Cómo cultivar una enredadera sin dañar tu jardín

Javier Garcia · 5 agosto, 2018
Descubre aquí todos los trucos para cultivar una enredadera en tu jardín.

Hay que señalar, en primer lugar, que existen unos 250 tipos de enredadera. Son plantas perfectas para decorar y muy fáciles de cultivar. Perteneciente a la familia de las Convolvulaceae, es una especie muy común por todo el mundo: Europa, Asia y África.

En Europa, quizás sea Italia el país donde es más común su cultivo. Estas se suelen cultivar en los jardines, pues es el lugar propicio para el drenaje. Aprende aquí cómo cultivar una enredadera sin dañar tu jardín.

¿Cómo se cultiva y se mantiene la enredadera?

Existen semillas para poder cultivarlas de manera “artificial”. Aunque lo más normal es que nazcan de manera natural. Pero no hay que preocuparse, es fácil de trasplantarlas. Cuando la planta es joven, es necesario regarla casi de manera constante. Cuando crezca, en cambio, de manera más intermitente. El suelo debe ser una tierra rica en nutrientes y que aporte buen drenaje.

Pero, por otro lado, hay que mantener su suelo seco. Por ello, no hay problemas en su manutención durante las sequías. Es más, prefieren climas cálidos a húmedos. Sí, las películas que nos ponen las enredaderas en los castillos más oscuros nos están mintiendo.

Así, no nos debemos preocupar porque les de el sol. Eso sí, hay mantenerlas a buen recaudo del viento y los climas húmedos y fríos.

Pero que prefieran los climas cálidos no implica que estas plantas no necesiten agua. Cuando hay sequía o mucho calor, hay que regar estas plantas con cierta frecuencia.

Finalmente, la fertilización corre a cargo de productos naturales. Estos son, por ejemplo, humus de lombriz o flores. También hay que echarles estiércol una vez al año. Nunca más, porque aunque el estiércol en abundancia produzca más verde, produce menos flores.

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Otros cuidados para la enredadera

Las plantas, al ser seres vivos, pueden ser víctimas de enfermedades. En el caso de las enredaderas, sobre todo a causa de los hongos y el moho. La aparición de estos parásitos se debe, principalmente, a un alto porcentaje de humedad en la tierra. Por lo cual, se reproducen mayormente en la parte inferior de la enredadera: tierra, raíces o principio de los tallos.

Estos hongos se deben tratar de manera rápida y efectiva. En caso contrario, la planta se podría pudrir en cuestión de meses. La idea sería usar productos naturales y nunca artificiales. Estos parásitos surgen cuando hay agua estancada o la tierra no consigue drenar lo suficiente.

Continuando con los fertilizantes anteriormente citados, se dijo que no era bueno usarlos con mucha frecuencia. Y es que su uso irregular favorecerá a que la enredadera no se extienda a zonas no deseadas. Por otro lado, los trasplantes solo se deberán hacer cuando su tamaño supere el de la maceta o la zona habitada. Una enredadera mal cuidada o más grande de donde esté apoyada dará mala impresión a la vista.

Finalmente, añadir que la flor de la enredadera sale casi siempre entre primavera y verano. Por ello, los trasplantes se deberían hacer en otoño.

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Fertilizantes naturales

No hay que ir a una granja para conseguir fertilizantes naturales. Es decir, no solo está el estiércol como fertilizante natural. Si miramos en la cocina, veremos una gran cantidad de útiles para esta labor. Un ejemplo de alimentos sería el café en polvo, la cáscara de plátano o las cáscaras de huevo.

Por ejemplo, el café aporta acidez que es beneficiosa para algunas flores como la rosa. Pero si por algo destaca el café es por el nitrógeno. Para usar el café, solo hay que echarlo en la tierra, verter una gran cantidad de agua y dejar reposar 2-3 días.

Los plátanos, por otro lado, son ricos en potasio. El potasio es beneficioso para que las flores crezcan aún más en tamaño. Para su uso, solo hay que enterrarlos en la tierra y que la naturaleza hago su trabajo. Para usar las cáscaras de huevo, hay que triturarlas bien. Una vez hechas polvo, hay que ponerlas en la tierra. Estas cáscaras aportarán calcio, que ayuda a prevenir la podredumbre.

Otros fertilizantes los podemos encontrar en el propio jardín: césped recién cortado, maleza o comida de animal también son útiles para la nutrición de las plantas. Finalmente, otros fertilizantes más extraños, pero igual de efectivos, son las algas y la orina humana.