¿Cómo deshacerse de los ataques de pánico?

Lorena González · 20 octubre, 2017
Para poder gestionar mejor un ataque de pánico, es fundamental buscar ayuda profesional. El psicólogo no solo guiará los procesos sino brindará las herramientas más útiles, paso a paso.

Un ataque de pánico es una crisis que aparece de forma brusca y que se acompaña de diversas manifestaciones físicas. El malestar psicológico es tal, que la persona que lo experimenta tiene pensamientos catastróficos. Cree que va a morir, volverse loca o bien perder el contacto con la realidad.

A pesar de que no hay un peligro real, la persona se siente muy amenazada y, por ende, no puede evitar tener comportamientos de evitación, como huir de un lugar, por ejemplo.

Si alguna vez has experimentado un ataque de pánico, sabes lo desagradable que pueden llegar a ser y lo difícil que es gestionar correctamente las emociones entonces. Para ayudarte, te dejamos una serie de consejos para que, si esto te vuelve a ocurrir, sepas cómo actuar de la mejor manera posible.

No obstante, ante todo, lo más recomendable es buscar ayuda profesional. De esta manera, podrás recibir la atención adecuada y aprender a gestionar el problema, de manera progresiva y amable. Por lo general, la ayuda que se brinda sigue el enfoque cognitivo-conductual.

Acerca de los ataques de pánico

  • Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar, sin previo aviso, aunque, la persona sí puede pensar que esto le puede ocurrir.
  • Los ataques de pánico son temporales y suelen tener una duración de entre 5 y 10 minutos.
  • Hay que tener en cuenta que su cuerpo y su mente se han preparado durante este tiempo para un peligro real y esto ha hecho que gasten mucha energía.
  • Los ataques de pánico están acompañados de síntomas físicos muy intensos como son las taquicardias, la dificultad para respirar, la hiperventilación pulmonar, temblores o mareos.
  • Tras el ataque, la persona experimenta una sensación de gran agotamiento físico y emocional. En ocasiones, van al médico creyendo que hay algo que pone en peligro su vida.
  • No es lo mismo un ataque de pánico que una crisis de ansiedad, el primero es mucho más intenso (si bien la duración es más corta) mientras que la segunda, por lo general, es menos intensa.

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tu doctor

Un ataque de pánico está originado por una acumulación prolongada de ansiedad y estrés, y se desencadena por un estímulo que el cerebro considera como muy peligroso (un lugar, un conjunto de personas, un animal, una situación específica, etcétera).

Acerca del origen de estos ataques, hay algunas teorías:

  • Una de ellas asegura que se podrían dar por un exceso del neurotransmisor norepinefrina. Se trata de una sustancia que produce una regulación a la baja de los receptores adrenérgicos postsinápticos.
  • La segunda teoría, que no es excluyente de la primera, asegura que en origen de este tipo de ataques se da porque el neurotransmisor GABA (ácido gamma-aminobutírico) se frena, causando el desencadenamiento de los ataques. Cuando esto ocurre, la ansiedad aumenta.

Medidas de prevención

Cuando una persona anticipa que va a sufrir un ataque de pánico puede tomar algunas medidas, tales como:

  • Ejercitarse a diario, como mínimo, unos 30 o 40 minutos (esto ayuda a bajar los niveles de ansiedad y es muy útil en muchos procesos terapéuticos).
  • En general, mantén un estilo de vida saludable, aunque no lo creas, cada pequeña acción suma mucho a tu bienestar. 
  • Idea, organiza y establece objetivos a corto plazo para mantenerte motivado, en equilibrio.
  • Acude a terapia y exprésate con el profesional; este te ayudará a gestionar mejor tus pensamientos y emociones.

¿Cómo actuar ante un ataque de pánico?

La crisis de curación

Pedirle a una persona que se ”relaje” mientras tiene un ataque de pánico no es lo más adecuado, ya que, en lugar de ayudarle, en realidad, la haremos sentir peor. Hay que entender que, en el momento, aunque no exista una amenaza real, la persona no puede evitar pensar que sí y que va a morir, por ello, lo mejor es optar por lo siguiente:

  • Realizar ejercicios de respiración profunda.
  • Buscar alguna distracción: leer, escuchar música, cantar, bailar, hablar por teléfono con alguien, etcétera.
  • Al comenzar a experimentar los síntomas del ataque de pánico, puedes irte a un lugar más tranquilo, donde puedas estar aislado, sin que te molesten.
  • En caso de que no lo hayas podido evitar y ya lo estés experimentando, trata de pensar que la amenaza no es un peligro real (aunque tu mente así lo crea) y que el malestar es pasajero. Al mismo tiempo, inhala y exhala despacio y profundamente.
  • En caso de hiperventilación, puedes utilizar una bolsa de papel para respirar dentro de ella y drenar. Recuerda que en estos momentos te puedes sentir muy ”acelerado” y la idea es intentar que tu mente vaya más despacio, para que puedas calmarte.

Cuando una persona tiene un ataque de pánico, se siente muy avergonzada e, incluso, débil, por experimentar malestar físico. Por ello, no se le debe ”castigar” ni pedirle que ”se controle de inmediato”, ya que eso solo ”desarma” aún más a la persona y empeora la situación.

  • Zorzetto, R. (2003). Ataque al pánico. Revista Pesquisa. [En línea] Disponible en: http://revistapesquisa.fapesp.br/es/2003/02/01/ataque-al-panico/
  • Frangella, L, Gramajo, M. Trastorno de pánico. Manual psicoeducativo para el consultante. Fundación FORO. [En línea] Disponible en: https://www.fundacionforo.com/pdfs/panico.pdf
  • Torres, Perea, Caro, Polo. (2010). Crisis de pánico, un reto diagnóstico. [En línea] Disponible en: http://www.scielo.org.co/pdf/anco/v27n1/v27n1a08.pdf