¿Cómo detectar y sobrellevar el mal de Parkinson?

Aunque en la actualidad no existe cura, sí se pueden paliar los síntomas de la enfermedad de Parkinson. Las posibilidades de padecerla aumentan a partir de los 60 años

El mal de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso central, perteneciente al grupo de las llamadas enfermedades del movimiento.

Hasta el momento no se ha determinado cuál pueda ser su causa exacta, pero una de las hipótesis que más se manejan entre los científicos es una posible susceptibilidad genética y exposición a uno o más factores ambientales.

Los pacientes que sufren este problema degenerativo en un principio no lo notan, ya que las primeras etapas suelen ser asintomáticas o pueden venir acompañadas de señales que se pasan por alto.

Por tratarse de algo crónico y progresivo implica un cambio total en la vida de quienes reciben el diagnóstico pues sus síntomas van empeorando con el tiempo e impiden que se realicen con normalidad las actividades cotidianas.

Por esta razón es muy importante conocer bien la enfermedad, saber cuáles son sus señales de alerta y qué se puede hacer para sobrellevarlo sin que afecte mucho la calidad de vida.

Señales de alerta de la enfermedad de Parkinson

Los síntomas tempranos de este trastorno son tenues y, por lo general, van incrementando a medida que pasa el tiempo.

La dificultad de movimiento es quizá la alerta más evidente de la enfermedad, pero también hay otras alteraciones que es muy importante considerar.

Visita este artículo: Cómo prevenir el mal de Parkinson

Temblores

Temblores

Cuando se presentan temblores en las extremidades, mentón o labios hay una característica especial que permite identificar si se debe a un posible al de Parkinson:

El temblor se produce con un movimiento rítmico hacia adelante y hacia atrás a una velocidad de 4-6 latidos por segundo.  Suele ser más evidente cuando la mano está en reposo o cuando la persona está bajo situaciones de estrés.

Rigidez

La mayoría de personas afectadas por este trastorno presentan rigidez o resistencia al movimiento. Esto ocurre cuando, en respuesta a las señales cerebrales, el delicado equilibrio de los músculos opuestos se altera causando tensión y contracción.

Falta de expresión

Falta-de-expresión

Un signo común de esta afección es lo que se conoce como “aspecto de máscara”, caracterizado por la falta de expresión en el rostro.

Si de un momento a otro la persona empieza a lucir deprimido, enojado o serio, sin estarlo en realidad, podría ser un indicio de esta enfermedad.

Inestabilidad postural

El deterioro del equilibrio provocado por este problema de salud se va haciendo cada vez mayor y se refleja cuando el paciente empieza a tener constantes caídas.

Por lo general este síntoma viene acompañado por un cambio total en la postura, que hace que el cuerpo luzca inclinado, con la cabeza inclinada y los hombros caídos.

Dificultad de movimiento

Dificultad-de-movimiento

La pérdida o dificultad del movimiento espontáneo y automático es una señal evidente y muy frustrante para el paciente.

Por lo general, inicia cuando el cuerpo deja de mover los brazos al caminar, empieza a arrastrar los pies y tiene rigidez en las articulaciones.

Lee también: Cómo evitar el mareo por movimiento (cinetosis)

¿Cómo sobrellevar la enfermedad de Parkinson?

La mayoría de diagnósticos de mal de Parkinson se realizan teniendo en cuenta las manifestaciones clínicas y el progreso que va teniendo la enfermedad.

Lamentablemente, en la actualidad no hay nada que pueda curar la enfermedad y los pacientes no tienen más opción que recurrir a tratamientos y terapias con el fin de controlar los síntomas y mantener la afección al margen.

De momento, las formas de controlarlo incluyen la cirugía (en menos del 5% de los casos), la fisioterapia y la medicación; sin embargo, también es posible sobrellevarlo con algunos buenos hábitos que contribuyen a estar en el mejor estado posible.

Entre lo recomendado se incluye:

  • Llevar una alimentación saludable basada en frutas, verduras, cereales integrales y baja en grasas y azúcares.
  • Dedicarle 30 minutos del día a los ejercicios de bajo impacto.
  • Tratar de tener una mentalidad positiva para evitar la depresión y mantener con el mejor humor posible.
  • Dormir por lo menos 7 horas al día sin interrupciones.
  • Tratar de buscar alguna actividad para mantenerse distraído.
  • Unirse a un grupo de apoyo o de la tercera edad.
  • Informarse más sobre la enfermedad, sus medicamentos y consejos para mejorar el nuevo estilo de vida.
  • Tomarse el tiempo que sea necesario para hacer actividades cotidianas como vestirse, comer o bañarse. La frustración o el estrés pueden aparecer por no lograr hacerlo tan fácil como antes, pero dejarse invadir por esas emociones negativas no ayudará para nada.
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