¿Cómo afectan nuestras emociones al dolor de espalda?

Es muy importante que tengamos en cuenta la higiene postural y que no sobrecarguemos nuestro eje corporal ya que, además de en dolores de espalda, puede traducirse en cefaleas y malestar gástrico

Factores como el desgaste óseo y articular o las malas posturas mantenidas durante tiempos prolongados, derivan muchas veces en dolor de espalda.

Ahora bien, tampoco podemos pasar por alto el impacto que las emociones tienen no sólo sobre nuestra vida, sino también en nuestro cuerpo. El estrés, las preocupaciones o una ansiedad mantenida de forma crónica, produce sobrecargas en la espalda.

Cada 16 de octubre se celebra el Día mundial de la columna vertebral, que se aprovecha para celebrar congresos y aportar nuevas publicaciones sobre el tema.

La influencia de nuestras emociones negativas, tensiones y el estrés acumulativo tiene un impacto directo sobre el dolor de espalda. Por ello, hoy en nuestro espacio queremos hablarte de ello.

El peso de las emociones en el dolor de espalda

Muchas veces, largas épocas con estrés, con esa ansiedad que no podemos gestionar, por trabajo o temas personales, deriva en dolencias como el colon irritable o problemas de columna.

Te preguntarás cómo algo que, en esencia, se genera en el cerebro tiene su impacto en ese eje casi perfecto que forma nuestra columna vertebral.

El concepto de columna hace referencia a ese soporte vertical que permite aguantar un peso. Mientras que la palabra vertebral engloba el conjunto de huesos cortos y articulados entre sí, que forman el espinazo de los seres vivos vertebrados.

Nuestra espalda es en realidad el eje más importante del cuerpo, un pilar óseo y muscular que nos ofrece vida y resistencia. Sobre ella, en ocasiones, añadimos un peso “extra” con nuestras emociones negativas.

Las emociones negativas producen cambios metabólicos. Eso es algo que debemos tener muy claro: Se alteran nuestras hormonas y los neurotransmisores, se eleva el cortisol en sangre, el rítmo cadíaco… Y, todo ello, genera cambios en numerosos órganos.

Esta “aceleración” general, se traduce en tensión muscular, en músculos agarrotados que alteran el equilibrio de nervios y ligamentos.

La columna vertebral no está exenta de todas estas variaciones y, por lo tanto, es frecuente que el dolor emocional se traduzca también en dolor cervical o lumbar.

Veamos a continuación de qué modo se centran ese tipo de problemas y realidades a lo largo de nuestra espalda.

Lee también: Cómo prevenir el dolor de espalda

Dolor en la zona cervical

Cervicales

El dolor de espalda no se centra solo en la zona lumbar. Uno de los problemas más comunes está relacionado con las dolencias localizadas en las cervicales.

  • Las cervicales van desde la C1 a la C7. La primera de todas ellas recibe el nombre de Atlas por ser el soporte de la cabeza y quien nos ofrece equilibrio.
  • Para el bienestar de las cervicales debe existir un equilibrio y armonía de movimientos. Es una zona que necesita siempre una adecuada flexibilidad muscular para que no existan molestias.
  • Esta zona es la más afectada por el estrés laboral y las preocupaciones. Es un tipo de estructura musculoesquelética superior que se resiente por el trabajo y las ansiedades de la jornada.
  • Para combatir este tipo de dolor, vale la pena mentalizarse, cada mañana, en afrontar el día con más calma y equilibrio.

Es aconsejable realizar ejercicios suaves y armónicos donde muevas la cabeza haciendo círculos. Lo mismo después con tus hombros.

¿Quieres leer más? Mareos cervicales, causas y remedios

Dolor en la zona torácica

Es la llamada zona dorsal. Va desde la D1 a la D12, y acoge gran parte de nuestra espalda, la región torácica y el corazón. Es una región muy relacionada con las emociones.

¿De qué forma afectan las emociones a esta parte de nuestra espalda? Es fácil de entender y seguro que algún aspecto te es familiar:

  • Una persona decaída, con el ánimo bajo o entristecida, tiende a tener la mirada baja y un eje corporal inclinado. 
  • La actividad física es limitada, con lo cual, nos pasamos mucho tiempo sentados. El cuello está proyectado hacia delante y el diafragma no funciona con la agilidad que debería.
  • Todo nos pesa, la respiración se vuelve más lenta. La circulación de la sangre tampoco será adecuada y es muy posible que sintamos desde dolor de cabeza hasta dolor de estómago o presión en el pecho.

Todo ello deriva de ese eje postural incorrecto y de esa sobrecarga sobre la región dorsal. Es importante generar movimiento en nuestro cuerpo: salir a pasear, dejar que el sol nos acaricie…

Aportar equilibrio a nuestra espalda y desahogar nuestras emociones negativas son un factor clave para combatir el dolor en esta zona.

Dolor en la zona lumbar

Dolor-en-la-espalda-lumbar

La zona lumbar de nuestra espalda van desde la L1 a la L5. Es una parte muy tendente a las inflamaciones de estas vertebras. Este aspecto puede traducirse también en dolores de ciática e incluso afectar a órganos como los riñones o la vejiga.

  • Esta parte de nuestro cuerpo, además de estar relacionada con el desgaste y con las malas posturas, está unida a emociones relacionadas con los miedos, las ansiedades e incluso con la depresión…
  • Es frecuente en personas que suelen preocuparse mucho por los demás y que se descuidan a sí mismas. Se pasan mucho tiempo de pie, haciendo esto y lo otro, mientras tienen la sensación de que no van a llegar a todo…

Lee también: Ciática y lumbago cómo tratarlos

Al final, sienten como si tuvieran la espalda partida por la mitad. Por ello, es un problema que debemos aprender a tratar.

Se aconseja llevar una vida más relajada, donde nos prioricemos y contemos siempre con el consejo de los especialistas.

En definitiva, es importante establecer un adecuado equilibrio en tu vida, cuidando al máximo tu mundo emocional.

No olvides hacer, cada día, ejercicios suaves y armónicos y consultar con profesionales de la salud. Siempre con el objetivo de que el dolor de espalda no te quite calidad de vida.