Colágeno: ¿Cuáles son sus utilidades y contraindicaciones?

Elena Martínez 1 abril, 2016
Aunque generalmente lo relacionemos con cuestiones estéticas, lo cierto es que el colágeno está repartido por todo el cuerpo y también forma parte de los huesos y los músculos. Descubre más sobre él a continuación.

¿Sabías que el colágeno es imprescindible para la piel, los músculos, los ligamentos y los cartílagos? La deficiencia de colágeno está relacionada con varias afecciones de la salud, como los problemas articulares, la osteoporosis, la aparición de arrugas y hasta algunos problemas dentales.

Descubre en este artículo por qué es imprescindible tener unos buenos niveles de colágeno. Además, se detallarán cuáles son las mejores maneras de tomarlo como suplemento y con la alimentación.

¿Qué es el colágeno?

El colágeno es la proteína más importante en nuestro organismo, ya que representa más de una cuarta parte de nuestra proteína. Es el mayor componente de nuestros huesos y piel, pero también está en las articulaciones, los músculos, los tendones, la dentina, la córnea, el pelo, etc. Es decir, está repartido por todo nuestro cuerpo.

Se trata de un elemento fundamental para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo; está presente en forma de fibras flexibles y muy resistentes —fibras colágenas— que se compactan, se estiran y varían su diámetro según el tejido del que forman parte.

Su función principal colágeno es la de aportar resistencia y flexibilidad al organismo, lo que nos permite movernos y estar de pie, así como tener un buen aspecto.

¿Qué pasa si nos falta colágeno?

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Al conocer la función del colágeno en nuestro organismo, podemos deducir la importancia de mantener unos buenos niveles de esta proteína. Esto es necesario para tener una buena calidad de vida y prevenir problemas de salud.

Nuestro cuerpo produce colágeno de manera natural. Sin embargo, a partir de los 30 o 40 años se va perdiendo la capacidad de generarlo manera gradual. Esto va a provocar los siguientes síntomas relacionados con el envejecimiento, tanto a nivel de salud como estético:

  • Envejecimiento de la piel, pérdida de tersura y firmeza y aparición de arrugas.
  • Dificultades en la movilidad de las articulaciones, que pueden acarrear también inflamación y dolor.
  • Pérdida de la densidad ósea.
  • Aparición de varices.
  • Caída del cabello.
  • Problemas dentales.

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El colágeno en hombres y mujeres

Aunque tanto los hombres como las mujeres sufren la pérdida progresiva de la capacidad de generar colágeno, ellas son las que lo suelen sufrir con anterioridad y de forma más repentina debido a los cambios hormonales. Por este motivo, es más habitual que las mujeres sufran antes problemas de densidad ósea y en las articulaciones.

Sin embargo, hay una excepción con las personas que realizan mucho deporte. Ellas también son proclives a padecer problemas articulares antes por el desgaste de fibras de colágeno que provoca el movimiento continuado.

La artrosis

La artrosis

Es una de las enfermedades más habituales por desgaste del cartílago —y colágeno— que, en este caso, es el que recubre los huesos de la articulación como si fuera una almohadilla. Esta degeneración del colágeno del cartílago hace que estos huesos no queden protegidos y rocen de manera continuada, lo que provoca inflamación y dolor.

Hay factores que influyen en esta pérdida del cartílago, como el exceso de ejercicio, el sedentarismo o la edad. No obstante, si añadimos colágeno a nuestra dieta podremos retrasar este problema, que puede llegar a causar mucho dolor.

El reumatólogo es el especialista que se va a encargar de diagnosticar y elaborar un tratamiento en caso de que padezcamos artrosis. Es una enfermedad que es una causa habitual en las bajas por incapacidad laboral y que empeora mucho la calidad de vida de las personas que la sufren.

La osteoporosis

La osteoporosis

Si bien solemos relacionar la osteoporosis con la falta de calcio, el colágeno desempeña también un papel fundamental en la densidad ósea. La razón es que forma parte de la estructura en la que se fija este mineral. Cuando el colágeno se degrada, el hueso se vuelve cada vez más frágil, lo cual lo expone muy fácilmente a cualquier tipo de fractura o lesión.

