Cómo afrontar las caídas de los niños

Sabemos que como mamá, te preocupas mucho por tu hijo. Si mantienes la calma, podrás atender a tu pequeño cuando se caíga. Recuerda contar con un botiquín de primeros auxilios.

¿Te preocupan las caídas de los niños? Estos desde que comienzan a caminar desean correr, saltar y jugar todo el día. Sin embargo, en cada etapa de aprendizaje hay tropiezos. Por esta razón, es completamente normal que cuando los niños estén en una de sus aventuras se caigan y sufran algún golpe o herida.

Muchas veces, las heridas que surgen como consecuencia de las caídas de los niños son tan inofensivas como ellos. Por lo general, se tratan de  raspones o hematomas que se eliminan casi inmediatamente  con alguna crema, hielo y los cuidados de mamá y papá.

Como mamá debes estar preparada para las caídas de los niños y debes saber cómo afrontar esta situación de la mejor manera. Por otro lado, esto no debe ser un obstáculo para el desarrollo y la motivación de tu hijo, sino un aprendizaje.

Consejos para afrontar caídas de niños

Para que evites desesperarte en esos momentos te damos una serie de consejos que puedes aplicar cuando uno de tus hijos se lastime, estos te ayudarán a manejar estas situaciones con el menor drama y a fijar el lado positivo, si lo hay.

1. Revisa la gravedad del golpe

Las caídas en los niños pueden ser provocadas por distintas razones. Desde algo tan simple como tropezar con una piedra mientras caminan hasta caerse de la bicicleta mientras aprenden a manejarla.

En cualquier caso, lo primero que debes hacer es revisar el golpe que se ha provocado el niño en la caída. Si es solo un raspón en las rodillas, o se trata de algo más complejo como un esguince o una herida que requiere de la intervención de un médico.

Para revisar la herida, recuerda que debes tener las manos desinfectadas y evitar aplicar  alguna crema o darle algún  medicamento sin saber exactamente de qué se trata.

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2. Mantén la calma

Tu actitud es la misma que tomará tu hijo ante estas situaciones, recuerda que tú eres su ejemplo a seguir.  Por eso, lo primordial en estos casos es que mantengas la calma. Si te dejas llevar por el estrés y la incertidumbre del momento, puedes hacer que el problema se vuelva más grave de lo que es.

Cuando tu hijo se cae, es normal que sientas angustia. Si él te ve desesperado y sin saber qué hacer, entrará en pánico y su miedo aumentará, al igual que el dolor que siente.

Esto no quiere decir que como padre te muestres indiferente ante estas situaciones o que reprimas tus sentimientos. Al contrario, muéstrale que te preocupas por él, pero no pierdas el control de tus emociones. Esto ayudará a que el niño se calme y ambos pueden pensar con claridad.

3. Usa el botiquín de primeros auxilios

Es importante que en casa armes un botiquín de primeros auxilios y lo tengas a la mano para cualquier eventualidad que se pueda presentar. Sin embargo, ten mucho cuidado con la ubicación de los medicamentos, ya que no es recomendable dejarlos al alcance de los niños.

Si van a salir de paseo debes llevar tu botiquín de primeros auxilios, nunca sabes cuándo lo vas a necesitar. Además, los niños son muy inquietos, siempre están jugando, saltando y corriendo de un lado a otro, y pese a tus constantes advertencias, en ocasiones las caídas de los niños son inevitables.

Puedes armar diferentes modelos y tamaños de botiquín. Uno lo puedes llevar contigo a todas partes, en el carro o incluso, en la cartera. En este puedes incluir objetos básicos como:

  • Algodón.
  • Solución antiséptica.
  • Alcohol.
  • Gasas.
  • Crema antibiótica.
  • Acetaminofen.
  • Bolsas de frío instantáneas.
  • Crema de calamina.
  • Termómetro.
  • Cinta adhesiva.
  • Guantes.
  • Tijera.

4. Pregúntale a tu pequeño cómo se siente

Madre disculpándose con su hija.

Cuando tu hijo tiene un accidente puede sentirse indefenso, expuesto y adolorido. Lo mejor que puedes hacer es apoyarlo y decirle que  no todas las caídas son graves y que siempre estarás a su lado para protegerlo.

Es importante que le preguntes a tu pequeño el grado de dolor que siente. Así como hay heridas visibles, también hay lesiones que pasan desapercibidas, como los esguinces y las fracturas.

Dependiendo de la intensidad del dolor, puedes determinar si es necesario llevarlo a la clínica o si un descanso bastará para que la molestia desaparezca.

5. Llama a tu médico de confianza

Si notas que el dolor persiste, que la herida es muy profunda o que el sangrado no se detiene, lo idóneo es que llames a tu médico de confianza. Por lo general, llamar al médico de la familia te ayudará a saber qué hacer para parar un sangrado, desinflamar una herida o reducir el dolor. El siguiente paso es llevarlo a la clínica para que sea atendido por profesionales y ambos se puedan sentir más tranquilos.

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¿Cuáles son las consecuencias de las caídas de los niños?

Las caídas de los niños en la mayoría de los casos afectan la zona de la cabeza, y aunque gran parte de estos no representan una gravedad extrema, es necesario que le prestes atención al golpe y este sea revisado.

Los golpes en la cabeza pueden ser leves, moderados o severos. Los dos últimos comprometen el estado de conciencia del niño y por ende, deben ser atendidos en una clínica por médicos especialistas. Los golpes leves son aquellos que no generan un trastorno significativo del estado de razón.

Por eso, es importante que identifiques cómo fue el golpe, de dónde se cayó, contra qué tipo de superficie se golpeó, para poder determinar, qué tan graves pueden ser las consecuencias del impacto.

En cambio, si es una herida que causó sangrado, debes desinfectarla inmediatamente. No hacerlo o hacerlo después podría causarle infecciones a tu hijo, además de mucho dolor.

Conclusión

Los niños son muy propensos a sufrir accidentes durante la infancia. Las caídas, los golpes y los rasguños son muy comunes en su día a día. Por eso, es muy importante que como padre estés preparado para ayudar a tu hijo en caso de que sufra un accidente.

Más allá de ser su héroe, cuidarlo y curarle las heridas, es sumamente importante que le des ánimo para continuar a pesar de sus tropiezos.

Las caídas de los niños, en su mayoría, no son graves. Si le enseñas a tu hijo a levantarse después de algún tropiezo, conseguirás que en el futuro sea un adulto valiente y capaz de superar las adversidades. Asimismo, esto contribuirá a que tenga un desarrollo sano y feliz.