Cómo elaborar un bálsamo de árnica para calmar los dolores musculares

Carolina Betancourth · 25 octubre, 2015
Gracias a las propiedades antiinflamatorias y analgésicas de la árnica conseguiremos un ungüento casero perfecto para aliviar dolores musculares a base de ingredientes completamente naturales

Al sentir dolor o inflamación muscular casi todas las personas recurren a algún tipo de medicamento farmacológico para disminuir estos síntomas e impedir que se conviertan en un obstáculo para realizar todas las actividades cotidianas.

Sin embargo, desde hace mucho, los expertos en salud vienen aconsejando evitar el consumo excesivo de analgésicos y antiinflamatorios de venta libre, ya que sus compuestos químicos tienen efectos secundarios en el cuerpo que podrían ser perjudiciales.

Atendiendo a tal recomendación pero sabiendo que las dolencias pueden aparecer en cualquier momento, muchos han optado por buscar alternativas naturales que les permita sentir alivio pero sin correr otros riesgos.

Entre el amplio catálogo de hierbas y remedios de origen natural para esta molestia de salud, nos encontramos con las increíbles propiedades de la árnica, planta con compuestos analgésicos y antiinflamatorios que se han aprovechado de forma tópica para el alivio de heridas o tensión muscular, entre otros.

¿Cuáles son los beneficios de la árnica para aliviar los dolores musculares?

Cuáles son los beneficios del árnica para aliviar los dolores musculares

Las principales bondades de la árnica en el tratamiento de los dolores musculares se basan en su acción antiinflamatoria, descongestionante y analgésica que calma el dolor y disminuye la inflamación.

En la medicina natural se ha utilizado para controlar los síntomas de afecciones como:

  • Artritis y artrosis.
  • Úlceras de estómago.
  • Irritación de la garganta.
  • Quemaduras.
  • Inflamación y tensión muscular.

Aunque en pequeñas porciones se puede ingerir para aliviar a nivel interno, lo más conveniente es utilizarla de forma externa debido a algunos componentes que pueden causar intoxicación.

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árnica para aliviar los dolores musculares

En cuanto a sus beneficios para tratar dolencias a nivel externo, un ungüento o bálsamo de árnica puede:

  • Calmar golpes o contusiones al disminuir el dolor y prevenir la aparición de hematomas.
  • Tratar desgarros y dolores musculares al evitar la inflamación y el dolor.
  • Controlar algunos de los síntomas de la artritis reumatoide por evitar la inflamación y generar sensación de alivio.
  • Disminuir y desinfectar las ampollas gracias a sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.

Receta para preparar un bálsamo de árnica

Receta para preparar un bálsamo de árnica

Este bálsamo de árnica está diseñado para tratar el dolor y la inflamación mediante su aplicación directa sobre la piel.

Aplicado con un masaje, ayuda a estimular la circulación sanguínea y disminuye la inflamación para aliviar de forma rápida diferentes tipos de dolencias musculares.

Entre sus compuestos también se encuentra la pimienta de cayena, cuyo activo, la capsaicina, potencia el efecto antiinflamatorio y analgésico para resultados más óptimos.

Ingredientes

  • 2 tazas de aceite de coco (400 g)
  • 170 gramos de flores secas de árnica molidas
  • 6 cucharadas de cayena seca en polvo (60 g)
  • ½ taza de gránulos de cera de abeja
  • ½ cucharadita de aceite esencial de romero (opcional)

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Preparación

  • Tritura las flores de árnica en un mortero o desmenúzalas con las manos.
  • Introduce las flores molidas en una cocción lenta o al baño María, y agrégale la pimienta de cayena.
  • A continuación, agrega las dos tazas de aceite de coco y revuelve bien para que la pimienta y la árnica queden bien sumergidas.
  • Tapa la mezcla y deja que se cocinen a fuego lento de 8 a 12 horas. Durante este tiempo lo tendrás que remover de forma ocasional para asegurarte de que las flores sigan cubiertas por el aceite y de mantener bajo control la temperatura.
  • Después del tiempo asignado, retira la olla del fuego y déjala enfriar durante una hora más o menos, sin dejar que se solidifique y hasta que adquiera una temperatura soportable para la piel.
  • Ahora, sobre el frasco de vidrio para envasar, coloca un trozo de camiseta vieja o funda de almohada y, con cuidado, vierte la infusión de árnica y aceite de coco dentro del mismo.
  • Si no está muy caliente puedes escurrir el paño para agilizar este proceso.
  • Cuando ya se haya separado las hierbas del aceite, llévalo de nuevo a una olla limpia y déjalo un rato más a fuego mínimo.
  • Incorpora la cera de abeja y remueve el tiempo que sea necesario para que quede bien integrada con los demás ingredientes. La cera de abejas es perfecta para darle una textura más suave a este bálsamo.
  • Cuando la cera ya esté integrada con el aceite, retira la olla del fuego y deja enfriar la preparación de 30 a 60 minutos.
  • Para terminar, agrégale los aceites esenciales a tu gusto y consérvala en el recipiente que prefieras.

Algunas personas podrían ser alérgicas a los componentes de este bálsamo, por lo que se aconseja hacer primero una pequeña prueba en alguna de las áreas de la piel.

Te sorprenderá el alivio que proporciona para paliar los dolores que aquejan a nivel muscular. ¡Pruébalo!