Cómo ducharnos para lograr una máxima higiene

El ritual del baño acompaña a toda persona. No obstante, no todas las personas saben sacarle el máximo potencial.

Muchas personas se duchan mas no terminan de lograr una máxima higiene. Estamos en una sociedad que nos empuja permanentemente a que todo sea rápido, cuando no inmediato. Los tiempos de espera se han minimizado y la sociedad se ha hecho intransigente. De esta manera, los hábitos se han visto atropellados e, incluso, descuidados.

Ante la duda es necesario revisar si realmente llevamos a cabo nuestros hábitos de la forma correcta. Así podremos evitar que una mala higiene suponga un riesgo para nuestra salud. Entonces cabe preguntarnos: ¿cómo ducharnos para lograr una máxima higiene?

La convivencia, ducharnos para lograr una máxima higiene

La convivencia, ducharnos para lograr una máxima higiene

Toda persona conoce que una de las pautas de convivencia radica en la higiene personal.

En función de la cultura a la cual se pertenezca, y del acceso a los diferentes servicios públicos, la costumbre del baño se realiza de diferentes maneras. Entre ellas puede incluirse el baño de inmersión o la ducha.

Por ejemplo, hay quien prefiere tomar su baño en la mañana, para comenzar el día fresco y con energía, y hay quien elige hacerlo a última hora, antes del descanso, para relajarse. Algunos incluyen sales y aceites corporales y convierten el momento del baño en un ritual mientras que otros son más prácticos.

Sin duda, la higiene del cuerpo mediante la ducha es la forma de baño más extendida. Por su rapidez, por su versatilidad, y porque se necesita menor cantidad de agua para hacerlo. Incluso existen duchas portátiles que calientan el agua con el calor del sol, para ducharse en campamentos o lugares sin servicios.

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Un ritmo acelerado de vida

A menudo los tiempos destinados para las tareas que son consideradas menos trascendentes, comparadas con otras ocupaciones diarias, como la recreación o el trabajo, son cortos. Por ello, cuestiones tan importantes como el baño o el desayuno se hacen de forma mecánica, sin apenas darle la relevancia adecuada.

¿Cuántas duchas?

Cuántas duchas

En primer lugar, se debe tener en cuenta la frecuencia de las duchas. Hay dermatólogos que aconsejan no ducharse con demasiada frecuencia. El argumento es que este hábito atenta contra la salud de la piel, sobre todo por los productos de aseo personal, que contienen una gran cantidad de químicos que eliminan la grasa natural que segregan los poros para proteger la epidermis.

Pero muchas veces, debido al clima o a las actividades que se realice, al menos una ducha diaria es imprescindible. Incluso, a veces, puede ser necesaria más de una ducha en el día. Si esto no puede evitarse, entonces hay que poner el foco en los otros aspectos del aseo personal.

Todo esto desemboca en el segundo factor a tener en cuenta: se debe prestar atención a la temperatura del agua. Esta no debe ser muy caliente, para no resecar la piel. Lo ideal es ducharse o bañarse con agua tibia.

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Los productos utilizados al ducharnos para una máxima higiene

Muchos de los productos del mercado pueden resultar agresivos, ya que alteran el pH de la piel. Por ello es importante ser muy cuidadosos en la selección de dichos productos, elegir aquellos que garanticen que el cuidado de la piel.

En cuanto al pH, lo mejor es optar por aquellos con un pH de 5.5. Según los expertos este es el nivel alcalino más adecuado para el cuidado del cuerpo. Por otro lado, debe recordarse que no es aconsejable el uso de guantes o esponjas de fibras ásperas, ya que se puede dañar la superficie dérmica.

Proceso de limpieza y uso del jabón

Proceso de limpieza y uso del jabón

Es suficiente con enjabonar suavemente la piel, sin necesidad de realizar una fricción brusca. Debe recordarse que el objetivo de la ducha diaria es la higiene y no la exfoliación de células muertas. Esto último puede realizarse con una frecuencia mucho menor, previa consulta con un dermatólogo.

Como tercer punto a considerar, para lograr una máxima higiene, debe observarse la duración del baño. Cinco minutos son suficientes para cumplir con la tarea adecuadamente. Más de cinco minutos puede resultar perjudicial para la piel, ya que se corre el riesgo de dañar el manto lipídico que la recubre. Esta capa exterior es la responsable, no solo de la protección ante bacterias o virus, sino también del equilibrio entre la sequedad y la grasa cutánea.

La hidratación

Por último, debe prestarse atención al secado e hidratación posterior. Es importante que no quede humedad sobre la piel. En especial en todas las zonas de la piel que presentan pliegues: axilas, ingles, ombligo y dedos de los pies, ya que de otra manera se facilita la proliferación de hongos en esas zonas.

El secado debe realizarse de forma suave, sin frotar bruscamente, por los mismos motivos antes mencionados. Después de la ducha y como complemento a la misma, es conveniente hidratarse con alguna loción acorde al tipo de pie.

Estas acciones, en suma, permitirán la conservación de la elasticidad de la piel y su salud, en líneas generales. En caso de tener piel seca, pueden utilizarse también aceites, ya que estos penetran más profundo, y la nutren más adecuadamente. Por ello, es necesario evaluar bien cómo ducharnos para lograr una máxima higiene.

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