Cómo afecta la televisión a los niños

Al estar tan pendientes de la televisión, los niños no se relacionan con aquellos que los rodean. El aparato capta toda su atención y limita en gran parte el desarrollo de muchas de sus capacidades.

Cada día, nuestros hijos pasan horas y horas frente a una pantalla. El móvil, la tableta y la televisión en los niños pueden tener consecuencias negativas para su desarrollo; los afecta tanto en el plano emocional como en lo cognitivo. Conoce qué medidas se pueden tomar en el siguiente artículo.

El comienzo de la interacción de los niños con la televisión

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Suele ocurrir en la actualidad que los padres no tienen tiempo para dedicarse ciento por ciento a la atención de sus hijos. Por ello, en muchos casos, les dan el móvil o la tableta desde el primer momento en el que pueden agarrar objetos con sus propias manos. Y ni que hablar cuando los colocan frente a la televisión con apenas unas semanas de vida.

El uso de estos dispositivos puede ser bueno o malo, según ciertos parámetros. Por ejemplo, influyen la edad del niño, la cantidad de horas que pasa frente a ellos, la distancia de sus ojos a la pantalla, las demás actividades que realiza, entre otros.

Puede parecer estupendo para los adultos que los pequeños se queden estáticos frente a un aparato electrónico durante horas, mientras ellos realizan otras tareas. Pero, ¿hasta qué punto esto es beneficioso para los niños?

Desde una corta edad, nos convertimos en grandes consumidores de programas de televisión. Sobre todo en la actualidad, cuando existen canales exclusivos para niños que pasan dibujos animados las 24 horas del día. Además, en la mayoría de las casas cada habitación tiene su dispositivo, incluyendo la de los niños; no falta tampoco en la cocina o en la sala.

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Efectos nocivos de la televisión en los niños

Como siempre, todo depende de la cantidad de tiempo que los niños pasen frente a esta dispositivo. No es lo mismo que solo vean televisión una hora por día a que se lo pasen todo el fin de semana frente a la pantalla. Los riesgos del uso excesivo de este aparato son muchos como para dejarles de lado; te contamos los principales:

1. Menos momentos para compartir en familia

Reduce los momentos de compartir en familia

El desayuno o la cena suelen ser las comidas en las cuales podemos sentarnos todos juntos y disfrutar de la compañía. Lamentablemente, la televisión es un miembro más de las familias modernas e intercepta la comunicación entre ellos.

Estar cenando con la pantalla a todo volumen no permite que nadie cuente sobre su día. Además, impide que se preste atención a los alimentos ingeridos y da lugar a que haya peleas por quién tiene el control remoto.

2. Aísla del entorno

Desde una edad muy temprana, los niños saben cómo encender la televisión y cambiar los canales. Esto los vuelve tan independientes que los padres nunca saben qué están mirando o haciendo.

Frente a la pantalla, es como si el pequeño no existiera. Esto no es bueno, porque lo aísla de lo que sucede a su alrededor. Puede tener cientos de juguetes, que lleguen visitas o que su perrito quiera dar un paseo, pero no se dará cuenta porque sus ojos y su mente estarán enfocados en esa caja luminosa.

3. Quita espacio a otros juegos

Elimina los juegos

A diferencia de las generaciones anteriores, los niños de hoy no saben jugar. En realidad sí saben, pero siempre y cuando sea con un dispositivo tecnológico enfrente.

En el pasado quedaron las canicas, los balones, las escondidas y saltar a la cuerda. Aunque tengan muchos juguetes, los pequeños no les prestarán atención porque hay algo más brillante que los atrae: la pantalla.

Por la televisión, los niños no comparten sus horas con los hermanos, los primos, los vecinos o los amigos. Cuando se corta la luz o están de vacaciones, no saben cómo entretenerse si no tienen un móvil con internet o una tableta con juegos descargados. Los pequeños se relacionan cada vez menos con niños de su edad y sus familiares.

4. Mata la creatividad

Otro de los efectos negativos de la televisión en los niños es que este aparato inhibe la capacidad de pensar por sí mismos. A diferencia de un libro, que les permite dejar volar la imaginación, en la pantalla los personajes, las historias o los ambientes ya aparecen bien detallados.

Es decir que el pequeño no tendrá que pensar en cómo se vería su superhéroe favorito, porque lo está viendo con todos los detalles. Asimismo, como tampoco juega —ni solo ni con otros niños—, ha perdido o no ha desarrollado siquiera la capacidad para imaginarse historias o situaciones con sus juguetes.

Por ejemplo, armar un fuerte con soldaditos, cuidar de una muñeca, organizar una carrera de coches son actividades que parecen haber quedado en la generación anterior.

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5. Causa malas calificaciones

Causa malas calificaciones

Uno de los efectos más nocivos de la televisión en los niños a partir de la edad escolar es que no prestan atención en el aula ni a los maestros. El tan famoso “déficit de atención” no es un invento, sino un problema al que las escuelas y los padres deben enfrentarse a diario.

Como ya están acostumbrados a un bombardeo continuo de luces, sonidos y colores, es muy difícil que puedan enfocarse cuando alguien les está enseñando algo de manera “tradicional”. Los colegios están intentando cambiar la forma de llevar adelante las clases agregando contenido multimedia para que los niños aprendan.

Por otra parte, el hecho de tener todo “servido en bandeja” para hacer la tarea en casa —porque todo está en internet— reduce la posibilidad de que el alumno realmente se forme.

Finalmente, debemos replantearnos —y por qué no, eliminar— ese mito de que “la televisión educa”. Ciertos contenidos pueden ayudar, como por ejemplo los documentales, pero la mayoría de los programas que miran los niños no tienen contenidos didácticos.

  • Rojas, V. (2008). Influencia de la televisión y videojuegos en el aprendizaje y conducta infanto-juvenil. Revista Chilena de Pediatría79(1), 81–85. https://doi.org/10.4067/S0370-41062008000700012
  • García González, P. (1996). Los niños y la televisión. Comunicar4(6), 35–37.