Colitis ulcerosa: todo lo que debes saber

La colitis ulcerosa es una afección del intestino grueso que puede ser desencadenada como consecuencia de una sobrerreacción del sistema inmune a un agente externo.

La colitis ulcerosa es una enfermedad en la que se produce una inflamación de ciertas regiones del intestino grueso.

Por norma general, afecta al colon (mayor parte del intestino grueso) y al recto (final del tracto digestivo). Por tanto, se produce una alteración seria en el revestimiento interior de esta parte de nuestro organismo.

Asimismo, se incluye dentro de las enfermedades intestinales inflamatorias (EII). Otra alteración que es clasificada de esta forma es la enfermedad de Crohn.

Por otra parte, los individuos pueden presentan este problema de manera crónica, es decir, la padecen durante toda su vida. En otros casos la enfermedad remite, es una patología aguda.

Síntomas de la colitis ulcerosa

Diarrea

Esta enfermedad puede desarrollarse gradualmente o aparecer de forma súbita. Por otra parte, los signos más usuales que los pacientes suelen mostrar son:

  • Diarrea. Se debe a que la inflamación del tracto intestinal dificulta la defecación habitual. Asimismo, las heces pueden presentar (de manera casual o continuada) sangre o esputo rectal debido a las frecuentes hemorragias.
  • Dolor e hinchazón en la región abdominal. La intensidad del dolor y el alcance de la inflamación pueden variar en los diferentes casos clínicos. Asimismo, el paciente puede experimentar calambres en esta región y acumulación de gases.
  • Hemorragia rectal. También puede denominarse como rectorragia. es otro de los síntomas más frecuentes provocado por la rotura de los vasos sanguíneos que se localizan en la mucosa del intestino.
  • Fiebre alta.
  • Anemia. Las hemorragias internas provocan una seria pérdida de sangre en nuestro organismo.
  • Fatiga, cansancio o debilidad. Es un efecto secundario de la gran cantidad de sangre que se ha liberado.
  • Pérdida de peso.

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 Causas de la colitis ulcerosa

No se ha determinado todavía el desencadenante concreto de esta alteración. Sin embargo, podemos citar una serie de factores que aumentan el riesgo a padecer la enfermedad:

Alteraciones inmunológicas

Alteraciones inmunológicas

En este caso, la colitis ulcerosa sería causada por una reacción exagerada ante un agente patógeno.

Las células que forman nuestro intestino grueso detectarían al microbio e intervendría el sistema inmunológico. Sin embargo, tras neutralizar al intruso, no se reduciría la inflamación en este órgano tras un determinado tiempo, convirtiéndose en una enfermedad crónica.

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Herencia de la patología

De acuerdo con varios estudios, los pacientes con algún pariente que haya padecido esta enfermedad tienen más posibilidades de desarrollarla. Entonces el material genético heredado contendría uno o varios genes modificados.

Diagnóstico de la colitis ulcerosa

Diagnóstico de la colitis ulcerosa

El equipo médico puede llevar a cabo una serie de pruebas médicas que le permitan identificar esta enfermedad y descartar otras patologías:
  • Análisis de sangre. El paciente suele presentar anemia por las numerosas hemorragias en el intestino grueso.
  • Endoscopia. Se introduce en el intestino grueso un fino cable que posee una cámara en un extremo. Asimismo, el médico correspondiente puede examinar las lesiones internas características de este trastorno.
  • Biopsia. Se extrae una pequeña muestra de tejido y se analiza en el laboratorio para determinar la existencia de microorganismos patógenos, lesiones precancerosas, etc.
  • Análisis de heces. También se estudia su composición, consistencia y la presencia de sangre o microorganismos patógenos. La sangre oculta en heces es una prueba útil a la hora de detectar tumores colorrectales.

Tratamiento de la colitis ulcerosa

El objetivo final del tratamiento es aliviar los síntomas que pueda presentar el paciente y ayudar al tejido intestinal a cicatrizar. Asimismo, las recomendaciones más frecuentes son:
  • Uso de medicamentos. Reducen la inflamación de este tejido y las hemorragias internas, compone el tratamiento más frecuente.
  • Cirugía. El equipo médico suele recomendar la intervención quirúrgica en los casos más graves o con complicaciones.
  • Dieta controlada. Por norma general incluye alimentos bajos en sodio (para evitar la retención de agua), en fibra (para reducir el movimiento del intestino) y en grasas (puesto que se absorben en esta zona inutilizada).

Prevención de la colitis ulcerosa

Tomar-agua

Por otra parte, podemos adoptar una serie de medidas en cuanto a nuestra forma de alimentarnos que reducen el riesgo de padecer esta enfermedad. Por ejemplo, adoptar una dieta equilibrada, evitando las grasas y las salsas, junto con un consumo adecuado de líquidos durante el día.