Cómo detectar problemas de tiroides a tiempo

Yamila Papa 20 enero, 2014
Si la enfermedad se detecta a tiempo, las pacientes deberán consumir mediación diaria, pero podrán seguir con sus actividades cotidianas y llevar una vida normal.

El diagnóstico precoz es vital en cualquier enfermedad. En el caso de la tiroides y las alteraciones de esta glándula, son muy simples de identificar los síntomas, por lo menos durante las primeras fases.

Sin embargo, estos síntomas pueden estar asociados a otras dolencias o trastornos del cuerpo, por ello es preciso estar atentos a lo que ocurre en nuestro organismo. Sin llegar a volvernos paranoicos, pero si dándole la importancia que representa. Conoce más sobre ello en el siguiente artículo.

Qué saber sobre la tiroides

Antes de ofrecer los síntomas, es bueno aprender un poco sobre esta enfermedad llamada “tiroides”. Básicamente produce alteraciones en el cuerpo, que al principio son pequeñas pero que se mantienen en el tiempo. Cualquier disfunción tiroidea supone una modificación en nuestro organismo, los órganos sufren y esto puede derivar en consecuencias para la salud en general.

Los problemas de tiroides son más frecuentes en las mujeres y los síntomas se manifiestan en irregularidad en el ciclo menstrual o infertilidad. También es determinante el factor hereditario. Si alguien en la familia ha padecido este problema, hay muchas posibilidades de que nosotros también lo suframos.

Es bueno saber que la tiroides regula el metabolismo y se relaciona con todas las funciones del cuerpo, tanto sean físicas como intelectuales. La función principal de esta glándula es producir dos hormonas (cuyos nombres son T3 y T4), que son el “combustible” para que todas las células puedan funcionar correctamente.

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Existen dos tipos de alteraciones de la glándula tiroidea. Se las conoce como hipotiroidismo e hipertiroidismo. La primera es la más común y hace que los órganos trabajen más lentamente, se caracteriza por aumento de peso. La segunda tiene más síntomas evidentes y puede producir el descenso rápido de kilos sin hacer dietas o ejercicio. Un problema relacionado a ambas es el bocio, que ocurre cuando la glándula crece demasiado su tamaño y se aumenta el tamaño del cuello.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad de tiroides?

Ya que se trata de un fallo en una glándula y la producción desequilibrada de hormonas, puede haber muchos síntomas diferentes. Algunos de ellos son:

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El bocio es el aumento de tamaño de la glándula tiroides. Se traduce externamente por una tumoración en la parte antero-inferior del cuello justo debajo de la laringe.
  • menor calidad ovulatoria
  • apatía
  • aislamiento social
  • aparición de nódulos benignos

¿Cómo se puede detectar esta enfermedad a tiempo?

Es necesario en primer lugar tener en cuenta los síntomas detallados anteriormente, si es que son recurrentes o más de uno a la vez. Es a la vez muy importante saber los antecedentes familiares (si padres, tíos o abuelos tuvieron problemas de tiroides). Luego, se realiza la consulta con el médico especialista, el cuál evalúa al paciente palpando el cuello (aquí es donde muchos detectan que tienen hiper o hipo tiroidismo). A su vez, un análisis de sangre para determinar los valores de TSH y de hormona tiroidea.

Una vez que todo ello esté completo, la persona puede recibir un diagnóstico certero y si es necesario, consumir medicamentos o hacer alguna práctica médica (que puede ser cirugía para extirpar el bocio o ingesta de yogo para “quemar” la glándula con problemas).

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En la mayoría de los casos, el paciente debe consumir una medicación de por vida, para que pueda recuperar su estilo de vida y sobre todo, disminuir y controlar los síntomas. Es importante también que aprenda a convivir con esta enfermedad que si es tratada a tiempo, no impedirá continuar con sus actividades normalmente.

Los especialistas afirman que con una simple pastilla a diario es suficiente para regular el trabajo de la glándula tiroidea, para que produzca las hormonas en cantidades necesarias. Al ser una patología de fácil detección y un tratamiento sencillo, lo importante es saber reconocerla a tiempo para evitar cirugías u otras prácticas más invasivas. Lo ideal es “llegar antes” de que la enfermedad se disemine y comprometa la calidad de vida del paciente.

Imágenes cortesía de Teresa Winslow, cbgrfx123, Rochelle Hartman, Jerry Kirkhart, Andy Melton

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