Cómo calmar a un niño enfermo

El descanso es fundamental para calmar un niño enfermo y favorecer su recuperación. Aunque puede entretenerse viendo sus programas favoritos o leyendo, necesita dormir para recuperar fuerzas.

Una de las tareas como madre o padre es saber cómo calmar a un niño enfermo. La primera vez que tu hijo se enferma es desesperante. Él llorará, estará arisco, malhumorado e intranquilo. Sin embargo, esto es algo completamente normal, ya que el malestar es un síntoma con el que no está acostumbrado a lidiar.

Cuando tu hijo se siente mal, solo quiere quedarse en casa y sentir tu compañía y tus mimos. Evalúa qué tan enfermo está y déjalo descansar. No obstante, no debes obligarlo a dormir o a quedarse quieto. Recuerda que está irritable y la idea es calmarlo de la mejor manera.

Consejos para calmar a un niño enfermo

Niña con fiebre y termómetro

No es fácil verlo tumbado en la cama con fiebre o cualquier dolor. Sin embargo, a lo largo de su vida deberás bregar con cualquier tipo de enfermedades. No importa si es una simple gripe o algo más grave, como un dengue. No puedes agobiarte. Debes brindarle los cuidado que necesita.

Para calmar a un niño enfermo, lo primero que debes hacer es no desesperarte. Tampoco creas que es el fin del mundo. Es una etapa más, por la que vas a pasar siendo madre. Te daremos 5 consejos que puedes poner en práctica para que a tu hijo se le pase el malestar y pueda volver a la rutina.

1. Llévalo al médico para controlar la situación

Cada vez que tu hijo se enferme, no tienes que salir corriendo al médico. No obstante, si presenta fiebre alta, diarrea, vómitos o disnea, lo recomendable es que lo lleves al doctor. Él se encargará de decirte, paso a paso, los cuidados que debes tener con el niño.

Si el pequeño solo presenta malestar, un pequeño dolor de cabeza o cansancio, lo puedes tratar desde casa. En caso de que el malestar se prolongue o el dolor de cabeza sea muy fuerte, llévalo al pediatra. Haz caso a tu sentido común.

Lee este artículo: Vómitos en los niños: ¿cómo actuar?

2. Háblale de cosas positivas

Háblale de cosas positivas

Tu hijo es tu reflejo. Si te nota angustiado por la situación, sus ánimos van a decaer y el malestar empeorará. Evita mostrarte agobiado o triste. Háblale de cosas positivas que lo alienten. Por ejemplo, conversa con él sobre los objetivos que puede lograr si continúa estudiando o haciendo su actividad deportiva favorita.

También pueden planear sus próximas vacaciones juntos. Pregúntale sobre sus sueños y de qué manera puede alcanzarlos. Debes aprovechar este espacio al máximo. Tu hijo te estará escuchando atentamente. Por eso, es el momento indicado para fortalecer la comunicación.

Además, puedes pasearte por sus recuerdos. A los niños les encanta ver los álbumes de cuando eran más pequeños. Cuéntale anécdotas de cada fotografía que vean. Si no has organizado sus fotos, dile que te ayude. De esta manera, estará distraído y no pensará tanto en el malestar.

3. Deja que vea los programas que le gustan

Si no sabes cómo calmar a un niño enfermo, entonces ponlo frente a un televisor. A los niños les encanta ver sus series favoritas. Se hipnotizan viendo los programas que más les gustan. Por lo que, si tu hijo no se siente al cien por ciento, la televisión puede ser la medicina adecuada.

Colócale su película favorita o el programa que más risa le dé. Intenta hacer el tiempo frente al televisor un poco más especial. Acompáñalo y comed palomitas de maíz. Eso sí, no debe pasar todo el día viendo programas. Establece un horario para ver televisión. Recuerda que también debe dormir, para recuperar fuerzas.

4. Prepara sus comidas favoritas

Padre e hijo riendo

Los niños enfermos no suelen tener apetito. Incluso, se niegan a tomar o a comer los alimentos que les hacen bien. Aunque no quieran ingerir mucha comida, haz que tomen suficiente líquido. Por eso, en las tres ingestas principales debes ofrecerle algo que le guste y sea fácil de comer.

Para calmar a un niño enfermo, debes preparar comidas con alto contenido en agua. Por ejemplo, sopas o purés. Los jugos naturales ayudan a subir las defensas de tu hijo, por lo que son una excelente opción. Prepárale el que más le guste. Los yogures son también una buena alternativa, ya que son deliciosos y aportan vitaminas a tu hijo.

No le obligues a comer alimentos que no le gusten. Recuerda que está enfermo. Lo más importante en este momento es que coma, poco o mucho, pero que lo haga. Si tu hijo come pocas cantidades, ofrécele alimentos varias veces al día. Por lo general, cada dos o tres horas.

Descubre: 9 frases motivadoras para nuestros hijos

5. Hazlo sentir muy amado

Consentir a tu hijo es una de las mejores medicinas que puedes aplicar cuando está enfermo. Para nadie es un secreto que, cuando ves a tu hijo en ese estado, lo quieres abrazar y no soltarlo. A él también le gustan tus abrazos, aunque te “gruña”, a veces. Dale muchos mimos y hazle saber siempre cuánto lo quieres.

Conclusión

A ningún padre le gusta ver a su hijo enfermo. Sin embargo, calmar a un niño enfermo es muy fácil. Debes seguir tu intuición de madre. Esa nunca falla. Tu hijo, además de los medicamentos y las constantes visitas al médico, necesita mucho amor.

Ayúdale a mejorarse con muchos abrazos, sus comidas favoritas y déjalo salir de la estricta rutina que lleva todos los días. Él también se cansa y merece descansar.