Cómo controlar las peleas entre los niños

Las peleas entre los niños son algo habitual, por lo que debemos enseñarles a canalizar su frustración y a utilizar el diálogo en lugar de optar por la agresión física.

A menudo observamos conductas en los niños llenas de agresividad, ya que esta es una emoción que forma parte del repertorio de todos los seres humanos. Las peleas entre los niños comienzan desde los 2 años y llegan hasta la adolescencia.

Las peleas entre los niños ocurren porque tienden a confrontar a sus pares o con los mayores que ellos por distintas situaciones emocionales o por simple instinto de supervivencia. También ocurre que peleen con niños menores por imponer su dominio o voluntad.

El rol de los padres es fundamental. La formación de los hijos, sean niños o adolescentes, en relación a temas como el respeto al otro, los límites y, sobre todo, el autocontrol de las emociones debe empezar en casa.

Claves para controlar las peleas entre los niños

En los niños más pequeños suelen presentarse a partir de los berrinches o rabietas. Las peleas pasan por mordiscos, jalones de cabello, empujones, insultos o puñetazos.

En cuanto tienen más edad, pueden no solo agredir físicamente, también puede aparecer el bullying o acoso escolar. En el caso de los adolescentes, la violencia puede llegar a mayores. La adolescencia es una etapa donde es natural la transgresión de los límites.

En este mundo de la paternidad muchas veces vamos a ciegas. Aprendemos a diario y con cada hijo. Sin embargo, nos atrevemos a darte 6 consejos claves para que puedas enseñarlos a encarar de otra forma las peleas entre los niños.

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1. Cámbiale la cara a la violencia

Niños se portan mal en presencia de su madre.

El principal recurso que debes darle a tus hijos antes que la violencia es el poder de la palabra. Los niños deben saber que su primera opción ante una situación de conflicto que pueda tornarse violenta es hablar con el otro.

Los niños deben intentar tomar una acción racional antes que recurrir a la violencia como forma de resolver los problemas. Por supuesto, es ilógico que arremetas con violencia contra tus hijos si intentas castigar las peleas entre los niños. La agresividad no tiene que estar entre tus opciones de castigos.

2. Enseña con el ejemplo

Es normal que todos tengamos estallidos de molestia que nos obliguen a confrontar a otros. Cómo controlamos y gestionamos esa emoción es lo importante. Los hijos son el reflejo del hogar, por lo que dependerá de la educación emocional que le hayas impartido a tus hijos.

Si eres un padre iracundo, que agrede e insulta a otros, golpeas y revientas cosas contra la pared, entonces no podrás pedirle a tus hijos que actúen de forma diferente. Tu ejemplo será más contundente que los consejos o recomendaciones que puedas pronunciar.

3. Promueve la sensatez y la calma

Como decimos, el control de las emociones comienza en el hogar. Tienes que enseñarles a actuar con sensatez y calma a la hora de presentarse una situación que pueda generar un conflicto o que le genere incomodidad.

Recuérdale que, si bien nuestra naturaleza es animal, no podemos actuar de forma instintiva e irracional con los otros. Es indispensable identificar la emoción y saber ponerle límites a la misma en esos momentos especialmente tensos.

4. No son el centro del mundo

Los niños deben aprender que no siempre tienen la razón ni son el centro de todo lo que pasa. A los padres les corresponde hacerles entender que son parte de un colectivo de seres humanos con distintos gustos y preferencias, donde todos merecen respeto.

La finalidad es que entienda que no siempre lo que dice o hace será la prioridad de otros y que eso no debería generarle problemas. El respeto que le inspiran los demás lo hará detenerse antes que confrontar agresivamente.

5. Hay que evaluar las consecuencias

Ante cualquier acción violenta, es importante que hagas ver a tu hijo las consecuencias de sus actos: rechazo, daño al otro, malos tratos, lastimar al más débil…

Los niños deben prever las consecuencias que se pueden generar a la hora de entablar una pelea. No importa si tu hijo es pequeño: hazle ver el daño que puede causar. De forma progresiva, aprenderá cuál es la forma más adecuada de asumir una situación de conflicto.

6. Comunicarse es la clave

peleas entre los niños

Parece trillado hablar de comunicación entre padres e hijos, pero esa realmente es la clave para que su hijo pueda tomar conciencia de muchos conceptos para su formación vital y la solución de sus conflictos diarios.

Conversa con tu hijo, escúchalo y hazle preguntas claves sobre su día a día. Eso te permitirá conocerlo y darle las orientaciones adecuadas para enfrentarse a todo de forma ecuánime y firme.

Tu rol como padre es el de orientador

madre calma a su hijo

Es importante que reconozcas tu lugar en todo este juego. Eres el que debe imponer orden, establecer parámetros de respeto y límites. Si debes castigar a tus hijos hazlo con firmeza, sin olvidar que condenas la conducta, no a tu hijo.

Evita cambiar de parecer o flexibilizar tu posición si el niño mantiene una actitud de conflicto permanente. Si eres flexible ante la violencia, el niño crecerá con importantes contradicciones que pueden convertir a estas actuaciones agresivas en la forma habitual de respuesta.

Los niños y los jóvenes tienen sus dinámicas propias. Las peleas entre los niños son parte de la vida, incluso entre los hermanos. Nuestra labor como padres es mostrarles el camino para abordar los problemas de acuerdo con la edad del niño.

Confía en tu instinto y continúa formando a tus hijos en la gestión de las emociones. Así podrán crecer como niños empáticos, racionales y felices.