Cómo combatir las zonas difíciles de la mujer: glúteos, caderas y muslos

Lorena González 17 abril, 2018
Para tonificar las zonas difíciles es muy importante que adoptemos una dieta equilibrada y hagamos ejercicio a diario, combinando una rutina aeróbica con una anaeróbica para así obtener mejores resultados

No hay cosa más complicada que lidiar con la grasa que se acumula en los glúteos, caderas y muslos. Además de ser las zonas de nuestro cuerpo donde más cuesta eliminar la grasa, también son a las que más prestamos atención en cuestiones de apariencia.

¿Por qué combatir las zonas de glúteos, caderas y muslos es tan difícil?

Puente con glúteos.

De por sí, la grasa en las mujeres normalmente va dirigida hacia los glúteos, las caderas y los muslos. Además, a esto le tenemos que agregar el hecho de que la grasa acumulada en la parte inferior de nuestro cuerpo es la más difícil de eliminar, pero ¿por qué?

Sucede que en esta parte del cuerpo tienen mucho impacto la producción de hormonas y el flujo sanguíneo. A su vez, la grasa acumulada en estas zonas es más estable y, por ende, menos perjudicial y más difícil de eliminar.

Conocida con el nombre de “obesidad ginoide”, es la que se caracteriza por ocasionar una forma corporal de pera. Este tipo de obesidad puede estar atribuida a un desequilibro hormonal y una mala circulación, sin dejar a un lado la mala alimentación y las posibles razones genéticas.

Ver también: Conoce los síntomas de un desequilibrio hormonal

Dieta sana y ejercicio

Someternos a un régimen para adelgazar no es para nada sencillo pero, sin duda, es la mejor alternativa para combatir las zonas difíciles de nuestro cuerpo. Este régimen del que hablamos no es más que la combinación entre una buena alimentación y una rutina de ejercicios adecuada.

Como acabamos de mencionar, para combatir las zonas difíciles del cuerpo no bastará con una dieta, ya que sin una rutina de ejercicio físico será imposible conseguirlo.

La rutina adecuada para estos casos debe estar conformada por ejercicios aeróbicos y anaeróbicos.

1. Rutina aeróbica

La rutina aeróbica es aquella que comprende ejercicios de baja y mediana intensidad, caracterizados por la quema de hidratos y su larga duración. Ejemplos de estos ejercicios son:

  • Correr
  • Nadar
  • Montar en bicicleta
  • Hacer senderismo

Los ejercicios aeróbicos te ayudarán a quemar grasas y a su vez mantienen activo al sistema cardiovascular logrando prevenir enfermedades.

2. Rutina anaeróbica

Ejercicios con pesas para principiantes

Por otra parte la rutina anaeróbica está conformada por ejercicios de alta intensidad y de corta duración, como:

  • Levantamiento de pesas
  • Rutinas de abdominales
  • Carreras de velocidad
  • Sprints en bicicleta

Una buena forma de combinar ambos tipos de ejercicios sería con sesiones aeróbicas de baja intensidad todos los días de la semana (caminar, por ejemplo), junto con sesiones de mediana intensidad al menos 3 veces por semana (trotar, nadar o andar en bicicleta).

Tampoco debemos olvidarnos de las sesiones de alta intensidad, de 2 a 3 días por semana.

En este sentido, también aconsejamos cambiar las rutinas de ejercicios cada 4 semanas. De esta forma tus músculos no tendrán tiempo de acostumbrarse a un ejercicio específico y, por el contrario, siempre se verán exigidos. Así, su tonificación será más efectiva.

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3. Alimentación adecuada para combatir las zonas difíciles de la mujer: glúteos, caderas y muslos

La quinoa te ayuda a perder peso

En cuanto al régimen alimentario, recordamos que este debe ser tan disciplinado como el ejercicio físico.

Ya que nuestro objetivo es combatir la “grasa rebelde”, estos son algunos tips en alimentación que tendremos que tomar en cuenta para conseguirlo:

Incluir en nuestra dieta una buena dosis de proteínas y, a su vez, asegurarnos de que las proteínas ingeridas sean ricas en aminoácidos. Las más recomendables son:

  • Carne de pavo
  • Atún
  • Suero de leche
  • Huevos
  • Pescado
  • Legumbres
  • Frutos secos.

Hay que regular el consumo de sal, ya que la sal promueve la acumulación de líquidos en las zonas difíciles de nuestro cuerpo. No hay que eliminar el consumo de carbohidratos, por el contrario hay que regularlo y asegurarnos de escogerlos bien.

Algunos hidratos de carbono recomendados son: la batata, la avena, la quinoa y los cereales integrales. Todos ellos son excelentes fuentes de energía.

Debemos asegurarnos de mantener a nuestro cuerpo hidratado consumiendo de 2 a 3 litros de agua por día. Es importante evitar en su totalidad los snacks, como las bolsas de papas, o cualquier snack parecido.

Para ayudarnos con la ansiedad nos podemos ayudar con meriendas de frutas, como los frutos rojos, o también los frutos secos.

Puesto que que para combatir la ansiedad no hay nada mejor que el consumo de fibra, se recomienda ingerir, al menos, 10 gramos de fibra por día.

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