¿Cómo evitar el comportamiento agresivo? - Mejor Con Salud

¿Cómo evitar el comportamiento agresivo?

Para evitar enfrentamientos es muy importante saber expresar nuestras opiniones desde el respeto y aceptar todos aquellos pensamientos que no coincidan con nuestro parecer, sin alterarnos ni levantar la voz

A lo largo de nuestra historia tanto personal como social nos encontramos rodeados de manifestaciones agresivas, ya sean guerras, violencia de género, discusiones entre familiares, amigos o pareja, comportamientos xenófobos…etc, incluso entre niños también podemos observar la agresividad.

Pero aunque casi diariamente estemos rodeados de estas situaciones, con el fin de regular nuestros comportamientos agresivos la sociedad siempre ha intentado regularlos e impedirlos. Nosotros también podemos poner nuestro granito de arena en esto de intentar paliar nuestra agresividad.

¿Qué podemos hacer? ¿Qué alternativas podemos poner en marcha para evitar el comportamiento agresivo?

1-      Intentar no discutir fuertemente o pelearnos

Muchas veces llevaremos razón en algún tema, pero llegar hasta la situación de pelea o tener una fuerte discusión, no significa que conseguiremos solucionar algo. Entre otras cosas, puede suceder que cada parte se arraigue más en su postura, en vez de intentar negociar o entender al otro.

Para ello, podemos pensar primeramente por qué pretendemos pelearnos, llegar a las voces, insultos…etc. Y qué consecuencias tendrá todo esto.

Tenemos que tener presente, que a parte de la agresividad, hay otras muchas maneras de conseguir lo que deseamos, queremos o necesitamos, sin llegar a tener consecuencias tan desastrosas. Por tanto, barajaremos las posibles alternativas, elegiremos aquella que más nos convenga, y la pondremos en práctica.

2-      Autocontrol

Es bueno ser conscientes de aquello que sentimos, saber diferenciar y no dejarnos llevar tanto por el primer impulso que tengamos, por ello, técnicas de autocontrol, como un buen uso de la respiración o la relajación, son eficaces ante la agresividad.

¿Cómo hacer?

a) Identificar si la situación presenta riesgo o no para nosotros.

b) Concentrarse en las sensaciones internas, y si creemos que podemos perder el control podemos recurrir a algunas técnicas como contar hasta 10 lentamente, dándonos un respiro.

El autocontrol nos sirve para reflexionar antes de actuar.

3-      Responder a las bromas

A menudo somos objeto de bromas, y en vez de reaccionar adecuadamente, nos enfadamos o retraemos. En estas ocasiones, la interpretación que hemos realizado acerca de la persona que nos ha hecho la broma es negativa, creemos que quería molestarnos o ridiculizarnos. Puede ser correcta o no, pero siempre es adecuado aprender a reaccionar ante estas situaciones.

Lo más recomendable frente al humor es más humor o ignorar con simpatía aquello que se dice.

Por lo tanto, identificaremos la intención de la broma, pensaremos cómo solucionarlo, y elegiremos aquella alternativa que resulte menos agresiva.

4-      Convencer a los demás

Convencer a alguien, no significa obligar sino mostrar a alguien una forma que consideramos mejor de hacer las cosas para que ella voluntariamente decida si seguir o no nuestra propuesta.

Para ello, tenemos que enseñar al otro las cosas buenas de aquello que le proponemos, siempre desde el respeto, y saber aceptar que el otro puede no hacerlo.

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5-      Negociar

La negociación es importante cuando dos o más partes tienen diferentes opiniones y no llegan a un acuerdo. Negociar es llegar a un acuerdo común para las partes, no es discutir, ni pelearse; a fin de evitar el comportamiento agresivo.

Para negociar con alguien, es muy importante saber que piensa y siente la otra parte. Además, no tenemos que intentar imponer nuestras ideas por la fuerza, ya que tenemos que tener en cuenta la voluntad de la otra persona.

En un proceso de negociación, ambas partes deben expresarse desde el respeto, y escucharse para posteriormente llegar a un acuerdo que sea beneficioso para los dos.

6-      Compartir y ayudar a los demás

Todas las personas necesitamos que nos ayuden en algún momento de nuestras vidas, por lo tanto, al igual que recibimos, también es muy importante dar al otro. No solo podemos ayudar o compartir algo cuando nos lo piden, sino también podemos hacerlo cuando nos damos cuenta de que alguien necesita ayuda o porque simplemente nos sentimos con predisposición a ello.

Ambas cosas presentan numerosos beneficios, nos harán sentir mejor tanto a nosotros como a los demás, mejoraremos nuestras relaciones interpersonales y seguramente obtendremos ayuda cuando la necesitemos.

Para finalizar, una frase del escritor estadounidense Napoleón Hill:

Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de los demás.”