Cómo hacer crecer una piña en casa

Si puedes, compra piñas orgánicas, que no hayan sido tratadas con pesticidas. De este modo conseguiremos que nuestras piñas crezcan sanas y naturales

¿Qué te parecería poder tener tus propias piñas en casa? Puede que te resulte curioso, pero cada vez que compramos una piña en los mercados, tenemos la posibilidad de hacer crecer otra. ¿Cómo? muy fácil, utilizando su corona, esas hojas carnosas que tiene al inicio. Una técnica clásica y muy sencilla que te permitirá cultivar esta fruta maravillosa con tantas propiedades.

¿Por qué cultivar una piña en casa?

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Te aseguramos que esta técnica es tan sencilla como asombrosa. A partir de ahora no deberás tirar a la basura los restos de las piñas que compres -al menos la corona de las mismas-. Solo necesitarás un jarro con agua, una maceta con tierra y buena paciencia para verla crecer. Es una experiencia perfecta para tus hijos que les encantará ver en persona cada día.

Y aún hay más ¿por qué no decirlo? La piña es una de las frutas más sanas y beneficiosas, es diurética y depurativa, nos permite eliminar toxinas, previene el estreñimiento gracias a su aporte de fibra y, por si ésto no fuera bastante, las piñas activan el metabolismo y la eliminación de grasa. Dispone de potasio, ácido fólico, vitamina C, B1, B6, ácido fólico y potasio, mejora las digestiones y elimina posibles parásitos intestinales. Fantástico ¿verdad?

Podemos hacer increíbles postres con ella además de sabrosos jugos naturales para empezar el día con energía. ¿Cómo resistirnos pues a cultivarlas en casa? ¡Te lo enseñamos!

Cómo hacer crecer una piña en casa

Muy bien, lo primero que deberemos hacer es elegir una piña adecuada para nuestro propósito. Debe ser una piña sana, que no esté blanda cuando la toques, y que las hojas que tenga en su corona estén verdes. Nunca marrones o oscuras, sino de un verde saludable. Si tienes la oportunidad de comprar piñas orgánicas, que no han sido tratadas con pesticidas u otro elementos mucho mejor, de este modo conseguiremos otra piña igual de sana.

Observa también que en su cuerpo no tenga puntitos oscuros o grises y que no tenga insectos. En esencia, busca una piña de buen aspecto y que te atraiga por la vista.

Paso primero

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Lo primero que haremos es arrancar la corona de hojas de la piña en sí. Es mejor hacerlo con la mano antes que con el cuchillo, puesto que es más natural y conseguiremos así obtener las propias raíces de la planta. Si lo hacemos con el cuchillo la dañaremos y corremos el riesgo de que no cuaje su crecimiento.

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Excelente, ahora lo que vamos a hacer, es eliminar los posibles restos de pulpa de la corona. Esta parte de la piña es la zona desde la cual se puedes obtener nuevas frutas, de ahí que tengamos que limpiarla bien para conseguir que las raíces vuelvan a emerger. Debemos también rebanar esa parte de abajo para permitir que emerjan los pequeños capullos existentes ya en la misma. Fíjate en la foto de arriba, lo que hemos hecho es buscar las pequeñas raíces ya presentes en la piña.

Segundo paso

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El segundo paso y esencial, es mantener en agua la corona de la piña. Busca una jarra amplia donde pueda caber este rosetón de hojas. Deberán estar así durante al menos tres semanas, es el modo en que las raíces acabarán saliendo poco a poco. Es importante que cambies esta agua cada dos días, y que mantengas esta planta en un lugar alejado de temperaturas altas. Muy fácil.

Tercer paso

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Muy bien, nuestra planta ya ha echado raíces que es lo importante. Ahora llega el importante paso de llevarla a una maceta. Esencial que sea una maceta amplia, muy amplia y de barro, nunca de plástico. Como base, pon gravilla, de este modo conseguiremos un buen drenaje y evitaremos que la planta de la piña se pudra.

La tierra que pondremos deberá ser normal, la que utilizas normalmente para otras plantas. No requiere especial complejidad ni muchos cuidados. Deberá estar ligeramente húmeda, pero no muy mojada o la planta correrá el riesgo de pudrirse. Planta la corona de la piña con normalidad y sitúala en un lugar iluminado donde le de el sol –pero no excesivamente-.

Debes tener paciencia. La piña tardará en soltar raíces más fuertes al cabo de seis u ocho semanas. A los dos meses ya tendrá más consistencia. Solo hace falta que la riegues dos veces a la semana. No te preocupes si le cae las hojas, es normal y vuelven a reemplazarse, pero ten en cuenta también que en invierno va a dejar de crecer. Lo hará en los meses de más calor. Tardará en aparecer al menos un año, pero al final, esta preciosa planta te ofrecerá una piña.

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