Ser fiel a uno mismo es una forma de combatir el estrés diario

Para evitar el estrés es muy importante que seamos fieles a nuestras convicciones y estemos en paz con nosotros mismos, poniéndonos metas y superándolas cada día

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”. Con esta frase de Benjamin Franklin se puede resumir la manera de ser un poco más felices hoy en día.

Y es que el dinero puede contribuir a conseguir alcanzar más sueños (casa más grande, coche más espacioso, educación privada…). Pero sueños, como vemos, que son generalmente materiales. No por tener más bienes se tiene por qué ser más feliz. ¿El cariño de tu familia se puede comprar? ¿El ser una buena persona va reñido con tu cuenta bancaria? ¿La reputación laboral se consigue a base de talonario? La respuesta es no.

La felicidad del día a día

La felicidad puede ser un estado de ánimo. Porque este sentimiento se va forjando día a día, no a base de comprar o adquirir; sino de aprender a disfrutar de todos esos placeres que te brinda el día a día. Del olor del café por la mañana, de despertar a tus hijos y llevarles a la escuela, de reírse de uno mismo, de ver una película en el cine… Ser fiel a uno mismo es la mejor manera de ser feliz y, con ello, de combatir el estrés diario.

Las cosas que nos hacen felices, generalmente no cuestan dinero. Sin embargo, son todavía muchas las personas que creen que con el dinero o el amor ya se consigue ser feliz. Pero nada más lejos de la realidad.

¿Y a ti? ¿Te gustaría ser un poco más feliz para llevar una vida más plena y sin preocupaciones? Pues si es así, te recomendamos que sigas las siguientes pautas que te proponemos a continuación. Antes de todo, tienes que ser consciente de que tú eres el único capaz de hacerte sentirte un poco más feliz. Cada uno es dueño de su propia vida y, por tanto, de su propia felicidad.

Ya puedes tener cientos de amigos, un empleo exitoso o muchos números en la cuenta que si en el más profundo de tu ser no quieres ser feliz, ten por seguro que te será imposible sentirlo. Por ello, y si lo que buscas es ser feliz, tanto corto como a largo plazo, a continuación os daremos una serie de consejos que te harán sentirte una persona mucho más plena. Y que también te ayudará a combatir el estrés diario.

Combatir el estrés diario siéndote fiel

En primer lugar, la única forma de disfrutar la felicidad y de las pequeñas cosas que te ofrece la vida es siendo fiel a uno mismo. Así de simple y no hay más. Cuando consigas esto, ya podrás ser feliz con los pequeños detalles que te da la vida (viajes, familia, salir con los amigos, hobbies…).

¿Pero cómo se consigue eso de “ser fiel a uno mismo”? Seguro que os preguntaréis. Principalmente, hay dos formas de conseguirlo, que son complementarias:

  • Realiza cosas que únicamente sea de tu agrado. Como, por ejemplo, tener un empleo que se adecúe a tus aptitudes y preferencias. No hagas actos deshonrosos o que vayan contra tu moral y mantén tus valores siempre presentes. De esta forma, conseguirás levantarte cada día con mucho más energía y con ganas de comerte el mundo.
  • Sé ambicioso poniéndote retos personales. No hay mayor satisfacción que la auto-superación. Por ello, se antoja de suma importancia que te impongas una serie de metas que puedas conseguir tanto a corto como a largo plazo. De esta forma, ganarás autoestima (ya que has hecho lo que te has propuesto) siendo fiel a ti mismo y a tus convicciones. Una forma de conseguir esto es por ejemplo dejar de fumar, ponerse a dieta o hacer un poco de ejercicio ¡Cualquier cosa es posible si te lo propones!

Como habéis comprobado, la felicidad reside únicamente en nosotros mismos y en la capacidad que tenemos para desarrollarla a través de nuestros propios actos. Seguro que gracias a estos consejos que os hemos dado, os levantáis cada día con mucha más fuerza. Y podréis “plantarle” mejor cara a situaciones de adversas y de estrés que aparezcan tanto en tu trabajo, como en tu vida social o familiar.

Fotografía cortesía de Martin Hricko