Cómo se clasifican los medicamentos analgésicos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 18 septiembre, 2018
Los analgésicos son uno de los grupos farmacológicos de mayor uso. A continuación los clasificaremos en función de su mecanismo de acción y explicaremos su utilidad.

Analgesia, etimológicamente, significa negación o carencia de dolor. Este es el objetivo de los medicamentos analgésicos. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), éste se define como la experiencia sensorial y emocional desagradable. Esta experiencia viene asociada a una lesión hística real o potencial.

Existen dos tipos de dolor: el agudo y el crónico. Difieren en cuanto a la experiencia sensorial y también en cuanto a la experiencia emocional que implican. Así, requieren medicamentos analgésicos distintos.

El dolor agudo viene derivado de una lesión tisular, y desaparece con la curación de la misma. Ejemplo de dolor agudo es el dolor posoperatorio. Por otra parte, es difícil encontrar una lesión tisular concreta que justifique el dolor crónico. Además, se extienden mucho en el tiempo. Ejemplo de dolor crónico es la migraña o la artrosis.

Como hemos indicado antes, el componente emocional es distinto en el dolor agudo y el crónico. En el caso de un dolor agudo, es común experimentar irritabilidad, ansiedad y rabia. En el contexto de un dolor crónico, se experimentan sentimientos más tendentes a la depresión. En ocasiones pueden tratarse también estos síntomas emocionales. Es especialmente frecuente en dolor crónico.

Medicamentos analgésicos primarios

Su objetivo principal es aliviar el dolor y son útiles para dolores muy distintos. Se distinguen tres grandes grupos.

Analgésicos-antitérmicos puros

Medicamentos sin receta.

Los medicamentos analgésicos tienen también otras funciones. La gran mayoría son también antitérmicos (combaten la fiebre) y antiinflamatorios. El grupo que ahora nos ocupa es la excepción. Un ejemplo de analgésico-antitérmico puro es el paracetamol. No combate la inflamación pero sí la fiebre y el dolor.

Analgésicos-antiinflamatorios (AINE)

Los AINES le deben su función al bloqueo que realizan sobre la enzima ciclooxigenasa (COX). Impiden que la COX sintetice algunas sustancias relacionadas con el proceso inflamatorio, consiguiendo así frenar el mismo. Ejemplos de AINES son el ácido acetilsalicílico (aspirina) o el ibuprofeno.

Pero existen distintos tipos de COX, cada una con su función, y existen medicamentos analgésicos que bloquean cada tipo específicamente. Estos medicamentos se llaman inhibidores selectivos de COX (iCOX selectivos). Ejemplos son celecoxib y rofecoxib.

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Opioides

Los medicamentos analgésicos opioides activan los receptores opioides. De manera general, cuando un receptor opioide se activa, dificulta la transmisión nerviosa. Así, un receptor opioide activado disminuye la transmisión nerviosa del dolor. Existen diferenes tipos de opioides en función de su eficiencia y otras características. Así, encontramos:

  • Agonistas puros: los más eficaces. Ejemplos son morfina, codeína y metadona.
  • Agonistas parciales: de eficacia algo más reducida. Un ejemplo es la buprenorfina.
  • Agonistas-antagonistas: activan algunos receptores opioides y bloquean otros. Un ejemplo es la pentazocina.
  • Mixtos: tienen otras funciones aparte de las opioideas. Un ejemplo es el tramadol.

Es frecuente que los opioides produzcan efectos indeseados como náuseas, estreñimiento o sedación.

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Medicamentos analgésicos secundarios

El objetivo primero de los medicamentos analgésicos secundarios no es aliviar el dolor. De hecho, generalmente se inventaron para aliviar otras afecciones. Sin embargo, pueden aliviar algún tipo de dolor específico.

Antidepresivos

Como ya hemos explicado, es frecuente que se asocien síntomas depresivos al dolor, sobre todo crónico. Los antidepresivos pueden resultar beneficiosos a este respecto. Uno de los más utilizados es la amitriptilina.

Antiepilépticos

Los antiepilépticos reducen la transmisión nerviosa. Al utilizarlos, la transmisión nerviosa del dolor disminuye. Son de frecuente uso la carbamazepina y la lamotrigina.

Relajantes musculares

Los relajantes musculares pueden resultar beneficiosos sobre todo en dolores de origen muscular. Si el origen del dolor es una contractura o similar, al utilizarlos el músculo se relajará y el dolor disminuirá. Además, en estos casos ayudan a conseguir la resolución de la patología. Relajantes musculares de uso frecuente son el diazepam, la gabapentina y el topiramato.

Anestésicos locales

Los anestésicos locales bloquean la transmisión nerviosa en la zona en que se aplican. Así, al utilizar anestésicos locales en la zona originaria del dolor, el dolor desaparecerá o disminuirá.

También pueden aplicarse en estructuras por las que pasa el impulso doloroso en su camino hacia los centros nerviosos superiores. De este modo, el dolor no se hará consciente, al menos en parte. Anestésicos locales de uso frecuente son la lidocaína y la pilocarpina.

Corticoides

Tienen un efecto similar a los AINE en el sentido de que actúan inhibiendo, o disminuyendo, la inflamación. Al disminuir la inflamación, disminuirá el dolor originado por la misma. Un corticoide de uso habitual es la prednisona.

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