Esta enfermedad no suele presentar síntomas hasta que sufrimos una fractura o nos realizamos el examen pertinente por cualquier motivo. Esto confirma la necesidad de prevenirla, incluyendo el colágeno en nuestra alimentación o como suplemento a partir de la treintena.

La menopausia es un momento clave en esta enfermedad. No obstante, hay otros factores que también pueden ser decisivos, como la alimentación, en especial cuando es pobre en nutrientes, la falta de ejercicio y el consumo de algunos medicamentos.

Colágeno como suplemento

Colágeno como suplemento

La manera de ralentizar la degradación de este componente y evitar los problemas de salud que conlleva consiste en tomar un suplemento de esta proteína desde que empecemos a sentir los síntomas. Incluso es posible hacerlo solo para prevenir, a partir de los 30 años.

Generalmente, se recetan 10 gramos diarios de colágeno asimilable. El más conocido es el colágeno hidrolizado, un nutriente soluble que podemos mezclar con los alimentos para ingerirlo.

Los suplementos de colágeno natural, que podemos comprar en herbolarios, dietéticas y farmacias, pueden estar elaborados a partir de dos fuentes diferentes:

  • De origen animal: procedente del pollo, la vaca o el cerdo.
  • De origen marino: derivado de pescado y algas. Es bastante conocido el cartílago de tiburón.

En muchos casos, el suplemento de colágeno suele ir acompañado de otros nutrientes para mejorar su asimilación.

Colágeno en la alimentación

Colágeno en la alimentación

Otra opción es incorporar el colágeno a nuestra alimentación de manera natural. Para ello, debemos recuperar las recetas a base de pieles y huesos animales para elaborar caldos.

Siempre que sea posible, se aconseja elegir ingredientes de origen ecológico para evitar las hormonas y otras sustancias que pueden ser perjudiciales para la salud si abusamos de la proteína animal.

Para conseguirlos, podemos acudir a una carnicería de confianza y pedir huesos de animales que hayan sido alimentados de manera natural En el caso del pescado, elegiremos el de origen salvaje.

Estos caldos requieren tiempo de cocción largos para poder extraer el colágeno de los alimentos, pero tienen la ventaja de que nos permiten hacer una receta económica en la que se aprovecha el ingrediente al máximo.

Por otro lado, está la alternativa de consumir gelatinas ricas en este componente. No obstante, deberíamos evitar las que contienen azúcar blanco y saborizantes artificiales, o bien elaborarlas nosotros mismos con placas de gelatina neutra.

Es importante destacar los alimentos que, de manera directa o indirecta, estimulan y mejoran la producción de colágeno:

  • Alimentos ricos en vitamina C: Verduras de hoja verde, los cítricos (y sus peladuras, si son ecológicos), el pimiento rojo, los frutos rojos, etc.
  • El té verde: Esta bebida medicinal y milagrosa tiene la capacidad de estimular la producción de colágeno y de elastina.
  • Alimentos ricos en ácidos grasos omega 3: Pescado azul, nueces, yema de huevo, aceite de oliva y de lino, aguacate, etc.
  • Alimentos ricos en azufre: Cebolla, aceitunas, apio, pepino.

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Contraindicaciones del colágeno

El consumo de colágeno hidrolizado no tiene contraindicaciones importantes, ya que es un producto natural que el cuerpo asimila con facilidad. Esto es así siempre y cuando sea un colágeno de calidad garantizada y se tomen las dosis indicadas por el fabricante o el médico.

No obstante, deberían evitar su consumo las siguientes personas:

  • Si se padece una alergia a la proteína animal. Es importante averiguar siempre la fuente del colágeno.
  • Si se sufre fenilcetonuria hereditaria o intolerancia a la fenilalanina.

En último lugar, para aquellas personas que sigan dietas específicas, deben tener en cuenta que el colágeno es una fuente muy rica en proteína. Por todas estas razones, su ingesta es un requisito que no debemos pasar por alto, sobre todo en la adultez.

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