Cómo controlar los problemas más frecuentes de la piel

Yamila Papa · 18 diciembre, 2014

Por diferentes razones pueden aparecer algunas condiciones o enfermedades en la dermis. La buena noticia es que la prevención y los tratamientos prematuros pueden mejorarlos notablemente. Conoce cómo controlar los problemas más frecuentes de la piel en este artículo y presta atención a las señales que aparecen en el rostro o cualquier otra parte del cuerpo.

¿Por qué surgen los problemas de la piel?

Por deficiencias o desequilibrios alimentarios

Muchas enfermedades o condiciones en la piel tienen su motivo en una mala alimentación, sobre todo cuando no se ingieren vitaminas A, C y E, así como tampoco minerales como el selenio o el calcio, proteínas y betacaroteno (presente en las zanahorias y los tomates, por ejemplo). La cantidad de conservantes, colorantes y químicos que se le añaden a los alimentos son los responsables, entre otras cosas, de acné, resequedad, eccemas, etc.

Contaminación ambiental

La polución de la atmósfera causa muchos problemas en la piel, no sólo en lo estético como puede ser verla opaca y seca, sino también porque el smog, el humo y los agentes peligrosos se adhieren a nuestros poros y no permiten que la piel “respire”. Por ello es más frecuente padecer problemas dermatológicos en las grandes ciudades o en zonas industriales.

Piel-grasa

Uso de productos químicos

Puede ser en el trabajo o en el hogar. Utilizar artículos de limpieza muy concentrados, por ejemplo, suponen no sólo irritación de la piel (y de las mucosas al inhalar) sino también la aparición de enfermedades cutáneas.

El estrés

¿Hay algo que no dañen los altos niveles de estrés? Cada vez se descubren nuevos problemas relacionados a la “enfermedad del momento”. Es responsable, por ejemplo, de alterar la composición de los vasos sanguíneos, los cuáles tienen el trabajo de transportar la sangre en la periferia del cuerpo. Esto se traduce en una dermis sin vida, opaca. Además, enfermedades como la psoriasis y los eccemas pueden surgir cuando hay desequilibrios emocionales o picos de estrés.

La radiación solar

Los rayos UV son dañinos para la salud si se los toma en demasía, ya que su déficit también es malo para la salud (ayuda a producir vitamina D). Llevar la piel bronceada, sea por el sol o por las camas solares es muy malo para la piel, así como también estar al aire libre sin un factor de protección, gafas o gorro. La sobreexposición solar causa envejecimiento de la piel, aparición de manchas, quemaduras y otras anomalías, inclusive hasta melanoma (cáncer de piel).

Piel seca

Hábitos poco saludables

Beber mucho alcohol, fumar o consumir medicamentos pueden causar una piel enferma. Estos elementos llevan toxicidad a todo el cuerpo. Y como la piel es una de las encargadas (junto al intestino y a los riñones) de depurar las toxinas, todas estas sustancias nocivas pasan por esta “barrera dérmica”, pero no siempre se eliminan correctamente.

¿Cuáles son los problemas de la piel más frecuentes?

Lunares

Son de color marrón o negro que aparecen en cualquier parte de la piel, por causas naturales o genéticas. Es necesario prestar atención a los cambios de forma, color o medida, porque podría ser un síntoma de cáncer de piel. Igualmente, la mayoría de los lunares son inofensivos. Usa factor de protección más elevado y trata de no salir a la calle entre las 11 y las 16 horas sin protegerte de los rayos del sol.

Acné

No sólo aparece durante la adolescencia por causa de los cambios hormonales o en ciertos días del período menstrual femenino, sino cuando la ingesta de comida es muy grasosa, no se hace suficiente ejercicio ni se limpia el rostro (donde más aparece) de manera correcta. Puede estar causado por poros tapados, inflamaciones, bacterias o exceso de grasas. Un cambio en la alimentación, más deporte y una rutina de limpieza mejora bastante el cuadro.

Acne

Rosácea

La piel se inflama y se enrojece. Afecta a las personas de tez blanca cuando tienen 30 años de edad, aproximadamente. Si bien no se conoce la causa exacta, se estima que es una respuesta a las condiciones ambientales. Por ello, se aconseja no estar en ambientes muy secos o fríos, es decir, con aire acondicionado o al intemperie en invierno, a no ser que se cubra la cara con una bufanda.

Piel seca

La causa es la falta de humedad en la piel y puede deberse a muchas cuestiones, como por ejemplo el déficit de ciertas vitaminas, el paso del tiempo, no colocar cremas, el uso de jabones o productos de estética con una gran cantidad de químicos, hacer natación o ir a una piscina con mucho cloro, el frío o el viento o una sobreexposición al sol. Se puede mejorar bastante el cuadro aplicando cremas humectantes por las noches y por las mañanas, usar jabones más naturales o neutros y cuidarse de no estar al sol en las horas “prohibidas”.

Piel grasa

Todo lo contrario a lo anterior, la piel está brillosa de manera exagerada, puede deberse a lo que se come (cuando hay muchos fritos en el menú), factores hereditarios o falta de higiene y exfoliación de la piel. Es preciso seguir una rutina de limpieza con un exfoliante suave como puede ser la avena o el azúcar integral. Si tanta grasitud ha causado acné, también puede ser útil conseguir un tratamiento para eliminar los granitos o puntos negros. Además, es importante hacer más ejercicio, comer vegetales y frutas crudas y beber mucha agua.

Eccemas

Se trata de una erupción en la piel que aparece por alergias de estación, por algunas comidas, artículos con aromas muy fuertes, exposición al sol, factores hereditarios o reacciones al césped, los materiales sintéticos, etc. Suelen aparecer en el rostro, el cuello, detrás de las rodillas y antebrazos. Es preciso aplicar una loción humectante luego de bañarse para mantener la humedad de la zona, evitar colocarse perfumes o usar jabones con olor muy fuerte. Y no olvidarse del factor de protección para el sol.