, debemos ser nosotros su mejor ejemplo.

Hoy en día se habla mucho acerca de la importancia de educar en inteligencia emocional a los más pequeños. Sin embargo, ¿realmente entendemos a qué se refiere esto o solo tenemos una idea vaga y general?

A la hora de educar a los niños es importante informarse bien y, ante todo, mantener una actitud crítica y dispuesta a introducir mejoras en el momento en que sea necesario. Después de todo, la educación implica un largo recorrido y no siempre se puede mantener la misma línea.

A continuación profundizaremos en 3 claves para educar en inteligencia emocional y otros aspectos de interés sobre los que vale la pena reflexionar. 

Madre e hijo teniendo una despedida feliz.

Acerca de la inteligencia emocional

A pesar de que la mayoría de nosotros conocemos los conceptos que definen la inteligencia emocional gracias a Daniel Goleman, el enfoque ya existía en los años 40.

Autores como Edward L. Thorndike o David Wechsler, se dieron cuenta de que la inteligencia era algo más que nuestra capacidad de razonamiento o retención. Mucho más que el área matemática o el área del lenguaje.

Hay dimensiones psicológicas en una persona que no se pueden medir en un test, y que, sin embargo, pueden llegar a ser mucho más importantes en la vida cotidiana.

Saber gestionar nuestra ira, entender nuestras tristezas, conectar mejor con quienes nos rodean para establecer relaciones más efectivas, más íntegras, más felices… Todo ello configura lo que conocemos como: inteligencia emocional.

Sería, sin duda, muy acertado que todos los currículums educativos tuvieran en sus programas mecanismos para enseñar a los niños a ser competentes emocionalmente.

Hasta que ello ocurra, hasta que la inteligencia emocional sea tan importante como las matemáticas, vale la pena que, en casa, enseñemos a los niños cómo funciona este arte, este comportamiento, esta sabiduría del corazón que todos deberíamos practicar.

A continuación te ofrecemos 3 claves maravillosas para que las pongas en práctica con tus hijos.

Claves para educar en inteligencia emocional

La inteligencia emocional se aprende. Y no importa que tengamos 4 o 70 años. Los pilares que la definen y la construyen pueden entrenarse, cada día, para permitirnos ser más capaces y, por supuesto, más felices.

En lo que respecta a nuestros hijos es muy adecuado iniciar esta enseñanza desde bien temprano. De este modo, interiorizan conceptos y habilidades de forma natural, para adaptarse mejor a todas las situaciones sociales y personales que van a experimentar en los años venideros.

Pensemos por ejemplo, que un modo muy acertado de prevenir el que nuestros hijos sean víctimas –o incluso inductores– del bullying, es educándolos en inteligencia emocional. Veamos algunas estrategias básicas.

1. Mis emociones tienen nombre, ayúdame a conocerlas

3 claves para educar en inteligencia emocional.

Cada sensación, cada «tormenta», rabieta, risa o bienestar que el niño experimente tiene nombre, y ello es algo que deben aprender lo antes posible.

Tus niños deben saber poner nombres a sus emociones. Para ello, es importante actuar como sus guías emocionales.

  • Acostumbra a tus niños a expresar frases como «yo me siento… porque…». Esta estrategia le permitirá decir cosas como, por ejemplo: «yo me siento triste porque en el cole un amigo me ha insultado».
  • El hecho de darles libertad confianza para que puedan hablar de sus emociones y pensamientos, de lo que les ha pasado durante el día, sin sentirse juzgados por nuestra parte, es algo esencial.

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2. Lo que tú sientes y lo que yo siento no siempre es lo mismo

Una pieza clave para educar en inteligencia emocional es la empatía. Esta dimensión psicológica es algo que irán adquiriendo con el tiempo.

  • De hecho, sobre los 7 u 8 años ya se habrán alejado totalmente de ese «individualismo» tan típico de los niños pequeños, algo egoístas, en ocasiones.
  • Poco a poco empezarán a defender ya a sus amigos (sus iguales), y entenderán ya los puntos de vista de los demás para sensibilizarse por el bienestar ajeno.

Hasta el momento, es obligación nuestra el propiciar cada día que se vayan dando cuenta de qué es eso llamado empatía. Puedes conseguirlo a través de estas estrategias:

  • Haz preguntas a tus hijos: ¿cómo crees que estaba hoy el abuelo?; ¿Lo has visto feliz, triste, preocupado?; ¿Cómo crees que se habrá sentido ese niño del parque cuando lo has empujado?
  • Sé un modelo para tus hijos: permite que cada día vean en ti a esa persona que se preocupa por los demás, que es capaz de atender, de intuir, de ponerse en su lugar para entender su punto de vista. Si lo ven en ti, poco a poco, lo integrarán en su propio comportamiento, sin darse cuenta.

3. Ayúdame a defenderme, ayúdame a ser asertivo

3 claves para educar en inteligencia emocional.

Para educar en inteligencia emocional es necesario mantener una comunicación segura y madura, en la cual el niño pueda aplicar la empatía y hablar de sus propios sentimientos para defenderse.

  • Es vital que nuestros hijos aprendan a ser asertivos. La asertividad nos permite defender nuestros derechos, proteger nuestros límites, nuestra integridad y, a su vez, respetar la de los demás.
  • Los niños deben ser capaces de hablar en primera persona con total libertad y sin miedo; reclamando sus necesidades pero, a su vez, conociendo qué es el respeto hacia los demás.
  • Un niño que se siente escuchado es un niño que sabe escuchar y, a la vez, comunicar.

Nuestros hijos no siempre van a tenernos a su lado para defenderlos, para guiarles en cada dificultad. Por ello, es conveniente que les ofrezcamos adecuadas estrategias personales con las que sentirse fuertes, capaces y seguros en sus contextos cotidianos.

A su vez, no dudes en atender cada día toda necesidad y preocupación que puedan tener sus niños. Permite que tengan en ti a esa persona en quien apoyarse, a quien pedir consejo y a quien revelar con tranquilidad sus emociones. Vale la pena educar en inteligencia emocional.