Cómo cambia nuestra columna vertebral debido al estrés

Aunque no lo relacionemos, el estrés puede ser uno de los factores que más afecte a la salud de nuestra columna vertebral, ya que nos pone en tensión

El estrés siempre acaba repercutiendo a nuestro estado físico y de salud de un modo u otro. Así, los cambios que se producen en nuestra columna vertebral debido a este problema son una muestra de ello.

Aquí te dejamos todas las modificaciones y anomalías que se producen en esta zona debido a los nervios.

Asimismo, está demostrado que un nivel alto de estrés aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades psicosomáticas.

1. Dolencias en la parte cervical superior de la columna

Cervicales
Los problemas de dolor en la zona del cuello están provocados por un trauma psicológico. Este puede deberse a un exceso de responsabilidades y problemas.

Cuando el organismo se ve estresado, reacciona de esta manera.

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2. Mayor probabilidad de desarrollar escoliosis

Con el estrés acabamos teniendo mayor probabilidad de desarrollar escoliosis. Se trata de una dolencia que se puede producir si la persona tiene que estar con la espalda muy arqueada frente a ciertas circunstancias.

Sobre todo esto ocurre cuando las personas están sometidas a una fuerte presión en casa o en el trabajo.

3. Dolor en la parte más baja de la columna

Columna vertebralDolor en la cintura

El estrés puede causar también un fuerte dolor en la zona de la parte baja de la columna, casi a la altura de la cintura.

Si ves que sufres este tipo de molestias sin un motivo aparente y no has ganado peso de más, probablemente la causa de tu problema puede ser psicológica.

  • Muchas veces el estrés y las preocupaciones surgen debido a problemas laborales o personales, así que intenta identificar qué te preocupa y solucionarlo.

Dolor en el coxis

Otra de las zonas que también se ven afectadas y que se encuentran en la zona más baja de la espalda es el coxis. Esta zona es una de las más afectadas debido al estrés.

Se trata de una parte que se ve especialmente resentida si en el pasado tuviste una lesión.

Para intentar solventar este tipo de dolor lo mejor que puedes hacer es procurar fortalecer los músculos abdominales y de la espalda baja. Así conseguirás preservar la salud de tu columna vertebral.

Debes tener en cuenta que es la zona abdominal la que sirve de soporte al cuerpo y ayuda a reducir la carga que le ocasiona el peso a la espalda.

Así pues, con unos músculos abdominales fuertes tendrás el mejor respaldo natural para tu columna.

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Otros motivos por los que se producen estos problemas en la columna

mala-postura

  • Problemas relacionados con la postura. Son más comunes de lo que pensamos ya que, debido a factores como el trabajo prolongado en la misma posición, acabamos sufriendo dolencias como la tortícolis.
  • Problemas degenerativos provocados en buena parte por el desgaste en las articulaciones, como puede ser la artrosis.
  • Los problemas relacionados con los discos intervertebrales, que son los encargados de amortiguar y proteger las vértebras, también provocarán daños en la columna vertebral.
  • En ocasiones esto también se debe a traumatismos causados por accidentes, luxaciones, esguinces, hernias y desgarros musculares.
  • Otro de los motivos, aunque no sea de los más frecuentes ni conocidos, también es por la posibilidad de padecer una infección en el sistema óseo y neurológico.

En este caso estaríamos hablando de problemas como la tuberculosis o la meningitis, o tumores y enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

¿Qué se puede hacer?

En cualquier caso, al margen del factor que desencadene esta dolencia, luego habrá que aplicar una serie de tratamientos para lograr acabar con ella.

En este sentido encontramos tratamientos específicos para cada caso en particular:

  • Pueden hacerse con antibióticos, antiinflamatorios, con cirugías e injertos.
  • Las terapias habitualmente vienen complementadas por maniobras de rehabilitación para recuperar la función de las articulaciones y de los músculos afectados.

Por supuesto, de nada servirá someterse a un tratamiento para acabar con el dolor físico si no conseguimos determinar cuál es el foco del estrés que nos está provocando dicha dolencia.

Si eres una persona que está sometida de manera continuada a situaciones de estrés, no dejes que esto interfiera con la actividad del sistema nervioso.

Para ello, incorpora una serie de hábitos que te permitan cuidar esta zona del cuerpo. Hazlo de forma regular, antes de desarrollar algún tipo de traumatismo o problema más grave.