Cómo gestionar los pensamientos obsesivos

21 mayo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Existen técnicas para aprender a gestionar los pensamientos obsesivos. La clave está en cómo nos relacionamos con ellos. ¿Te interesa saber más? Aquí te contamos todo al respecto.

Tener pensamientos obsesivos es algo común en la población general. Somos seres pensantes y es preciso que normalicemos el hecho de albergar multitud de ideas aleatorias.

El problema aparece cuando estas se vuelven maniáticas y limitan el funcionamiento diario. Esto suele ocurrir porque la persona otorga demasiado valor o importancia al hecho de pensar sobre algo.

De este modo, el pensamiento pasa de ser un simple evento mental a convertirse en un problema de índole psicológica que muchas veces impide al que lo sufre llevar una vida normal. Hay que tener en cuenta que, por lo general, suele afectar a personas muy perfeccionistas y responsables, a veces, en exceso.

Profundicemos sobre ello en el siguiente artículo.

¿Pensar o no pensar? Ahí está la cuestión

Pensamiento obsesivo
Los pensamientos obsesivos pueden convertirse en un problema con el paso del tiempo. Por eso, es importante saber gestionarlos.

Los pensamientos obsesivos pueden llegar a ser muy molestos. Acuérdate de todas esas veces en las que la «canción del verano» se te ha quedado totalmente adherida a la mente. De hecho, cuanto más intentabas no escucharla y canturrearla, con mayor fuerza interrumpía en tu vida. 

Con los pensamientos obsesivos ocurre justamente esto. La idea de «no pensar» paradójicamente tiene un efecto rebote, por lo que el pensamiento adquiere mayor fuerza. Por lo tanto, la clave está en aprender a mirarlos desde fuera, como espectadores.

Este ejercicio no es nada fácil. Ya hemos explicado que las obsesiones son muy incómodas y lo natural es buscar eliminarlas de la cabeza para librarse de la ansiedad. Ahí entran en juego las compulsiones: actos motores que neutralizan el malestar y hacen que la obsesión descienda.

A corto plazo puede parecer que surten efecto, pero a la larga la solución se convierte en el verdadero problema. Uno se hace dependiente de esas compulsiones y las usa para eliminar las obsesiones, con lo cual, estas quedan reforzadas.

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Estrategias para gestionar los pensamientos obsesivos

La idea es no caer en la compulsión como medio de neutralización de pensamientos, y tampoco en la evitación de estos. Por lo tanto, las estrategias que mejor han funcionado hasta la fecha para gestionar los pensamientos obsesivos son las siguientes:

Defusión cognitiva

Defusionarse de forma cognitiva de los eventos mentales significa «saber separar los pensamientos de la realidad y de ti mismo», según expone este estudio realizado por un equipo de la Universidad Estatal de Georgia. Es decir, es preciso saber que no eres tus pensamientos, sino mucho más.

El hecho de que existan no los convierte en realidades. Solo son contenido psicológico, imágenes, sonidos o percepciones, pero no realidades objetivas.  Por lo tanto, no tiene sentido actuar conforme a ideas que no se corresponden con la realidad.

Es mucho más funcional tratar a los pensamientos como entes que no te gustan, verlos pasar (saludarlos, incluso) y quedarte con ellos, hasta que vayan descendiendo en intensidad.

Reducir el valor concedido

Pensamiento obsesivo
Para controlar los pensamientos obsesivos es primordial reducir el valor que se les concede.

No tienes por qué darle importancia a un pensamiento por el solo hecho de tenerlo. Ya hemos dicho que pensar es eminentemente humano, igual que soñar.

Todos tenemos pensamientos que nos daría vergüenza reconocer o contar, pero eso no quiere decir que sean importantes ni que nos definan en ningún sentido. Por lo tanto, una buena forma es disminuir el valor que le concedemos al hecho de pensar.

Abrazar tus pensamientos

No solo no hay que huir de los pensamientos, si no que tienes que intentar realizar el ejercicio mental de abrazarlos. Abrazar a tus demonios internos supone estar abiertos a la experiencia de tenerlos presentes, aunque no te gusten.

Eso te dará mayor poder sobre ti mismo y sobre tu fortaleza.

Descubre: 5 consecuencias de obsesionarse con algo

Inhibir las compulsiones

Esta parte es fundamental. Las compulsiones son comportamientos rituales que se realizan como respuesta a algo que genera ansiedad. Por cada compulsión que haces, le estás dando la razón al pensamiento. Es decir, estás llevando a cabo un acto real en base a una idea mental.

Lo mismo ocurre con las ideas obsesivas. Realidad y mente son dos mundos distintos, que no tienen por qué ir unidos. Según sugiere esta investigación llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Cambridgees necesario hacer el esfuerzo de inhibir la compulsión para no alimentar aun más los pensamientos obsesivos.

Busca ayuda profesional

La mejor manera de hacer frente a este problema es con ayuda de un psicólogo. Este te ayudará a gestionar mejor tus pensamientos y te dará pautas para que, poco a poco, vayas mejorando.

Con sus estrategias, tu fuerza interior y el apoyo de tus seres queridos, podrás aprender a controlar tus pensamientos obsesivos y estos no tendrán ocasión de seguir haciéndote daño.

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