¿Cómo controlar la ira?

4 diciembre, 2012
Este artículo fue redactado y avalado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
Es fundamental que reconozcamos cuáles pueden ser los disparadores de nuestra ira para poder prevenirlos o reconocerlos y dar una respuesta adecuada. También es importante dialogar sobre ello.

La ira es una emoción compleja que puede aparecer en ciertas circunstancias y que, para que no nos gobierne y perjudique indefinidamente, debemos aprender a entenderla y gestionarla correctamente con ayuda de un profesional.

He allí la clave: gestionar la ira, no reprimirla ni pretender que no existe.

Es natural que nos enfademos en algunas situaciones. Ahora, siempre podemos elegir cómo reaccionar de la mejor manera posible, a fin de evitar caer en un problema mayor, hacernos daño o hacer daño a otros.c

La necesidad de controlar la ira

Como tratar un ataque de ira

Muchas personas admiten que no saben cómo controlar esta emoción, pero no buscan ayuda ni información para aprender a hacerlo. Por ello, en ocasiones influye en sus relaciones personales, familiares, trabajo… Haciendo que todo esto sea menos llevadero.

Cuando la ira florece, pueden ser que la persona:

  • Reaccione de manera impulsiva y agresiva.
  • O reprima lo que siente, acumule rencor y termine haciéndose daño a sí misma (y pudiendo «explotar» de una forma peor, más adelante).

Sara Clemente, psicóloga y licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual comenta que: «si bien es cierto que una cierta cantidad de ira es necesaria para nuestra supervivencia, no se puede atacar a cada persona que nos molesta o irrita, porque las normas sociales, valores morales y el sentido común se imponen».

La ira tiene unos síntomas fisiológicos

Cuando una persona se enfada, su ritmo cardíaco se acelera, empieza a sudar más y la temperatura se incrementa. Si se dan sucesos iracundos de forma habitual, puede afectar a la salud en diferentes sentidos:

  • Problemas digestivos.
  • Debilitamiento del sistema inmunitario.
  • Mayor proclividad a sufrir enfermedades de corazón.
  • Deterioro de la salud mental (depresión, compulsividad), etc.).
La ira nos puede poner tristes

Algunos consejos para controlar la ira

Tranquilidad y calma

Cuando se dé una situación que pueda provocar enfado, es conveniente pararse a recapacitar unos segundos antes de reaccionar. Para que así la respuesta sea la más adecuada.

  • “Respirar hondo y contar hasta diez”. Y poco a poco iremos consiguiendo nuevos estados de tranquilidad y calma que nos aportarán un gran bienestar.

Retirarse a tiempo

Cuando en la situación sea notable que la reacción va a ser mala, o que se va a reaccionar de forma iracunda frente a otros, es mejor retirarse y no quedarse. Es bueno intentar saber qué es lo que hace que nuestra ira surja, para saber retirarse en el momento indicado.

  • Si nos retiramos a tiempo, tendremos la posibilidad de observar con más atención la causa de nuestra reacción. Autoobservarnos nos ayudará a controlarnos.

Resolver problemas

Conocer y saber qué cosas o temas hacen que nuestra ira venga y sea más fuerte, es algo útil para poder resolver problemas que nos preocupen. De este modo no serán fuente de resurgimiento de la ira en futuras ocasiones.

  • No podemos resolver lo que no conocemos. Por tanto, necesitaremos un poco de aprendizaje sobre nosotros mismos, en lugar de centrarnos solo en lo externo.

No ser destructivo, sino constructivo

Cuando estemos enfadados por algo, es conveniente que les expliquemos a los demás por qué estamos así. De esta forma será más fácil que nos entiendan, nos escuchen y nos ayuden.

  • Debemos empezar poco a poco a convertir lo destructivo en constructivo. El mérito no es de quién no tiene ira, sino de quién la tiene y aprende a controlarla.

Ahora ya sabemos algunas técnicas para controlar este rasgo de nuestra personalidad. La buena noticia es que podemos lograrlo, ya que uno no siempre «es como es», sino que también puede cambiar y evolucionar.

Y recuerda: si tienes problemas de ira, lo mejor que puedes hacer es acudir a un psicólogo o psiquiatra. Estos consejos podrían no funcionar para el control de tu ira.

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