¿Cómo controlar la ira?

Es fundamental que reconozcamos cuáles pueden ser los disparadores de nuestra ira para poder prevenirlos o reconocerlos y dar una respuesta adecuada. También es importante dialogar sobre ello

Según la RAE, la ira es una pasión del alma que causa indignación y enojo.

Es una emoción como muchas otras, felicidad, tristeza, decepción…, que forma parte de nosotros. En algún momento de nuestras vidas todos hemos experimentado la ira, especialmente en situaciones coléricas. Hay personas que sufren episodios más frecuentes, por eso es necesario no solo entender la ira, sino aprender a manejarla.

Muchas personas admiten que no saben cómo controlar este sentimiento, pero no buscan ayuda ni información para aprender a hacerlo, por lo que en ocasiones influye en sus relaciones personales, familiares, trabajo… Haciendo que todo esto sea menos llevadero.

Podemos enfadarnos por diferentes causas. Cuando esto sucede y la ira florece, pueden suceder dos cosas. Una, que la persona reaccione inmediatamente. Por otra parte, puede que la persona reprima lo que siente. Esto último puede tener dos consecuencias: la primera, buena, que consiga aplacar sus sentimientos y mantener así su ira bajo control; y la segunda, que durante varias ocasiones reprima la ira, pero se vaya acumulando, y en un momento más difícil o inesperado, explote.

La ira tiene unos síntomas fisiológicos: cuando una persona se enfada, su ritmo cardíaco se acelera, empieza a sudar más y la temperatura se incrementa. Esto, si se dan sucesos iracundos de forma habitual, puede afectar a la salud: debilitamiento del sistema inmunológico, problemas digestivos, mayor proclividad a sufrir enfermedades de corazón y deterioro de la salud mental (problemas como depresión o compulsividad).

Algunos consejos para controlar la ira:

  • Tranquilidad y calma. Cuando se dé una situación que pueda provocar enfado, es conveniente pararse a recapacitar unos segundos antes de reaccionar, para que la respuesta sea la más adecuada. “Respirar hondo y contar hasta diez”.
  • Retirarse a tiempo. Cuando en la situación sea notable que la reacción va a ser mala, o que se va a reaccionar de forma iracunda frente a otros, es mejor retirarse y no quedarse. Es bueno intentar saber qué es lo que hace que nuestra ira surja, para saber retirarse en el momento indicado.
  • Resolver problemas. Conocer y saber qué cosas o temas hacen que nuestra ira venga y sea más fuerte, es algo útil para poder resolver problemas que nos preocupen, de manera que no sean fuente de resurgimiento de la ira en futuras ocasiones.
  • No ser destructivo, sino constructivo. Cuando estemos enfadados por algo, es conveniente que les expliquemos a los demás por qué estamos así, ya que de esta forma será más fácil que nos entiendan, nos escuchen y nos ayuden.