Cómo es vivir con anorexia nerviosa

Daniela Castro 16 junio, 2018
Las personas que desconocen cómo es vivir con anorexia nerviosa no tienen la capacidad para entender lo que significa luchar contra este trastorno. Es importante saber cuál es su impacto y qué consecuencias puede causar.

Es muy difícil entender cómo es vivir con anorexia nerviosa cuando se desconocen las secuelas físicas y emocionales que ocasiona. Sin embargo, tomando como referencia las experiencias de muchos pacientes, se obtiene una sola conclusión: es un infierno.

La enfermedad atraviesa una serie de fases que pueden ser determinantes para el tratamiento. Sin embargo, dado que la mayoría no lo acepta y trata de ocultarlo, muchos casos solo se detectan cuando llegan a un estadio donde las consecuencias son graves.

Lo más preocupante es que la mente se vuelve un enemigo potencial del enfermo, pues le impide ver más allá del problema que está viviendo. Entonces, se desarrollan conductas autodestructivas que, por desgracia, a veces tienen desenlaces fatales.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa es, junto a la bulimia, uno de los trastornos de la conducta alimentaria más comunes y peligrosos. Ocurre cuando la persona se obsesiona con adelgazar, llegando a un punto en el que no puede parar, aun cuando su peso se reduce de manera peligrosa.

Afecta en gran medida a las mujeres, sobre todo entre los 17 y 22 años. Sin embargo, lo puede desarrollar cualquier persona, inclusive durante la infancia. La enfermedad se caracteriza por causar una imagen distorsionada del cuerpo y conductas obsesivas.

En su afán por controlar el peso, la persona hace estrictas restricciones alimentarias o utiliza métodos de purga como vomitar o ingerir laxantes. Aunque en este sentido se parece a la bulimia, no son lo mismo. En la bulimia el paciente no puede dejar de comer y usa la purga para sentirse menos culpable.

Vivir con anorexia nerviosa: algo más que no comer

A pesar que los pacientes con anorexia adquieren conductas que rompen cualquier concepto de nutrición sana, la enfermedad no se trata de la comida. Más bien, es una forma de hacer frente a problemas emocionales, casi siempre ligados a la autoestima.

El origen de la enfermedad combina factores sociales, biológicos y mentales; sin embargo, ni la persona enferma ni sus familiares consiguen entenderlo cuando se está desarrollando. ¿Por qué es tan difícil vivir con anorexia nerviosa? La anorexia no comienza al tratar de perder peso, sino al darse cuenta de que, en algún punto, ya no se puede hacer nada más que adelgazar. La obsesión por estar delgado es tan grande que cualquier sacrificio parece válido.

Pero más allá de querer lograr un cuerpo “perfecto”, hay una serie de emociones y traumas escondidos que son los que dificultan el tratamiento. Además, el paciente no ve el problema con los mismos ojos que alguien que lo rodea y, por ende, se niega a aceptarlo.

Las consecuencias de vivir con anorexia nerviosa

La falta de apoyo emocional es una de las cosas más difíciles de vivir si sufres anorexia nerviosa. Aunque la negación de la enfermedad da lugar a parte de las conductas que la caracterizan, su falta de comprensión es lo que permite que avance hasta fases peligrosas.

Si el anoréxico no tiene a alguien que le ayude a detectar el trastorno sin lanzar prejuicios, las consecuencias son peores. Cuando un familiar, amigo o conocido lo juzga por su condición, poco o nada hacen para ayudarle.

Así pues, frases como “a tu edad con estas tonterías”, “¿es que no tienes cabeza?” o “¿no sabes que si no comes te mueres?” son contraproducentes en estos casos. ¿Cuáles son las secuelas de vivir con anorexia nerviosa?

Alteraciones psiquiátricas

La habilidad de concentración disminuye y las tareas de mayor exigencia cognitiva son más agotadoras. El pensamiento se ralentiza (bradipsiquia) y, a menudo, hay un déficit de atención. Pero sin duda, lo más notorio es que se genera una distorsión de la imagen corporal y peso.

Cambios de humor

En la mayoría de los casos el estado de ánimo cambia desde mucho antes de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, parte de vivir con anorexia nerviosa es experimentar continua irritabilidad, inapetencia y sintomatología ansiosa y depresiva.

Problemas cutáneos

Las deficiencias nutricionales pasan factura y se notan en el estado de la piel, uñas y cabello. La actividad de las glándulas sebáceas disminuye y se produce una pérdida de grasa que hace lucir la piel seca. Además, aumenta la pérdida de vello y aparecen edemas.

Fallos cardíacos

El bajo peso sumado a la mala nutrición altera la contracción del miocardios y conduce a la hipotensión. En consecuencia, el riesgo de muerte súbita va incrementando.

Trastornos endocrinos

Los descontroles de la segregación de la hormona antidiurética afecta la actividad endocrina. A su vez, el periodo menstrual se ve alterado y a veces desaparece por completo (amenorrea); también se atrofia el tejido mamario.

Otras consecuencias

  • Alteración de la motilidad intestinal y estreñimiento
  • Trastornos de sueño
  • Falta de apetito sexual
  • Pérdida de la densidad ósea
  • Anomalías electrolíticas, como bajo nivel de potasio, sodio y cloruro en la sangre
  • Pensamientos suicidas

No todo está perdido…

La desesperanza llega a invadir a las personas que se acostumbrar a vivir con anorexia nerviosa. Las constantes recaídas con el tratamiento y no poder controlar ese miedo a ganar peso parecen un impedimento para superarlo. Sin embargo, con las estrategias de un equipo de profesionales de salud y el apoyo familiar, poco a poco se puede dejar atrás.

Bibliografía

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