Cómo embotellar tus tomates y por qué hacerlo

Rayma Moreno · 7 enero, 2018
Los tomates en conserva se pueden preparar en casa. Esta técnica tiene el beneficio de ahorrar, ya que evita descartar alimentos y además se los puede mantener por mucho tiempo si sigues algunos procedimientos.

Los tomates son una de las frutas/vegetales más consumidos a nivel mundial. Ya sea en salsas de tomates, pastas o incluso la tan famosa ketchup, el tomate se ha vuelto un ingrediente fundamental en miles de preparaciones y recetas.

Desde hace muchos años se ha comercializado los tomates en conservas y enlatados, ya sea para facilitar la elaboración de salsas o solo por conservar su textura y su sabor tan característico.

¿Qué sucede con las conservas comerciales?

Conserva-vegetales

Las pastas de tomate o los tomates enlatados o en conserva son una opción ideal cuando se necesita de este y no tienes algún supermercado cerca. Se tienen guardados en la alacena y duran por muchísimo tiempo.

Sin embargo, muchos de estos productos contienen conservantes que ayudan a mantenerlos y que no son del todo saludables, es por esto que siempre será mejor opción elaborar tu propia conserva de tomates hecha en casa.

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Cómo embotellar tomates

conserva-tomates

Aunque no lo creas, hacer tus propias conservas de tomates en casa es muy sencillo y este es el procedimiento:

1. En una olla lo suficientemente grande, hierve los tomates que desees por unos cuantos minutos. Lo que queremos lograr con esto es ablandar la piel para que el proceso de pelado sea mucho más sencillo.

Truco: Un truco muy sencillo para hacer del pelado de tomates algo mucho más fácil es realizar un corte en forma de “X” en el extremo inferior del tomate antes de ponerlo a hervir, esto permitirá que la piel se ablande mejor y uniformemente.

2. Luego de que hiervan unos dos minutos aproximadamente (los tomates maduros requieren de menos tiempo) retíralos del agua y pásalos a un bol con agua muy fría para romper su cocción y quítales la piel. Una excelente y rápida opción es agregarle hielos al agua.

Mientras más fría esté más efectivo será el proceso y esto ayudará a que el alimento no solo mantenga su color y su brillo sino a que conserve muchísimo más su sabor.

3. No es necesario que les quites la semilla ni su interior. Corta en cuartos el tomate ya pelado e introdúcelos en un frasco que sea de vidrio y que tenga su respectiva tapa. Llena el frasco hasta el borde. Puedes presionar un poco los tomates para que se compriman y quepan más

4. Cuando ya estén todos los tomates dentro, llena de agua hasta el cuello del recipiente y agrega una cucharadita de sal y una de azúcar. Esto aparte de darle sabor ayudará a su conservación.

5. Limpia el borde del frasco y cierra muy bien. Lo más recomendable es usar frascos especiales para estas preparaciones que vienen con una anilla alrededor del borde para evitar el paso de agua.

6. Una vez cerrados, introduce los frascos en una olla con agua hirviendo. Esta olla debe ser lo suficientemente grande para que quepa el recipiente completo y que el agua lo cubra.

7. Una vez que estén completamente sumergidos se deja hervir durante 45 minutos.

8. Retíralos del agua y déjalos reposar durante toda la noche o al menos 24 horas.

9. Cuando ya hayan pasado las 24 horas, guárdalo a temperatura ambiente en un lugar fresco donde no le pegue la luz del sol directamente y tienes una conserva de tomates para todo 1 año.

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¿Por qué es tan bueno embotellar los tomates?

Tomates-embotellados

Embotellar los alimentos o hacer conservas con ellos es algo que desde siempre ha sido la mejor opción para mantener la frescura del producto.

Ya sea tomates, pimentones, aceitunas y un montón de preparaciones se envasan con esta técnica por facilidad, comodidad y las ventajas que proporciona esto al alimento:

  • El vidrio es higiénico.
  • No interfiere en nada con el sabor del alimento que contenga.
  • No permite la entrada de oxigeno ni de gas, haciendo prácticamente imposible que el alimento de adentro se oxide o dañe.
  • Gracias al punto anterior, ayuda a conservar los productos por un periodo mucho más largo de tiempo.
  • Es resistente tanto al calor como al frio, por lo tanto puede contener muchísimas preparaciones.
  • Es cómodo de guardar y de usar.
  • No hay desarrollo de microorganismos o agentes que puedan dañar el alimento.
  • Mantiene su olor y frescura.