7 claves para la resiliencia: el coraje que llevas en tu interior

Resiliencia es la capacidad tenemos para superar momentos difíciles, para dejar atrás el dolor emocional y para mirar hacia el futuro. Una capacidad que todos tenemos y que podemos desarrollar.

A pesar de que la resiliencia sea un término muy arraigado en el campo psicológico y motivacional, en realidad esta palabra tiene su origen en el campo de la física.

Cuando un material pierde su forma debido a un impacto o a la agresión de un químico y es capaz de volver a su forma original sin romperse o quebrarse, es un claro ejemplo de la resiliencia.

Esta particularidad física fue tomada por parte de la psicología positiva para enseñarnos que también nosotros podemos llevar a cabo esta maravillosa acción: la de enfrentarnos a las adversidades, superarlas y, además, salir fortalecidos en el proceso.

Hoy en nuestro espacio te invitamos a descubrir 7 claves que nos pueden ayudar a poner en marcha este mecanismo tan terapéutico y sanador.

Porque lo creamos o no, como organismos vivos que somos, estamos preparados biológicamente “para sobrevivir” y nuestro cerebro puede guiarnos en esta adaptación, en este renacer que nos permite atravesar los instantes de oscuridad para ver el mañana con ilusiones renovadas.

Claves para desarrollar tu resiliencia

A día de hoy el concepto de resiliencia se aplica a multitud de campos y disciplinas. A nivel de empresa, por ejemplo, resulta muy útil para hacer frente a esos momentos de crisis y dificultad donde cada miembro debe ser capaz de analizar su situación para aplicar nuevas estrategias de mejora.

En ocasiones, en instantes de crisis, surgen las mejores oportunidades para salir más fortalecidos y esto es algo que puede asumirse también en el campo personal e incluso afectivo. Veamos ahora qué factores nos pueden ayudar a ponerla en práctica.

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1. Conecta con tu entorno 

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Cuando vivimos instantes de dificultad solemos tener la sensación de que el mundo ha perdido su sintonía, que todos van en una dirección y nosotros en otra.

Debemos detenernos y tomar conciencia de que no estamos solos. Atrévete a conectar, a apoyarte en los buenos amigos, en tu familia, en aquellas personas que de verdad saben escucharte y son capaces de ofrecer ayuda.

Aceptar la ayuda de nuestro entorno nos permite fortalecernos, sentirnos más seguros para tomar nuevas decisiones y recuperar la esperanza.

2. El dolor intenso no perdura eternamente: podrás volver a respirar

Nadie puede cambiar lo que ha sucedido, los hechos son los que son y tenemos todo el derecho a sentirnos enfadados, tristes, abatidos…

No obstante, hemos de tener en cuenta que las situaciones complejas no van a durar siempre, que el dolor no es perdurable y que día a día las cosas irán mejorando. Debemos permitirnos “fluir” con la propia vida. Hay instantes de dificultad, momentos de oportunidad y días de auténtica felicidad.

3. El cambio es parte de la vida

Este aspecto enlaza con lo que señalábamos antes: la vida fluye y está en continuo movimiento y ello implica que los cambios son inevitables, pero aferrarnos de forma eterna al dolor es opcional. No lo hagas, no te encalles…

La adversidad debe invitarnos a encender los motores innatos de la adaptación que todos tenemos integrados en nuestro cerebro. Afina tus emociones en busca de renovadas ilusiones, acepta todo lo ocurrido y poco a poco permítete avanzar, deja que el transcurrir de los días te invite a mirar al horizonte.

4. Ponte nuevos objetivos

Lo ocurrido ya no tiene vuelta atrás, no se puede cambiar, la única opción ahora es aceptar y asumir. Tu primera acción para hacer frente a esa adversidad es tomar una decisión, proponerte un objetivo sencillo y fácil de asumir.

Más adelante vendrán los objetivos más arriesgados, pero para empezar nos sirven los más fáciles, los más terapéuticos: sal a caminar, queda con amigos, haz un viaje, intenta disfrutar…

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5. Crea una imagen positiva de ti mismo

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Ya conoces esa imagen de ti mismo sufriendo, siendo tocado por la pena, el fracaso, la ausencia o el desengaño. Es una imagen que ya te es familiar. Ahora, toca crear una nueva.

El desarrollo de la autoconfianza es clave en estos momentos, es la vía mediante la cual podrás hacer frente al día a día, resolver problemas y confiar en tus instintos. De este modo irás construyendo tu resiliencia.

6. Mantén la perspectiva de las cosas

Aunque tengamos que hacer frente a eventos muy dolorosos, es necesario mantener el control y una adecuada perspectiva de las cosas. Si te han abandonado, ello no significa que no tengas derecho a ser feliz de nuevo.

Si has perdido a alguien, no debes caer en ese pozo en el cual negarte a sonreír de nuevo o a ilusionarte por la vida. Ten perspectiva, atiende a tu corazón.

7. Cuida de ti mismo

Tienes amigos, tienes familia, hay personas que te quieren y que están ahí para ayudarte cada día. Sin embargo, quien de verdad debe cuidar de ti, eres tú mismo.

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No olvides nunca que mereces ser feliz de nuevo, por ello no dudes en favorecer tu salud física y emocional. Sal a caminar, mantén una dieta adecuada, favorece el desahogo emocional y proyecta, proyecta planes, ilusiones… No dejes de pensar en el futuro.