Cómo conseguir germinados en tu propio hogar

Cómo conseguir germinados en tu propio hogar

Elige la legumbre que más te guste y experimenta hasta conseguir tus propios germinados. Son bajos en calorías y tienen más nutrientes que las propias semillas

Los brotes son un alimento rico en nutrientes y con infinidad de propiedades y debido a ello son muchos los que intentan descubrir de qué forma producir germinados en su casa.

Al ser un alimento bajo en calorías, pero con un número de nutrientes superior a las semillas de las que provienen, resultan muy interesantes para el consumo. Actualmente se pueden encontrar germinados en tiendas especializadas en alimentos ecológicos y dietéticos, pero también es posible prepararlos en casa. ¿Te interesa saber cómo?

Qué hace falta para comenzar

Normalmente se utilizan las semillas que son de menor tamaño, aunque es posible utilizar casi cualquiera. Todas las semillas procedentes de plantas leguminosas o de cereales pueden servir. Incluso podemos utilizar semillas de otras plantas como calabaza, rábano, alfalfa, guisante, berro, cebada, sésamo…

Es fundamental usar semillas no muy procesadas, es decir, orgánicas y que estén debidamente conservadas y limpias. También es importante elegir el agua adecuada, evitar la del grifo y utilizar mejor la procedente de manantial. Pero si usas el agua corriente, deberías dejarla reposar durante un tiempo en algún recipiente para permitir que se vaya el cloro.

Procedimiento

  El primer paso, muy importante, es realizar un lavado exhaustivo de los granos o semillas.

–   Introducir las semillas en un plato (mejor si es hondo, claro).

–   Añadir agua suficiente para que las semillas estén húmedas, pero sin excederse.

–   Ponerlo todo en una zona sombría donde no reciba luz directa y esperar.

–   Revisar diariamente y comprobar que el agua disminuye; las semillas la absorben y bastante cantidad se pierde por evaporación. Si vemos que no les queda agua, hay que añadir más.

–   Los brotes blancos surgen después de unos cuantos días, de uno a tres. Debes cambiar el agua hasta que todos los brotes hayan salido y el proceso haya terminado con éxito.

–   Lavar bien los brotes en un colador, previo a su consumo.

 Detalles importantes a considerar

Cuando tienen mucha agua o nos hemos despistado durante un tiempo, el moho puede apoderarse de las semillas. En tal caso, lo mejor es botarlas a la basura y comenzar de nuevo. Igual procedimiento debes realizar si consideras que tienen un olor desagradable, pues podría ser signo de putrefacción.

No hay que poner muchas semillas, sino únicamente rellenar el plato mediante una capa; si hay varias capas unas encima de otras, el procedimiento no funcionará.

El volumen de semillas aumenta considerablemente durante el proceso y por eso si hemos puesto muchas y de tamaño pequeño estarán unas encima de otras. Sin embargo si su tamaño es mayor y nos pasamos, van a ocupar demasiado. Es fundamental que todas las semillas broten a la vez.

Los germinados que conseguimos se mantienen perfectamente en la nevera durante unos cuantos días.

Cómo consumirlos

Hay muchas formas de comerlos, en bocadillos, crudos en ensaladas o hervidos. Pero recuerda que al cocinarlos ya no conservan todas sus virtudes.

Según qué tipo de semilla utilicemos, el tamaño de los brotes será diferente y es importante saberlo para comerlos en el momento adecuado. Un ejemplo: las lentejas brotan hasta los 4 o 5 centímetros, sin embargo los brotes de arroz o trigo son de apenas unos milímetros.

El proceso de germinado es muy sencillo y por eso te recomendamos que realices tus propias pruebas, que experimentes cambiando detalles y veas por ti mismo los resultados.

¡Atrévete y comienza a producir tus propios brotes de energía viva!

 Fotografía cortesía de Bixti