Cómo eliminar el exceso de líquidos en menos de un mes

Cuando tengamos un rato libre podemos tumbarnos y poner las piernas en alto, formando una L contra la pared, para favorecer la circulación y evitar la acumulación de líquidos en los pies.

Hay personas que tienen tendencia a la retención de líquidos y otras que la padecen puntualmente. Puede darse por diversos factores como sobrepeso, embarazo, calor, menopausia…

Proponemos algunos remedios naturales que, si los seguimos diariamente, nos ayudarán a eliminar el exceso de líquidos en menos de un mes.

Remedios naturales para el exceso de líquidos

1. Jugos de pomelo y de sandía

Hay dos frutas excelentes para ayudarnos a eliminar el exceso de líquidos:

  • El pomelo: es una fruta muy efectiva para evitar la retención de líquidos. Además es muy útil para aquellas personas que quieren depurar el organismo, cuidar el hígado y bajar de peso, ya que el pomelo ayuda a disolver la grasa. Sin embargo hay que tener cuidado con su consumo.
  • La sandía: por su gran contenido en agua, es un diurético magnífico. Más de un 90% de su peso es agua, y además sólo aporta 20 calorías por cada 100 gramos. Además, es rica en vitamina C, vitaminas del grupo B, potasio y licopeno, un pigmento que ayuda a prevenir el cáncer.

Tomaremos diariamente de uno a tres jugos naturales de una de las dos frutas, sin mezclarlos. Si queremos endulzarlos lo haremos con un poco de estevia.

Podemos optar por una fruta u otra, o bien alternarlas. Damos estas dos opciones porque la sandía se consume principalmente en épocas de calor y el pomelo en cambio lo encontramos más fácilmente en invierno.

Si no podemos conseguir ninguna de las dos podemos optar por el aceite esencial de pomelo (especificando, al comprarlo, que sea de uso oral). Tomaremos una gotita cada mañana, mezclada con un poco de miel o aceite.

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2. Caldos de cebolla

La cebolla la podemos encontrar fácilmente todo el año. Su principal característica en este caso es que favorece la eliminación de líquidos en exceso dentro del cuerpo.

Herviremos dos o tres cebollas en un litro y medio de agua durante media hora. Iremos tomando el caldo también entre comidas o bien media hora antes de comer. Lo podemos salar con un poquito de sal marina.

3. Baños de pies

Si la acumulación de líquidos la tenemos especialmente en los pies y las piernas realizaremos también diariamente baños de pies con cola de caballo y romero.

Herviremos de 5 a 10 minutos un litro de agua con 2 cucharadas de cola de caballo y 2 cucharadas de romero, apagaremos el fuego, dejaremos reposar 10 minutos.

Colaremos y agregaremos media cucharada de sal. Cuando el líquido esté ya tibio entonces ya podremos realizar los baños de 15 a 30 minutos.

4. Duchas frías de piernas

Cuando estemos en la ducha pondremos el agua bien fría y haremos el siguiente recorrido con el chorro:

  • Subir por el lado exterior de la pierna derecha
  • Bajar por el lado interior de la pierna derecha
  • Subir por el lado exterior de la pierna izquierda
  • Cuando lleguemos a la altura de la rodilla pasamos un momento a la rodilla derecha y volvemos a la rodilla izquierda para seguir hasta abajo
  • Si podemos hacemos el mismo recorrido por la parte trasera de las piernas, sin necesidad de hacer el cambio de las rodillas.

A la hora de secarnos las piernas usaremos una toalla áspera y friccionaremos un poco la piel, de abajo a arriba.

5. Masajes de piernas

exceso de líquidos en las piernas

Nos prepararemos un ungüento para las piernas que podemos aplicarnos siempre al salir de la ducha.

Mezclaremos un gel base: crema hidratante habitual, un gel de aloe o un aceite vegetal (de almendra, sésamo, oliva, etc.). Añadiremos unas gotitas de alguno o varios de los siguientes aceites esenciales:

  • Romero
  • Hammamelis
  • Castaño de Indias
  • Ciprés

Realizaremos un suave masaje con este preparado, de abajo hacia arriba, haciendo círculos con los puños cerrados.

6. Dormir con las piernas en alto

Para evitar la mala circulación en las piernas y el exceso de líquidos en los pies, un remedio muy sencillo consiste en colocar una almohada debajo de las pantorrillas al acostarnos.

También podemos ponernos, media hora antes de acostarnos, con las piernas levantadas. Por ejemplo apoyándolas en la pared, con el cuerpo en forma de letra L.

Éste último ejercicio lo podemos hacer durante el día, cuando tengamos un rato libre, especialmente si tenemos que pasar gran parte del día sentados o de pie.

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