¿Cómo es la extracción de un cuerpo extraño rectal?

La extracción de un cuerpo extraño rectal es un procedimiento complicado dado el riesgo de lesiones en la mucosa, como la perforación del recto.

Cualquier objeto introducido en el recto se denomina cuerpo extraño rectal. La gravedad de esta situación varía desde el dolor solamente al defecar hasta cuadros de sepsis con fallo multiorgánico. A continuación se explica el proceso de extracción de un cuerpo extraño rectal.

Los cuerpos extraños rectales se alojan normalmente en la transición del ano al recto, en una zona donde la mucosa cambia histológicamente y se ve estrechada dada la presencia de varios músculos que se contraen de manera espasmódica.

Lo más habitual es que se trate de restos alimenticios que se deglutieron, pero no han podido digerirse. Dentro de este grupo encontramos los huesos de pollo, las espinas de pescado, semillas, etc. No obstante, también pueden ser objetos olvidados después de una intervención quirúrgica o juguetes eróticos.

¿Cómo es la clínica de un cuerpo extraño rectal?

El signo más frecuente es el dolor en la región anal. Se trata de un dolor intenso que no se relaciona con la defecación, aunque sí es posible que empeore durante este proceso debido al aumento de presión.

En algunos casos puede darse la perforación de la mucosa rectal, de ser así el paciente presentaría sangrado rutilante de manera continua. Este signo clínico se denomina rectorragia y es un factor de riesgo a la hora de contraer una infección por las bacterias que constituyen la flora rectal. Además, puede acompañarse de desgarros que provocarían fístulas o fisuras anales.

La complicación de peor pronóstico es la irritación del peritoneo. Estos casos suelen acompañarse de sepsis, es decir, hablaríamos de una infección diseminada que puede desencadenar una respuesta multiorgánica con shock del paciente.

Una historia clínica completa suele ser suficiente para describir el objeto alojado. Además, es importante preguntar al paciente si ha notado molestias abdominales o dificultad para defecar. La detención del tránsito intestinal produce proliferación de las bacterias presentes en la materia fecal. En estos casos, el paciente presenta fiebre y signos de inflamación.

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¿Cómo se localizan los cuerpos extraños rectales?

Lo primero que hay que hacer para localizar el objeto es una exploración mediante técnicas de imagen. En estos pacientes está contraindicado realizar un tacto rectal puesto que ayudaría a introducir más el cuerpo extraño. Lo más habitual es realizar una radiografía dado que la mayoría de los cuerpos extraños son visibles mediante el uso de rayos X. La mejor proyección para visualizar el objeto es un plano posterior donde se vea la pelvis por completo.

Siempre hay que realizar una técnica de imagen para descartar la perforación del recto. Una vez se descarte esta complicación se planifica qué actuación es la más aconsejable según las características del objeto (tamaño, forma y localización).

En el caso de que el objeto sea palpable, se procede directamente a su extracción mediante dilatadores anales. Se anestesia la zona mediante la aplicación de pomadas anestésicas o inyección de anestésico local y después se introduce un separador de recto que permite el acceso al cuerpo extraño.

Si la radiografía revela que el objeto está en un plano profundo es necesario realizar cirugía. Estas intervenciones quirúrgicas son de alto riesgo dado la zona implicada. Se trata de una región plagada de bacterias y además es una zona muy inervada. Cualquier lesión de un nervio puede ocasionar incontinencia que afecte de manera negativa a la calidad de vida del paciente.

Teniendo en cuenta estas complicaciones, se opta por acelerar el peristaltismo del paciente para favorecer el arrastre del cuerpo extraño. En el caso de que fracase, se puede utilizar un sigmoidoscopio. Y como último recurso ya sí que se haría la cirugía mediante técnicas de laparoscopia (menos invasivas, disminuyen el riesgo de complicaciones) o colotomía cuando no sea posible otra opción.

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¿Qué medidas tomar después de la extracción?

Después de la extracción es necesario realizar una sigmoidoscopia para valorar el estado de la mucosa del recto tras la extracción y descartar el riesgo de perforaciones. Además, sirve para descartar que el objeto se haya fragmento y queden restos del mismo.

Una vez los resultados de la prueba de imagen descarten la presencia de cuerpo extraño y perforación rectal, es necesario extremar la higiene hasta que la mucosa se regenere por completo.

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