¿Cómo hacer mantequilla de almendras?

La mantequilla de almendras nos puede servir como alternativa a la mantequilla de maní, nos aporta más nutrientes y es la forma más digestiva de disfrutar de los beneficios de este fruto

Para todos los que están buscando un camino diferente en su alimentación, esta receta les vendrá de maravillas. Es ideal para el desayuno o para comer algo dulce cuando ataca el hambre antes de la cena. La mantequilla de almendras es muy saludable y nutritiva, pero además, deliciosa.

¿Qué nos aportan las almendras?

Este fruto, cuyo nombre científico es Prunus Dulcis, es una gran fuente de vitamina E, así como también de magnesio, cobre, selenio, manganeso, fósforo y zinc. Son cultivadas a lo largo y ancho del mundo, aunque en California, Estados Unidos, se ubica el centro de mayor producción de almendras del planeta.

Gracias a esta mantequilla tendrás una alternativa para otros dulces y hasta la famosa “mantequilla de maní”, ofreciendo más hierro, potasio, calcio y manganeso. Al ingerirlas cocidas y procesadas, tendrás una mejor digestión y disfrutarás de todos sus beneficios para la salud.

¿Cómo hacer mantequilla de almendras? Ingredientes

Los materiales que se precisan para esta receta de mantequilla de almendras son muy sencillos de conseguir, seguramente los tendrás en casa:

-3 tazas de almendras

-1 placa para galletas

aceite de oliva

-1 licuadora

-1 mortero

Pasos a seguir para preparar mantequilla de almendras

Lo primero que debes hacer es decidir si quieres que las almendras estén tostadas o no. En el caso de que si lo desees, sólo tendrás que esparcir las semillas en la placa para galletas y colocar en el horno a unos 170°C por cerca de 12 minutos, moviéndolas de vez en cuando. Déjalas que se enfríen para continuar. También puedes hervirlas para quitarle la piel, si las colocas en agua fría una vez que llegaron al punto de ebullición y permanecieron en la olla unos minutos.

Con la ayuda de un mortero muele las almendras hasta que se conviertan en un polvo. Puedes golpearlas primero para que se rompan y sea más sencilla la tarea, dentro de una bolsa o paño usando un martillo, por ejemplo. Añadir dos cucharadas de aceite de oliva y mezclar hasta tener una pasta cremosa y homogénea.

Pasa esta preparación por la licuadora por algunos segundos y luego puedes endulzar con miel, stevia o azúcar morena. Hay personas que la prefieren salada, en ese caso, utiliza sal marina. La tercera opción es no añadirle nada.

Finalmente, vierte la mantequilla de almendras en un recipiente que puedas cerrar herméticamente, de preferencia de vidrio, y guárdalo en el refrigerador hasta que vayas a consumir.

Es una receta más que sencilla y sobre todo, te permitirá disfrutar de las propiedades de las almendras y cambiar de a poco tu alimentación por una más sana y equilibrada.

Imagen cortesía de Mary Thompson

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