Cómo contrarrestar la obsesión por la delgadez

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 24 diciembre, 2018
Lorena González · 3 abril, 2018
Tener amor propio y no dejarnos guiar por las imágenes comerciales nos permitirá ser muchos más felices y aprender a buscar otros valores más allá de lo meramente físico.

La vulnerabilidad de las personas está estrictamente relacionada con su entorno.

Los cánones de belleza establecidos desde la infancia y el concepto cultural y lo femenino instaurado en su ámbito familiar pueden, en muchos casos, jugar una mala pasada.

Las personas se ven directamente afectadas por una carga genética que moldeará la forma en la que su organismo responde ante diversos estímulos. Estos están ligados con la alimentación, costumbres culturales, hábitos recreativos y de ejercicio físico.

Así, su evolución se ve influenciada por el ambiente en el cual creció y se desarrollará en los próximos años.

Existen indicadores de belleza que quizás adoptes como criterio personal que pudiesen rayar en conductas patológicas.

Sin ánimo de asustarte, la forma en que te defines está directamente relacionada con el concepto de amor propio que exhibes hacia tu grupo familiar o círculo cercano de amigos.

1. Busca tu peso ideal con un nutricionista

Preocupantes motivos por los que estás perdiendo peso sin desearlo

La respuesta podría abarcar un sinfín de razones, en su mayoría subjetivas y en el peor de los casos recriminatorias.

Por eso la más adecuada sería un peso saludable que compense tu estatura. Las medidas de las personas no son una ciencia exacta ni perfecta.

El peso, en todo caso, dependerá del tipo de cuerpo: recuerda que el término que estamos persiguiendo es belleza saludable, no delgadez a toda costa.

  • Si quieres buscar la ayuda de un experto en nutrición, el común denominador de un buen profesional es atender los requerimientos de los interesados de forma particular, no es comparativo ni radical.
  • Estudia tu índice de masa corporal y perfecciona tus mismas rutinas alimentarias con el fiel propósito de que te sientas a gusto y disfrutes de la experiencia.

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2. Quiérete

Las medidas corporales, al igual que las tallas, pueden enjaularte y atemorizarte. Qué fácil es sucumbir ante falsos estereotipos de degaldez y qué complicado resulta a veces echarnos un cumplido.

Resulta casi imposible no ir por la calle, estar en el trabajo, reunión familiar, fiesta, un simple café con unas amigas, ver la televisión y comenzar a compararte con las demás chicas del lugar (casi siempre en detrimento de tu propia persona).

3. No te impongas falsas metas

bajar-peso

Quizás tu reacción evoque alguna conducta arraigada en tus recuerdos adolescentes. Deshazte de falsas metas o de querer idolatrar a personas con una imagen únicamente comercial.

Estas actitudes siempre terminan socavando tu voluntad. Es importante que trates de formar tu círculo afectivo de personas que tengan el mejor concepto de sí mismos.

Es buscar afinidad con personas que elevan su espíritu y sus opiniones.

Desdibuja por completo todas aquella experiencias que hicieron dudar de ti y rediseñar tus experiencias. Ten momentos placidos y enriquecedores que fomenten un ambiente más amigable.

Libérate de cumplir con la sociedad y su nefasto concepto de delgadez es canalizar tus redes sociales. Prueba a seguir cuentas de verdaderos motivadores del talento humano, inteligencia emocional y la belleza plural.

Recuerda que los verdaderos influencers son aquellos que logran convertirte en una nueva persona con liderazgo y excelente autoestima.

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4. ¿Una obsesión heredada?

Ejercicio constante

Según un estudio publicado por la revista International Journal of Eating Disorders, la obsesión por la delgadez podría ser algo heredado.

Dicho estudio arroja datos como que la genética determina que algunas personas sean más propensas que otras a la presión social por estar delgadas.

  • Esta tendencia se comprobó mediante un estudio a 343 gemelas de entre 12 y 22 años.
  • Se estudió cómo y cuánto estas personas se querían parecer a distintos personajes de las películas, revistas y televisión.

Al comparar los resultados entre parejas de gemelas con información genética idéntica y personas que solo tenían el 50% de su información genética compartida, se vio que las gemelas idénticas tenían niveles más altos de idealización de la delgadez.

Así se comprobó que, en contra de lo que se pudiera pensar, el factor genético era determinante.