Cómo podemos cambiar algunos hábitos para comer correctamente

Ivan Aranaga Amengual 9 julio, 2018
A veces encontramos soluciones donde menos lo esperamos. Es momento de dar una mirada profunda a los hábitos alimentarios en tu vida, de seguro esta reflexión te ayudará a comer correctamente.

Si quieres bajar de peso y mejorar tu estilo de vida, te aseguramos que la solución muchas veces la puedes conseguir donde menos te lo esperas. La dieta es el primer pensamiento que se te viene a la cabeza, pero quizás esta no es la respuesta. Comer correctamente es el primer paso que debes seguir.

La dieta es una solución temporal, pero después de eliminar los kilos que tenías de más debes continuar alimentándote de manera equilibrada y saludable. Si no lo haces recuperarás el peso anterior. En este momento, es donde debes evaluar tus hábitos alimenticios.

Comer correctamente no puede depender de un plan restrictivo de alimentación, que te indique qué y cómo planificar tus comidas. Realmente depende de tus ganas de llevar una vida sana. Se trata de un tema del día a día que no se puede convertir en un castigo.

Veámoslo de la siguiente manera: comer correctamente es un estilo de vida en el que, por supuesto, habrá espacio para darte tus gustos, aunque sean pocos saludables. A continuación, te diremos cómo puedes cambiar algunos hábitos para comenzar esta nueva etapa.

Proceso para comenzar a comer correctamente

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades elaboró una guía para mejorar los hábitos en la alimentación. Establecieron tres enfoques para efectuar el cambio de manera exitosa: reflexionar, sustituir y reforzar.

Comer sano implica hacer un esfuerzo.

  • Reflexionar sobre tus hábitos de alimentación, ya sean buenos o malos. Se trata de entender cómo adquiriste esas costumbres que te llevaron a comer de una forma poco saludable.
  • Sustituir esos hábitos malos por nuevas prácticas que te motiven a comer sanamente.
  • Reforzar lo que has aprendido para no volver a cometer los errores del pasado.

Es un proceso lento, pero seguro. En la etapa de reflexión existen algunos pasos que debes hacer para que seas consciente de cómo has actuado y de qué te llevó a querer generar una evolución en tus prácticas alimentarias.

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1. Elabora una lista de todos tus hábitos de alimentación

La idea es que tomes un cuaderno y comiences un diario de alimentación en el que coloques qué comes, a qué hora, cómo combinas tus alimentos, cuál es el postre, etc. Esto te ayudará a detectar cuáles son los pasos en falso que has dado.

2. Subraya los hábitos que consideres malos

Son aquellos que te llevan a no comer correctamente y mucho más de lo que necesitas. Por ejemplo: no masticar, comer rápido, saltarse comidas, comer de pie o viendo algún aparato tecnológico, comer cuando no tienes hambre, entre otros.

3. Atención a los hábitos pocos saludables

El objetivo es detectar cuáles son los factores que te llevan a incurrir en estas malas prácticas. En este proceso, también darás con los buenos pasos que has dado, por ejemplo: tomar leche baja en grasas o comer frutas de postre.

Comer fruta.

4. Elabora una lista con los factores desencadenantes

Así podrás saber cuándo y dónde puedes comer de manera inapropiada. Por ejemplo: no hacer actividad física, comprar siempre tus bocadillos favoritos, no planificar tus platos diarios, pensar que la comida te subirá los ánimos, por nombrar algunos.

5. Subrayar o encerrar en un círculo aquellos factores más frecuentes

Puede ser visitar a tus padres, salir con amigos o no saber qué comer durante las ingestas principales. Lo importante es que las identifiques, de manera que las regules adecuadamente.

6. Responde las siguientes preguntas

  • ¿Qué puedo hacer para evitar esta situación? En este punto sabrás cómo empezar el cambio. Identificarás qué hacer para no seguir cometiendo los mismos errores.
  • ¿Puedes hacer algo distinto que te permita elegir opciones más saludables? No siempre se pueden elegir caminos diferentes. Lo importante es tener conciencia de estos procesos, y tomar la mayor cantidad de previsiones posibles. Por ejemplo, seguramente puedes asistir a estas actividades con tus refrigerios o comidas, o sentarte alejado de los postres. Todo esto forma parte del cambio de hábitos.

Sustituir es una cuestión de conciencia

Si llegaste a la etapa de la sustitución es porque ya has atravesado un camino arduo de reflexión, donde has detectado qué cosas malas te han llevado a comer de una manera poco saludable. Es ahora cuando debes comenzar por adquirir nuevas prácticas.

Comer saludablemente.

  • Come más despacio.
  • Comer cuando realmente tengas hambre.
  • Identificar qué alimentos puedes agregar a tus menús.
  • Planificar tus menús semanales.
  • Tomar en cuenta las meriendas.

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Reforzar para no decaer

Cuando te identifiques con tus nuevos hábitos, comer correctamente se vuelve algo espontáneo y placentero. Recuerda que las costumbres se refuerzan con la práctica diaria. Al principio te costará porque has dado un vuelco a las costumbres que quizás aprendiste en tu infancia.

Sé paciente. Cuando sientas que estás volviendo a una práctica poco saludable, detente, respira y rectifica. Vuelve a preguntarte qué te ha llevado a volver a incurrir en esto y qué debes hacer para volver a hacer las cosas bien. No hay duda alguna: se trata de un reto que cambiará tu vida para siempre.

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