Cloranfenicol: qué es y cómo actúa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 16 noviembre, 2018
El uso excesivo de los antibióticos ha propiciado la aparición de bacterias multirresistentes. Por lo tanto, el uso de medicamentos como el cloranfenicol, que describiremos a continuación, debe limitarse solo a casos específicos.

El cloranfenicol es un medicamento perteneciente al grupo de antibióticos o antimicrobianos. Su mecanismo de acción consiste en inhibir o desactivar ciertas funciones que realizan algunas bacterias; fundamentalmente, participa en los mecanismos que intervienen en la síntesis proteica.

De esta forma, las bacterias no consiguen producir las proteínas necesarias para mantener su ciclo biológico y mueren, como consecuencia de un desarrollo anormal.

Aplicaciones del cloranfenicol

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Entre las bacterias a las que afecta el cloranfenicol, podemos incluir las pertenecientes al género Salmonella (causantes de la salmonelosis y de la fiebre tifoidea).

Asimismo, ataca a las bacterias del género Rickettsia. Estas provocan, entre otras patologías, el tifus epidémico y la anaplasmosis. Actúa también contra los serotipos de Haemophilus influenzae, relacionados con las meningitis, es utilizado en algunos casos en el tratamiento de enfermedades en el ámbito de la oftalmología.

Sus propiedades le confieren la capacidad de atravesar fácilmente las paredes de los vasos sanguíneos y los tejidos de los ojos. Gracias a ello, ha demostrado ser un medicamento de alta eficacia en la mayoría de casos clínicos de conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva), blefaritis (inflamación del párpado), entre otras.

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Vía de administración y efectos secundarios

antibióticos

En general, el cloranfenicol se administra por vía oral. Pueden considerarse otras vías de administración en casos especiales; por ejemplo, cuando el paciente no pueda deglutir el medicamento en forma de comprimido o es necesario aplicar dosis altas.

Su período de absorción varía en función de la dosis. Por este motivo, los efectos se presentan en el paciente hasta 4 horas después de su ingesta. La duración del efecto se determina de acuerdo a la enfermedad a combatir y del intervalo terapéutico.

Como la mayoría de medicamentos, presenta efectos adversos o secundarios. Estos efectos secundarios no son iguales en todos los pacientes, pues existe un margen de variabilidad individual. Los más frecuentes son los siguientes:

  • Náuseas y vómitos.
  • Llagas y úlceras en la boca y en la lengua.
  • Diarrea.
  • Confusión y desorientación.
  • Urticaria y sarpullidos.
  • Sensación de entumecimiento, dolor o debilidad en las extremidades.
  • Cambios súbitos en la visión y dolor al mover los ojos.
  • Disminución en el número de células sanguíneas.
  • Anemia debido a interacciones en la captación de hierro.

Síndrome del bebé gris

Se trata de otros de los posibles efectos secundarios del cloranfenicol. Esta enfermedad aparece en neonatos tras la inyección de esta sustancia.

El recién nacido no posee un hígado completamente desarrollado, por lo que no es capaz de metabolizar correctamente el medicamento y sufre un síndrome metabólico de intoxicación.

Se trata de una situación de gravedad, en la que el bebé suele presentar una coloración grisácea característica e hipotermia. Es importante actuar cuanto antes, puesto que, en los peores casos, puede llegar a ser mortal.

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Factores a tener en cuenta en cuanto a su uso

prescripción de un médico

Habitualmente, el médico pedirá al paciente que se someta a las pruebas de análisis y de embarazo. Estos exámenes se realizarán con el objetivo de evitar los posibles efectos secundarios que pueda producir el cloranfenicol.

La presencia de enfermedades hepáticas y renales también son factores de riesgo importantes, ya que intervienen en el metabolismo del medicamento. A la hora de realizar una historia clínica, se deben tener en cuenta los antecedentes familiares y personales de alergias, intolerancias o cualquier otra reacción anómala a la administración de medicamentos.

Como todos los antibióticos, su ingesta no está exenta de riesgos y debe limitarse al período que sea estrictamente necesario. Hoy en día, la resistencia de gérmenes frente a los antimicrobianos es un problema de actualidad en medicina.

Cada vez aparecen más limitaciones a la hora de recetar antibióticos. Los motivos son el incumplimiento del paciente o a la agresividad mayor de los microorganismos, que llevan al fracaso del tratamiento empírico que se venía actualizando en las últimas décadas.

Por este motivo, se realizan cultivos microbiológicos para analizar la sensibilidad de cada germen y aplicar un espectro terapéutico adaptado para cada situación; en otras palabras, que cubra el microorganismo a tratar pero no destruya la flora bacteriana propia de cada paciente.

De esta manera, se asegura la efectividad del fármaco frente a la infección y se reserva el arsenal terapéutico de potencia máxima para los casos más críticos. Estos se aplican recién cuando todos los demás medicamentos han fracasado.

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