Cómo detectar a tiempo anomalías en la tiroides

Daniela Castro 15 enero, 2015
Con un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno, la enfermedad de tiroides no tiene por qué disminuir la calidad de vida.

La tiroides es una glándula que controla ciertas funciones importantes de nuestro cuerpo como lo es el metabolismo. Cuando la glándula tiroidea se ve afectada, muchos órganos de nuestro cuerpo también sufren las consecuencias, derivando en diferentes problemas de salud. Según las estadísticas mundiales, las anomalías en la tiroides afectan en mayor porcentaje a las mujeres, especialmente después de los 40 años, durante o después de un embarazo.

La función principal de la glándula tiroidea es producir tres hormonas: tiroxina (T4), triyodotironina (T3) y calcitonina. Las T4 y T3 son las que están relacionadas con el metabolismo de nuestro cuerpo y estimulan casi todas las células corporales,  que a su vez interfiere en las funciones vitales. Teniendo en cuenta que es una glándula tan importante, es necesario prestarle mucha atención e identificar si podemos estar sufriendo algún tipo de anomalía que posteriormente pueda convertirse en un problema mayor.

Aunque hay algunos síntomas que nos permiten alarmarnos sobre algún tipo de anomalía en la glándula tiroidea, por lo general no hay un síntoma claro que nos permita detectar desde sus primeras etapas. Por esta razón, los exámenes de laboratorio clínico desempeñan un papel muy importante, ya que mediante pruebas directas pueden identificar si hay o no algún tipo de anomalía.

¿Cómo se diagnostica un problema de tiroides?

Enfermedades tiroideas

  • En primer lugar se revisa la historia clínica del paciente y su historia familiar.
  • Luego se hace un examen físico que incluye la palpación del cuello, para buscar alguna pista importante.
  • La prueba analítica es la manera más efectiva, pues a través de ella se pueden estudiar  los valores de hormona tiroidea y TSH.

Detectando a tiempo algún tipo de anomalía tiroidea, la persona puede recibir un tratamiento oportuno, recuperar su calidad de vida, disminuir los síntomas, controlarlos y aprender a vivir con una enfermedad que bien tratada no disminuirá la calidad de vida.

¿Qué síntomas nos alertan de una anomalía tiroidea?

hipotiroidismo

Como ya habíamos mencionado, las alteraciones de la glándula tiroides no son fáciles de detectar, especialmente en sus etapas iniciales. A menudo, las anomalías tiroideas se pronuncian con síntomas comunes, que pueden hacer que los profesionales en salud lo confundan con otro trastorno más leve aunque no menos importante como lo es el estrés, la fatiga, la depresión o la demencia.

Por esta razón, es importante estar bien informados y saber que si tenemos síntomas frecuentes debemos consultar al médico y exigirle un examen concreto que nos permita tener un diagnóstico más claro y, sobre todo, a tiempo. Es cierto que algunos de estos síntomas se pueden presentar debido a otros trastornos, pero si no son temporales y continúan afectando nuestra calidad de vida, entonces debemos preocuparnos.

Cualquier tipo de anomalía tiroidea provoca alteraciones en nuestro metabolismo, provocando a su vez otros trastornos en nuestros órganos y derivando en serios problemas de salud.

Como es muy común en las mujeres, se puede pronunciar afectando su ciclo menstrual e incluso afectando su fertilidad. Conocer bien todo los síntomas de las anomalías de la tiroides nos permitirá evitar sus consecuencias.

Un hipotiroidismo no controlado puede producir problemas de sobrepeso, colesterol elevado y riesgo de tener problemas cardiovasculares. Además, también puede producir nerviosismo, depresión, falta de ánimo o apatía.

Otros síntomas que nos permiten alarmarnos a tiempo es la hinchazón de la cara y los ojos, expresión facial pálida, cambios en la voz, aumento de la transpiración, calambres, pérdida de cabello y cambios en la piel.

Estos síntomas claramente desmejoran la calidad de vida de la persona y le impiden llevar un estilo de vida normal. Muchas veces el paciente no tiene muy claro qué es lo que le sucede, dificultándole al profesional de la salud la detección a tiempo de un problema en la tiroides. Por esta razón es muy importante estar bien informados al respecto para identificar si se padecen las señales mencionadas como para sospechar de un problema de tiroides.

Como el riesgo se incrementa especialmente a partir de los 40 años, se recomienda hacerse controles periódicos cada cinco años. Asimismo, las mujeres embarazadas deben tener un control especial, que incluya revisión de la tiroides, para prevenir complicaciones durante o después del embarazo, tanto para ellas como para el bebé.

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