Cómo cultivar una enredadera sin dañar tu jardín

Descubre aquí todos los trucos para cultivar una enredadera en tu jardín.

En primer lugar, hay que señalar que existen 250 tipos de enredadera. Son plantas perfectas para decorar y muy fáciles de cultivar.

Pertenecen a la familia de las Convolvulaceae, y es una especie muy común por todo el mundo: Europa, Asia y África.

En Europa, quizás sea Italia el país donde es más común su cultivo. Se suelen cultivar en jardines, pues es el lugar propicio para el drenaje.

Aprende aquí cómo cultivar una enredadera sin dañar tu jardín.

¿Cómo se cultiva y se mantiene la enredadera?

Enredaderas en jardín

Existen semillas para poder cultivarlas de manera “artificial”. Aunque lo más normal es que nazcan de manera natural. Sin embargo, no hay que preocuparse pues es fácil de trasplantarlas.

Cuando la planta es joven, es necesario regarla casi de manera constante. Por el contrario, cuando crezca, se riegan de manera más intermitente. El suelo debe ser una tierra rica en nutrientes y que aporte buen drenaje.

Por otro lado, hay que mantener su suelo seco. Por ello, no suele haber problemas en su mantenimiento durante las sequías. Es más, prefieren climas cálidos a húmedos. En efecto, las películas que nos ponen enredaderas en castillos más oscuros nos están mintiendo.

Así, no nos debemos preocupar porque les de el sol. Eso sí, hay mantenerlas a buen recaudo del viento y los climas húmedos y fríos.

Por lo tanto, no debemos preocuparnos porque les de el sol. No obstante, que prefieran los climas cálidos no implica que no necesiten agua. Cuando hay sequía o mucho calor, hay que regarlas con cierta frecuencia.

Finalmente, la fertilización corre a cargo de productos naturales. Estos son, por ejemplo, humus de lombriz o flores. También hay que echarles estiércol una vez al año. No más, porque aunque el estiércol en abundancia produzca más verde, produce menos flores.

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Otros cuidados para la enredadera

Enredadera en balcón

Las plantas, al ser seres vivos, pueden ser víctimas de enfermedades. En el caso de las enredaderas suele ser a causa de los hongos y el moho. La aparición de estos parásitos se debe, principalmente, a un alto porcentaje de humedad en la tierra. Por lo cual, se reproducen mayormente en la parte inferior de la enredadera: tierra, raíces o principio de los tallos.

Estos hongos se deben tratar de manera rápida y efectiva. En caso contrario, la planta se podría pudrir en cuestión de meses. La idea sería usar productos naturales y nunca artificiales. Estos parásitos surgen cuando hay agua estancada o la tierra no consigue drenar lo suficiente.

Continuando con los fertilizantes anteriormente citados, no es bueno usarlos con mucha frecuencia. Y es que su uso irregular favorecerá a que la enredadera no se extienda a zonas no deseadas. Por otro lado, los trasplantes solo se deberán hacer cuando su tamaño supere el de la maceta o la zona habitada. Una enredadera mal cuidada o más grande de donde esté apoyada dará mala impresión a la vista.

Finalmente, añadir que la flor de la enredadera sale casi siempre entre primavera y verano. Por ello, los trasplantes se deberían hacer en otoño.

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Fertilizantes naturales

No hay que ir a una granja para conseguir fertilizantes naturales. Es decir, no solo existe el estiércol como fertilizante natural. Si miramos en la cocina, veremos una gran cantidad de útiles para esta labor. Un ejemplo de alimentos sería el café en polvo, la cáscara de plátano o las cáscaras de huevo.

  • Por ejemplo, el café aporta acidez que es beneficiosa para algunas flores como la rosa. Pero si por algo destaca el café es por el nitrógeno. Para usar el café, solo hay que echarlo en la tierra, verter una gran cantidad de agua y dejar reposar 2-3 días.
  • Los plátanos, por otro lado, son ricos en potasio. El potasio es beneficioso para que las flores crezcan aún más en tamaño. Para su uso, solo hay que enterrarlos en la tierra y que la naturaleza haga su trabajo.
  • Para usar las cáscaras de huevo, hay que triturarlas bien. Una vez hechas polvo, hay que ponerlas en la tierra. Estas cáscaras aportarán calcio, que ayuda a prevenir la podredumbre.
  • Otros fertilizantes los podemos encontrar en el propio jardín: césped recién cortado, maleza o comida de animal también son útiles para la nutrición de las plantas. Finalmente, otros fertilizantes más extraños, pero igual de efectivos, son las algas y la orina humana.
  •  Cronquist, A. 1981. An integrated system of classification of flowering plants. Columbia University Press, New York, xviii, 1262 
  • González, A.M. y Arbo, M.M. «Plantas trepadoras». Morfología de Plantas Vasculares. Argentina: Universidad Nacional del Nordeste. Consultado el 16 de septiembre de 2012
  • Gianoli, E. 2004. Evolution of a climbing habit promotes diversification in flowering plants. Proc. Roy. Soc. London, Ser. B, Biol. Sci. 271:2011-2015.